Retóricas del cine de no ficción en la era de la posverdad. Alejandro Cock Peláez

Retóricas del cine de no ficción en la era de la posverdad - Alejandro Cock Peláez


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ambas son demasiado exploratorias y no poseen una concepción integral de la retórica como la que se está asumiendo aquí. La mención de Nichols sobre las operaciones retóricas en el documental no acaba de ser una breve e incompleta descripción de cada una de ellas, que no termina por constituirse en un sistema de análisis o composición y que deja demasiados vacíos por el camino. Por su parte, Plantinga no acaba desarrollando claramente el sistema analítico retórico que plantea en su obra. En ella, elabora importantes categorías, como la voz, la estructura y el estilo, pero no las relaciona con las operaciones retóricas, a pesar de que se podría ver una asociación directa con la inventio, la dispositio y la elocutio. Plantinga trabaja la retórica de la no ficción, pero no queda muy claro el modelo retórico en el que se basa ni se vislumbra que para él las operaciones sean claramente un sistema de análisis o composición en sí. Dichos vacíos teórico - metodológicos son los que aquí se pretenden ir rellenando, o, más bien, complejizando con nuevas preguntas y perspectivas de investigación.

      Optar por la perspectiva retórica, con todo lo asentada que está en antiguas tradiciones discursivas, constituye una novedad en el análisis fílmico, pues existe aún muy poca exploración de los estudios retóricos audiovisuales y, por lo tanto, son escasos los referentes específicos. Rajas (2005) delimita los estudios retóricos, diferenciándolos y relacionándolos con otros enfoques o estudios discursivos, como la poética, la narrativa, la pragmática y la estética fílmica, los cuales sitúan como objetivo primordial el análisis de la construcción textual y, en algunas ocasiones, se complementan o solapan, debido a su evolución histórica y al carácter heterogéneo del discurso fílmico. No obstante, cada una de las distintas áreas de estudio tiene, según él, una serie de funciones que le son específicas. Y esto no deja de abrir la posibilidad de que exista un análisis retórico autónomo, de fronteras más o menos definidas con respecto a las otras disciplinas.

      Dicho análisis se beneficia, además, de la posibilidad que tiene la retórica de ser al mismo tiempo un arte y una ciencia, según la concepción de Albaladejo (1993: 11): como arte, facilita sistematizar y hacer explícito el conjunto de instrucciones que permiten construir una clase de discursos codificados para persuadir al receptor, y como ciencia, la retórica se dedica a estudiar dichos discursos en sus diferentes niveles internos y externos, en sus aspectos constructivos y en sus aspectos referenciales y comunicativos. Así, de acuerdo con Mario Rajas (2005: 8), se admite que la retórica se encuentra tanto en el proceso de construcción de los textos fílmicos como en su análisis. El autor distingue dos grandes áreas de investigación: el estudio de la comunicación persuasiva y el estudio de las construcciones retóricas internas del texto, y divide esta última en dos categorías: “Primero, las estructuras de elaboración y organización del discurso, y, segundo, dentro de estas, pero de carácter independiente debido a la importancia que han adquirido por separado, las figuras” (8).

      El sistema analítico eminentemente retórico que se empieza a construir en esta investigación pretende ser integral e incluye todas las operaciones constituyentes y no constituyentes del discurso. No se queda en el importante —pero reducido— análisis de figuras retóricas, estructuras o construcciones argumentativas, como han hecho profusamente otros autores. Así se acerca al ideal teórico expresado por Renov en su ensayo “Towards a poetics of documentary” (1993: 12), de ayudar a construir y probar teorías generales de textualidad enfocadas en el proceso concreto de composición, función y efecto, con énfasis en el dispositivo retórico y las estrategias formales, pero teniendo siempre presentes los determinantes histórico - ideológicos y evitando así una visión meramente formalista.

      Dicho sistema analítico se basa, como ya se había referido antes, en diversos aportes de la retórica clásica y la nueva retórica, pero, sobre todo, de la llamada retórica general. La retórica clásica contribuye con toda una tradición teórica milenaria sobre las diferentes operaciones discursivas, lo que constituye la base del sistema retomado. Por su parte, la nueva retórica se ha constituido básicamente como un sistema de análisis tanto de las operaciones figurativas (en los enfoques más semiológicos, como los del Grupo µ), como de las operaciones de argumentación persuasivas (en la línea de Chäim Perelman), cuya propuesta analítica ha sido muy importante para estudiar en detalle los referentes que se ponen en juego en los discursos por los diversos enunciadores. Sin embargo, a pesar de su importancia para la retórica contemporánea, estas dos visiones resultan incompletas para estudiar fenómenos tan complejos como el documental.

      Mientras el Grupo µ estudia las figuras dejando por fuera prácticamente el resto del sistema retórico, la propuesta teórica de Perelman se enmarca solo en las primeras operaciones retóricas que poseen algunos problemas para adaptarlo en la práctica como sistema analítico para el documental. Por ello, siguiendo las propuestas de retórica general de García-Berrio, con los aportes de Albaladejo, Chico Rico, Arduini, Van Dick y otros autores, Arantxa Capdevila (2002: 99) propone una aproximación integradora de análisis retórico para discursos audiovisuales, que incluye la propuesta de Perelman en un sistema retórico más amplio, basado en las antiguas, pero rejuvenecidas, categorías de las diferentes operaciones retóricas como un conjunto inseparable.

      Esta propuesta, que se retoma en este trabajo con variaciones y aplicaciones específicas al cine de no ficción y a los discursos contemporáneos, contextualiza básicamente la propuesta perelmaniana con enfoque básicamente en los referentes, es decir, en las operaciones de la intellectio y la inventio. Para Capdevila (292), “la propuesta de Perelman gana potencialidad analítica si se integra en un sistema retórico más amplio, que permita considerar los acuerdos generales y los procedimientos de la argumentación como una estructura más del discurso persuasivo”. De esta forma, se opta por un proceso analítico que retoma las fases de la dinámica de textualización y puesta en discurso de las ideas extraídas del referente, realizando un recorrido desde las estructuras más profundas (macroestructuras y superestructuras) hasta las más superficiales (microestructuras), donde se expresan los acuerdos generales y las estrategias persuasivas.

      Pero esta propuesta analítica no se limita al plano del enunciado, sino que considera básicos algunos elementos de la enunciación audiovisual (actio), pues son reflejo de la situación de comunicación en el discurso. En otras palabras, lo que se intenta es utilizar el canon retórico para el análisis textual, realizando el recorrido inverso, es decir, partiendo de la enunciación (actio) y de la manifestación microestructural y macroestructural (elocutio y dispositio) hasta llegar al núcleo argumentativo (­inventio e intellectio). Dicho sistema analítico permite relacionar todos los elementos que influyen en la persuasión, es decir, el texto y la situación en la que se produce y se consume.

      Para comprender el sistema retórico general que se sigue aquí y ayudar a considerar la totalidad del discurso persuasivo, en sus diferentes elementos, que pueden ser tanto materiales como relacionales, es importante diferenciar entre texto ­retórico y hecho retórico primero, y tener en cuenta los conceptos de campo retórico y mundo posible.

      La retórica se ocupa tanto de la estructuración interna del discurso retórico como de su estructuración externa, es decir, atiende a la organización textual y también a las relaciones que dicha organización mantiene con el orador, con el público, con el referente y con el contexto en el que tiene lugar la comunicación. Esta realidad compleja hace necesario distinguir entre el texto o discurso retórico, por un lado, y el hecho retórico, por otro (Albaladejo, 1993: 43).

      Estos dos conceptos claves se articulan entre sí y tienen una gran importancia en el análisis retórico de discursos persuasivos. Ambos, a su vez, se entrelazan con los conceptos más generales y profundos de campo retórico y mundo posible, hacia los cuales se dirigen las operaciones analíticas. Los elementos externos que influyen claramente en el texto retórico son los considerados en la estructuración más superficial del discurso; de esta forma, pueden encontrarse huellas, en los textos del hecho retórico, de los elementos externos que se expresan en él.

      Para Albaladejo, el texto retórico es el centro del proceso comunicativo, el punto de confluencia de los demás elementos y estrategias comunicativas, donde se unen el orador y su auditorio. El texto retórico se define así como el discurso, la parte material constituida por significados (res) y por formas (verba), que se construyen por medio de las diferentes operaciones


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