Retóricas del cine de no ficción en la era de la posverdad. Alejandro Cock Peláez

Retóricas del cine de no ficción en la era de la posverdad - Alejandro Cock Peláez


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y plural: “En una era que ha valorizado los estudios interdisciplinarios podemos ver que la retórica se mantiene como la herramienta más natural, e incluso la más fundamental, para entender la expresión del sentimiento en las formas artísticas” (Vickers, 2004: 374). Considero entonces que la retórica es pertinente tanto para el análisis como para la construcción de los discursos. De esta forma, construyo un sistema de interpretación trasdisciplinario basado principalmente en los aportes de las retóricas clásica y contemporánea, que se aplica a películas “ejemplares” del cine de no ficción contemporáneo buscando las continuidades o discontinuidades discursivas que responden al contexto específico de la posverdad.

      En el primer capítulo me enfoco en la retórica como un sistema integral, tanto de análisis como de producción de discursos documentales. En un primer apartado realizo una aproximación a la retórica desde una perspectiva histórica y teórica, que muestra cómo, a pesar de sus épocas de gloria y decadencia, esta antigua disciplina ha impregnado inexorablemente todos los discursos y sigue evolucionando vigorosamente en formas tan actuales como el cine de no ficción de la posverdad. Este recoge la tradición retórica trasformándola hacia los tiempos y formatos audiovisuales contemporáneos en novedosas formas de representación que han sabido sacar provecho de la revaloración y actualización retórica actual.

      La fotografía y el cine surgen en plena modernidad, un momento de profunda crisis para el sistema retórico con el advenimiento del pensamiento positivista que, en general, ha intentado ocultar en sus discursos (incluido el del documental clásico y observacional) toda huella de la retórica. No obstante, los rastros de esta antigua disciplina se encuentran fácilmente en las diferentes representaciones audiovisuales, demostrando así que el cine de no ficción es igual a otros discursos en muchos aspectos. Comparte unas reglas comunes de argumentación, secuencialidad, estructuración y lenguaje figurativo que pueden ser estudiadas por medio de las milenarias —pero actualizadas— enseñanzas de la retórica.

      Realizo entonces un recorrido por algunos de los principales aportes a la retórica, empezando por los desarrollos clásicos, que la consolidaron como la principal tekné, que controlaba todas las artes de la comunicación. De esta forma, enuncio la conformación de los diferentes géneros retóricos en Córax y Tisias, las discusiones entre sofistas y platónicos frente a la verdad retórica, la sistematización y elevación de la retórica a disciplina fundamental de la vida grecolatina por Aristóteles, Cicerón y Quintiliano, entre otros, así como la extensión de la retórica a diferentes discursos y su asociación con la religión en el medioevo. En el contexto de la era moderna, analizo el marcado acento estilístico y la desarticulación de las partes retóricas que se dan en el Renacimiento y el Barroco, así como la feroz crítica y desvalorización de la retórica con el advenimiento de la Ilustración y el positivismo moderno.

      De modo contrario, los desarrollos contemporáneos de la retórica la han revalorizado como elemento central en el estudio de la comunicación y la persuasión humanas. Muestro entonces cómo, desde la década de 1930, las investigaciones retóricas de los neoaristotélicos de la Escuela de Chicago, con desarrollos posteriores como los de Wayne Booth, empiezan a resquebrajar los paradigmas positivistas y su defensa de la trasparencia en la literatura y otros discursos modernistas.

      Paralelamente, otros teóricos, como Kenneth Burke, se encargan de demostrar la retoricidad intrínseca de la literatura y, en general, de todas las acciones humanas, argumentando así que la subjetividad, la experiencia personal y el debate son inherentes a cualquier forma de conocimiento. Una disquisición que también defenderán Perelman y Olbrechts - Tyteca con su influyente libro Traité de l’argumentation: La nouvelle rhétorique (1958). Se trata de la consolidación de la que se ha denominado como la nueva retórica, que se expresa en la tendencia investigativa de base estructuralista, representada principalmente por los trabajos de Jakobson, Barthes, Genette, Todorov y el Grupo µ, así como en los desarrollos de la retórica textual general en la que resaltan autores españoles como García-Berrio y Albaladejo, quienes recogen y amplían las diferentes tradiciones de una manera integradora. Dicha visión se complementa en esta tesis con los desarrollos posestructuralistas y, en especial, con la retórica de Paul de Man, quien, retomando el pensamiento filosófico de Nietzsche, Heidegger y Derrida, propone la deconstrucción crítica del discurso. La retórica, desde esta perspectiva, revela la ambigüedad y diseminación del significado, fomentando la necesidad de la interpretación, pero también la conciencia de que la verdad de todas las operaciones —incluso las de la misma deconstrucción— es retórica. Se trata de una actitud de sospecha que ha influido tanto en el análisis como en la construcción de diferentes discursos contemporáneos, entre ellos el del cine de no ficción de la posverdad.

      En un segundo apartado de este capítulo abordo el canon retórico en su integralidad, referenciando algunas de las principales trasformaciones presentes en los discursos audiovisuales de la no ficción. De esta manera, explico las partes de la retórica (intellectio, inventio, dispositio, elocutio, memoria, actio) y algunas de las estrategias contemporáneas más innovadoras del cine de no ficción aplicadas en cada una de ellas.

      Partiendo de la capa más superficial, la actio, relacionada en esta investigación con la enunciación audiovisual o puesta en imágenes y sonidos del texto retórico, observo algunos de los cambios fundamentales en el cine de no ficción de la posverdad. En el recorrido que realizo por algunas películas ejemplares, se constata que, al contrario del ocultamiento que se daba en el cine expositivo o en el observacional, hoy la instancia enunciadora se involucra en la acción, manifestándose de formas explícitas: la presencia del equipo de realización, la inscripción del yo en la imagen y el sonido, las narraciones personales, autorreflexivas y ensayísticas, la autorreferencialidad, la manipulación estilística evidente y otras variantes. Dicho cambio, que ya se intuía en películas aisladas de la primera vanguardia y se desarrolla en el Cinéma Vérité de Rouch, en las primeras películas ensayísticas francesas de los años cincuenta y en la segunda vanguardia norteamericana, se profundiza en la posverdad. Català (2005: 148) subraya el cambio de distancia que ocurre en la contemporaneidad al pasar de los estilos indirectos y directos, propios del expositivo y el observacional, hacia el estilo indirecto libre, característico de las formas del cine de no ficción de la posverdad. Ello marca todo un cambio formal, pero aún más, de concepción de la realidad, que se ve reflejado en formas “posverdad” que difieren con los “discursos de sobriedad” clásicos. Encontramos, por ejemplo, cineastas - personajes que encarnan la historia, muchas veces como antihéroes en un work in process constante; alter egos que exploran la realidad en nombre del realizador; textos ficticios o reflexivos que proponen un juego con la realidad y su representación documental, situando al espectador en un papel activo de diálogo con la película y al realizador en un lugar que ya no es el de la verdad y el poder que ocupaba antes.

      La memoria como operación retórica posee una influencia muy indirecta en los discursos audiovisuales y por ello solo la menciono en este apartado, pero no la utilizo en el análisis. La elocutio, en cambio, ha sido la operación retórica más estudiada, pues es en ella donde se concretan los textos a escala microestructural por medio de las figuras retóricas y el estilo. En el cine de no ficción, la elocutio se ocupa de las figuras y los estilos específicamente audiovisuales que se producen en la mezcla de imágenes, sonidos y palabras. En la posverdad se identifica un uso prominente y explícito del estilo que ya no se oculta bajo el realismo moderno; pero lejos de ser homogéneo, el estilo contemporáneo realiza una hibridación y reciclaje


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