Sexo, género y gramática. Academia Chilena de la Lengua
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Academia Chilena de la Lengua
SEXO, GÉNERO Y GRAMÁTICA
Ideas sobre el lenguaje inclusivo
Academia Chilena de la Lengua
Sexo, género y gramática. Ideas sobre el lenguaje inclusivo / Academia Chilena de la Lengua
Santiago de Chile: Catalonia, 2020
ISBN: 978-956-324-782-4
ISBN Digital: 978-956-324-785-5
LINGÜÍSTICA
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Diseño de portada: Ximena Morales
Diseño y diagramación: Sebastián Valdebenito M. Edición al cuidado de: Marcela Oyanedel Dirección editorial: Arturo Infante Reñasco
Todos los derechos reservados.Esta publicación no puede ser reproducida,en todo o en parte, ni registrada o transmitidapor sistema alguno de recuperación de información, en ninguna forma o medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro,sin permiso previo, por escrito,de la editorial.
Primera edición: marzo 2020
ISBN: 978-956-324-782-4
ISBN Digital: 978-956-324-785-5
©Academia Chilena de la Lengua, 2020
© Catalonia Ltda., 2020
Santa Isabel 1235, Providencia
Santiago de Chile
www.catalonia.cl – @catalonialibros
Índice de contenido
Sexo, género y gramática: presentación, Por Adriana Valdés, Directora de la Academia
Son demandas que nadie podría desconocer, Ascanio Cavallo
¿Lenguaje para todes? Por Alejandra Meneses
De alguna manera, los periodistas hemos “pisado un poco el palito”, Patricia Politzer
Género gramatical y sexismo lingüístico Por Carlos González
Me gusta esa detención. Nos hace vacilar, Mercedes Ducci
Género gramatical, sexo y género social Por Guillermo Soto
En una sociedad machista, perpetuar es discriminar, Lucía López
El Diccionario de la lengua española (DLE) ¿Cómo se actualiza? Por Victoria Espinosa
Cuidar constantemente el discurso, para evitar que sea discriminatorio, Adriana Valdés
Desde un punto de vista periodístico: algunas consideraciones básicas Por Abraham Santibáñez
El léxico es, en la lengua, lo más permeable a los cambios, Marcela Oyanedel
Crónicas de una lengua anunciada: informe en verso Por Ana María del Río
Anexo | Muestra representativa de enmiendas relacionadas con el lenguaje inclusivo en el DLE
SEXO, GÉNERO Y GRAMÁTICA Presentación
¿Queremos darle varias vueltas más a un término como género? ¿Podremos encontrar alguna que sea inesperada, sorprendente, que ilumine y divierta, en ambos sentidos, el conjunto de expresiones y de sentimientos sociales que envuelven hoy esa palabra, tan cargada de sentidos contradictorios y de pasiones?
La Academia Chilena de la Lengua, como las otras academia de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), tiene por pasión propia la de las palabras del idioma español y las formas en que el español articula, entiende y divide el continuum del pensamiento humano. Dicho de manera exageradamente simple, cada lengua es un modo de ver y captar el mundo, un sistema en que cada término solamente se entiende plenamente si se comprende su “valor”, es decir, su lugar en un sistema de oposiciones cambiante, pero a la vez relativamente cristalizado, que nos sirve para poder entendernos.
No hablamos solos; el “idiolecto” no es un idioma, sino un lenguaje que únicamente comprende uno o tal vez varios, siempre pocos. En la vida social necesitamos más que eso; necesitamos una lengua, un idioma que responda a un enorme colectivo. Hoy los hablantes de español en el mundo se acercan a los 600 millones de personas. ¿Qué tipo de estructura es capaz de sostener la comunicación entre todos ellos? ¿Qué parte de esa estructura es más dúctil, más fácil de cambiar para responder a los tiempos, a las circunstancias?
¿Qué tipo de oportunidades y también de dificultades nos ofrece la lengua que hablamos, hoy, en relación con una demanda social cada vez más urgente, la de la igualdad simbólica de las mujeres? Digo simbólica porque los cambios de la condición de las mujeres en las sociedades occidentales son de todo tipo: tenemos derecho a voto, somos ciudadanas, aunque sea de manera muy reciente; estamos incorporadas a la fuerza de trabajo y a la vida económica visible como nunca antes; tenemos una fuerza colectiva y una convicción, digamos un poder, que nunca tuvimos en la polis clásica y tampoco en la vida pública y política.
El siglo pasado, el siglo XX, cambió el “valor” de la mujer, entendiendo en este caso por valor (una vez más) su lugar en un sistema de oposiciones. Las demandas de las mujeres son ahora básicamente un reconocimiento simbólico y real de algo que es socialmente verdadero: desempeñan funciones iguales (no solo equivalentes) en gran parte de la vida social, política y económica, y desempeñan además las funciones tradicionalmente “femeninas” relacionadas con una vida familiar que durante siglos tuvo como centro el bienestar del padre proveedor. Hay mucho desajuste entre la realidad de las mujeres y el discurso social que se refiere a ellas. El desajuste suele perjudicarlas por su anacronismo. De ahí la demanda de cambios en el lenguaje, sistema simbólico por excelencia; de ahí que esa demanda se refleje en cambios que se introducen de manera intencional, voluntarista, y esperan ser comprendidos por colectivos cada vez más amplios.
El fenómeno no se limita, por cierto, ni al día de hoy ni