Facundo Quiroga. Ramón Torres Molina
favor del federalismo y la soberanía de la patria.
Seguramente los datos que aquí se dan a conocer serán complementados o en su caso rectificados con el análisis de los documentos que se encuentran dispersos en los archivos de las provincias argentinas.
No ha sido ésta una investigación neutral. Mis orígenes, como los de Quiroga, están en los Llanos de La Rioja y en cada paso de esta investigación he visto los mismos montes o desiertos que también a caballo recorrí muchas veces hace ya muchos años y he encontrado los rastros de mi familia, de aquellos que compartieron con Facundo el fragor de las batallas y fueron heridos o muertos en la construcción de una patria independiente entregándolo todo sin reclamar nada.
Pergamino, 10 de agosto de 2019
R. T. M.
Prólogo a la primera edición
El presente trabajo fue escrito para conmemorar uno de los aniversarios del pueblo Quiroga, en la provincia de Buenos Aires. Recoge datos biográficos de Juan Facundo Quiroga que pueden ser probados con documentación, excluyendo afirmaciones que recogen distintos textos de historia sin la debida verificación documental.
Para la elaboración de esta biografía he utilizado mis libros anteriores relacionados con el tema, Unitarios y Federales en la historia argentina y El Federalismo del Interior y la investigación que efectué consultando parcialmente el archivo de Quiroga en el año 1973, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Como apéndice se incluyen cartas y documentos que pertenecen a Quiroga, que contribuyen a comprender su pensamiento político o hechos históricos de los que fue protagonista.
Pergamino, mayo de 1999
R.T.M.
Abreviaturas utilizadas:
A.Q.: Archivo Quiroga
A.G.N.: Archivo General de la Nación
La redacción y ortografía de los documentos ha sido modificada para facilitar su lectura.
I / La interpretación de la historia en el Facundo
Cuando Sarmiento escribió el Facundo quiso relatar a través de la biografía del caudillo riojano la historia de un pueblo, el que expresaba Juan Facundo Quiroga. Este aspecto valioso del Facundo, al considerar al caudillo como expresión del pueblo, no fue tomado en cuenta por la historiografía argentina, que sí aceptó, durante más de un siglo, la leyenda que surgía de las falsificaciones históricas de la obra de Sarmiento.1 El autor del Facundo, con esa biografía, se propuso escribir una obra política para combatir a Rosas y lograr, también, una legitimación como intelectual ante su generación. Utilizó la obra en su viaje a Europa. Consideró que para su presentación en Francia contaba con dos recomendaciones: la del gobierno chileno que lo había enviado a estudiar los sistemas educativos y el Facundo. Pasó varios días gestionando que la Revue des deux Monds publicara una crítica que lo acreditase como escritor ante los intelectuales y políticos franceses.2 Decía Sarmiento:
En París no hay otro título para el mundo inteligente, que ser autor o rey.3
Sarmiento no quiso escribir un texto de historia, pero la influencia de la obra proyectó, en la historiografía argentina, la leyenda del Facundo como historia, a tal punto que muchos historiadores, incluso los que impugnaban las afirmaciones de Sarmiento, tomaron como ciertos los datos que incorporaba sin ninguna base documental.4 Juan Facundo Quiroga fue privado así de todo reconocimiento histórico, su tumba debió ser protegida ante la posibilidad de actos hostiles, su archivo debió ser cuidadosamente conservado por sus descendientes. Juan Facundo Quiroga se convirtió en un verdadero proscripto de la historia.
Esa leyenda fue sometida a crítica por distintos autores que intentaron reconstruir los hechos históricos que involucraban a Quiroga. Hubo entonces, un Facundo de leyenda que consideró a Quiroga como un ejemplo de la barbarie que fue la visión que impuso Sarmiento y un Juan Facundo Quiroga cuya acción y pensamiento, en el contexto de la época, fue objeto de los estudios históricos.5
La influencia de Sarmiento en la historiografía argentina se manifestó, entonces, en dos aspectos: en su concepción de la historia que tenía una dirección y que contraponía la civilización a la barbarie y en los datos que aportó sobre Juan Facundo Quiroga. Se omitió, en cambio, la consideración del caudillo como expresión del pueblo.
El 1º de mayo de 1845 Sarmiento anunció en El Progreso de Santiago de Chile la próxima publicación en esas páginas del Facundo. Trataba de contrarrestar así la anunciada visita a Chile del enviado de Rosas, Baldomero García, cuya misión era neutralizar la constante propaganda anti-rosista que desarrollaban los argentinos en el exilio.6 Fue una escritura rápida, pero con ideas que Sarmiento había ido desarrollando en forma progresiva. Tenía una finalidad política que estaba fundada en una concepción teórica de la historia que se desarrollaba a través del conflicto entre la civilización y la barbarie y que tuvo vigencia, para los sectores sociales dominantes en Argentina, durante el siglo diecinueve y gran parte del siglo XX. Constituyó la ideología de la clase dominante que justificaba el ejercicio de la violencia contra los sectores de la población considerados bárbaros. La historia tenía una dirección: la civilización se imponía a la barbarie, incluso destruyéndola.7 Después esa antinomia fue actualizada con otras que en el fondo, con distintas denominaciones, remitían al viejo antagonismo expuesto por Sarmiento.
Borges, en 1961, refiriéndose a la historia argentina reciente, escribía sobre la contemporaneidad de la antinomia civilización o barbarie:
En la niñez el Facundo nos ofrecía el mismo deleitable sabor de la fábula que las invenciones de Verne o que las piraterías de Stevenson; la segunda dictadura nos ha enseñado que la violencia y la barbarie no son un paraíso perdido, sino un riesgo inmediato. Desde mil novecientos cuarenta y tantos somos contemporáneos de Sarmiento y del proceso histórico analizado y anatematizado por él; antes éramos también pero no lo sabíamos. El color temporal y el color local son ahora otros pero las páginas de Sarmiento nos muestran de un modo irrefutable y terrible su actualidad o eternidad.8
En 1974, en el Prólogo a la edición del Facundo que publicó El Ateneo, Borges insistía en esa actualidad. Insistía en que la lucha entre la civilización y la barbarie era una constante de la historia argentina.
…El Facundo nos propone una disyuntiva –civilización o barbarie– que es aplicable, según juzgo, al entero proceso de nuestra historia. Para Sarmiento, la barbarie era la llanura de las tribus aborígenes y del gaucho; la civilización, las ciudades. El gaucho ha sido reemplazado por colonos y obreros; la barbarie no solo está en el campo sino en la plebe de las grandes ciudades y el demagogo cumple la función del antiguo caudillo, que era también un demagogo. La disyuntiva no ha cambiado.9
Celina Lacay, en su obra sobre Sarmiento, también consideraba la actualidad de esa antinomia, pero hablaba de la inversión de los conceptos durante la dictadura de 1976-1983:
…Desde lo que históricamente