Desde la universidad a la sociedad. Ignacio Sánchez Díaz
la planta y formación de sus profesores e investigadores, la calidad de sus alumnos, su infraestructura en laboratorios y bibliotecas, la orientación de sus programas de estudio e investigación, entre otros. Todas estas universidades son necesarias y requieren diferente apoyo del Estado para aportar al desarrollo del país.
El aseguramiento de esta calidad tiene al menos tres ejes fundamentales: acreditación, fiscalización e información. Un cuarto eje corresponde al aporte de las universidades a la educación inicial y escolar, lo que permitirá que los estudiantes ingresen a la educación superior con una mejor preparación. Esta es la principal siembra a largo plazo de nuestro sistema educativo terciario.
Es importante avanzar a una nueva etapa que distinga e identifique la calidad de las instituciones según su misión y complejidad, reconociendo su diversidad.
El fortalecimiento y obligatoriedad del sistema de acreditación debe hacer más exigente el proceso de evaluación, cuyo foco actualmente está puesto en la operación y el funcionamiento. A eso habría que incorporar otros indicadores para evaluar la calidad a través de resultados y competencias de profesores y estudiantes, así como los conocimientos y capacidades de los egresados. También se requiere avanzar hacia una mayor participación de otros grupos relevantes, lo que implica visibilizar las necesidades de los empleadores.
Otro aspecto importante es reestructurar las atribuciones del aseguramiento de la calidad de la CNA, del Consejo Nacional de Educación y de las agencias acreditadoras, regulando los conflictos de interés y fortaleciendo la fiscalización y la transparencia de los procesos de acreditación.
La Superintendencia de Educación Superior contribuirá a normar y fiscalizar la labor de las instituciones. Tendrá un rol central, pues no solo fiscalizará el cumplimiento de la ley, sino que también supervisará diversos temas asociados a la calidad, como la creación de nuevas sedes y carreras por parte de las instituciones, y la recepción y análisis de los reclamos de los estudiantes y sus familias.
Sus funciones incluyen la fiscalización económica y financiera, la recopilación y publicación de información veraz, la fiscalización de las agencias acreditadoras y la recepción de reclamos de la población. Además, el Mineduc, a través de la reciente propuesta de una nueva Subsecretaría de Educación Superior, tendrá una importante labor en las funciones normativas y de coordinación del sistema.
Todos los aspectos descritos son vitales para poder avanzar en la calidad del sistema. Las universidades son un espacio único y privilegiado de reflexión cultural, investigación científica y debate de ideas. En ellas se cultiva la creación en todas las áreas del saber, el nuevo conocimiento, la verdad, el desarrollo del bien y de la belleza, para aportar al mejor crecimiento del país y de sus habitantes. Esta es la educación superior que soñamos y la que debemos cuidar y potenciar.
Publicado en el diario La Segunda el 28 de enero de 2014.
Calidad y libertad académica
Las autoridades recientemente designadas en el Ministerio de Educación tendrán el desafío de implementar las reformas educacionales planteadas por el nuevo gobierno. La educación es un proceso de transformación y crecimiento personal del estudiante en un entorno comunitario. El objetivo de la educación superior es la formación de personas integrales con un sólido conocimiento de su disciplina y la creación de nuevo saber en todas las áreas. Ambos objetivos aportan directamente al desarrollo del país. En años recientes se ha avanzado en acceso, equidad y financiamiento del sistema, acciones que se deben seguir perfeccionando para permitir que todos los jóvenes con talento y dedicación puedan acceder a la educación superior.
El perfeccionamiento de la calidad es lo prioritario y debiera constituir el foco de las acciones a implementar. En la mayoría de los países desarrollados las universidades de investigación representan menos del 10% del sistema. Así, en esta nueva etapa, es importante avanzar en la calidad de las instituciones según su misión y complejidad. Las universidades se pueden diferenciar entre las que presentan docencia innovadora, formación de doctores e investigación avanzada y otras –también muy importantes– de predominio docente. Estas se diferencian en la formación de sus profesores e investigadores, la calidad de sus alumnos, su infraestructura en laboratorios y bibliotecas, sus programas de estudio e investigación, entre otros. Todas ellas, sin excepción, deben cumplir con estándares de calidad previamente definidos.
Para poder aportar al país con los mejores profesionales y científicos se requieren dos elementos clave, no bien analizados y que necesariamente deben estar en el debate educacional que se presentará en los próximos meses: la libertad académica y la libertad institucional.
El aseguramiento de esta calidad tiene al menos tres ejes fundamentales: acreditación de las instituciones y programas, fiscalización del sistema, e información a los postulantes y sus familias. Las medidas que se han introducido en los últimos años para aumentar la inclusión se orientan a que las instituciones más selectivas estén al alcance de los mejores alumnos de los diferentes sectores educacionales. La diversidad en la universidad es una riqueza, es la manera de lograr una formación más integral. Esto es avanzar en calidad con equidad.
Quisiera resaltar que para poder aportar al país con los mejores profesionales y científicos se requieren dos elementos clave, no bien analizados y que necesariamente deben estar en el debate educacional que se presentará en los próximos meses: la libertad académica y la libertad institucional. La libertad académica es crucial para que cada profesor piense y desarrolle su saber y conocimiento a plenitud. El ocio académico es productivo, es libertad de pensamiento que avanza en la búsqueda de la verdad. Así también la necesaria diversidad de nuestro sistema de educación superior requiere una amplia libertad institucional, con el fin de que cada universidad aporte desde su propia misión e identidad. Esto agrega mayor calidad, amplitud de miradas y enfoques de las diferentes temáticas, lo que favorece la consolidación de un país más democrático e integrado.
Las universidades son lugares de reflexión cultural, investigación científica y debate de ideas en un ambiente de libertad académica personal e institucional. En ellas se cultiva la creación en todas las áreas del saber, el nuevo conocimiento, la búsqueda permanente de la verdad, el desarrollo del bien en todos sus aspectos, del arte y la belleza, para aportar al crecimiento integral del país y de cada uno de sus habitantes. No perdamos la oportunidad de avanzar en aspectos prioritarios para nuestro país. La libertad para pensar y reflexionar, así como la libertad institucional, han sido aristas del debate educacional que no han formado parte de la discusión. Esto nos permitirá seguir contando con universidades de calidad internacional y tener algunas de clase mundial. Esta es una buena manera de pensar el crecimiento y desarrollo sustentable de nuestra sociedad.
Carta publicada en el diario El Mercurio el 13 de febrero de 2014.
Rankings universitarios
Quisiera clarificar la información inexacta referente a los rankings universitarios publicada en cartas de autoridades universitarias.
Nuestra política institucional ha sido valorar los rankings en su justa medida. Estos son instrumentos interesantes de comparación de la labor y calidad universitaria tanto a nivel nacional como internacional. La evaluación de estos se centra en la docencia, formación integral de los estudiantes, prestigio de sus egresados, investigación, creación, innovación y transferencia de nuevo conocimiento, compromiso y aporte a la sociedad en los temas de mayor relevancia nacional.
Es más adecuado que los rankings sean destacados de manera objetiva por los principales actores de la educación superior. Así, es deseable que ellos valoren a cada universidad y no destacarse uno mismo en el diario quehacer académico. Sin embargo, la información errónea hay que corregirla para ser justos con el esfuerzo diario realizado por nuestra comunidad académica.
En mi condición de rector, debo reconocer y agradecer de manera pública a la comunidad de la UC (profesores, estudiantes de pre y posgrado, profesionales y administrativos) por los loaros obtenidos en