Desde la universidad a la sociedad. Ignacio Sánchez Díaz

Desde la universidad a la sociedad - Ignacio Sánchez Díaz


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El Mercurio el 20 de julio de 2014.

       Desarrollo de las ciencias

      El nuevo conocimiento constituye un factor determinante en el acervo cultural, bienestar social y económico. Las universidades cumplen un rol fundamental en este desarrollo. La producción de este nuevo conocimiento en Chile se realiza en las universidades (90% de las publicaciones, 60% de las patentes, 100% de la formación de doctores y 75% de las empresas incubadas).

      Para avanzar en el desarrollo de las ciencias y humanidades en el país se proponen varias iniciativas. En primer término, es necesario crear una Subsecretaría de Ciencias e Innovación, con políticas de largo plazo. Se debe integrar a las universidades de investigación a Conicyt, CNIC, Corfo y a los ministerios involucrados.

      En segundo lugar, es necesario aplicar una estrategia de desarrollo para la investigación en las universidades. Se propone definir plataformas estables de investigación con apoyo prioritario a proyectos de excelencia. Las universidades regionales deben ser estimuladas a aportar al desarrollo de sus comunidades.

      Hay que promocionar las ciencias y las humanidades en la sociedad. Se requiere incrementar la difusión del valor de la investigación por sus efectos educativos. Se puede estimular la curiosidad de los niños e ilustrar sobre la ciencia y su impacto en el desarrollo nacional. Así podremos contar con la renovación de los científicos.

      En tercer lugar, es imprescindible aumentar la inversión y el financiamiento. El apoyo debe ser de largo plazo en la formación de doctores y proyectos de investigación, con visión de las prioridades nacionales. Se propone aumentar la inversión privada en investigación. Los fondos concursables deben seguir disponibles para todas las universidades sobre la base de la calidad de los proyectos. Es preciso actualizar los costos directos en investigación, con un incremento significativo de los overheads de los proyectos.

      Además, hay que promocionar las ciencias y las humanidades en la sociedad. Se requiere incrementar la difusión del valor de la investigación por sus efectos educativos. Se puede estimular la curiosidad de los niños e ilustrar sobre la ciencia y su impacto en el desarrollo nacional. Así podremos contar con la renovación de los científicos.

      Las acciones descritas nos permitirán proyectarnos hacia un desarrollo humano sustentable, basado en el conocimiento generado en nuestro país.

      Carta publicada en el diario La Tercera el 7 de septiembre de 2014.

       Estímulo a las artes y humanidades

      El cultivo de las disciplinas que se asocian a las humanidades, las ciencias sociales, las artes y la educación es clave para lograr una formación integral de los estudiantes universitarios, así como para la comprensión y avance en la construcción de un modelo de desarrollo más humano para nuestro país. Potenciar las artes y las humanidades es un bien en sí mismo.

      Luego de un proceso de reflexión al interior de la UC, se presentan algunas propuestas para potenciar los aportes de estas disciplinas. En primer lugar, es vital generar nuevos indicadores para medir el desarrollo humano, de modo de complementar las actuales mediciones de crecimiento económico y reflejar así, de manera más integral, el progreso y bienestar de las personas.

      En segundo término, es importante trabajar en el currículum escolar, con el fin de promover una mayor presencia de las disciplinas humanistas, artísticas y sociales en nuestro sistema educativo. Hay que reforzar la educación artística, la imaginación narrativa, la capacidad de juego, la cultura cívica, el sentido solidario y el respeto a los derechos de las personas, entre otros.

      Tercero, debemos potenciar la participación de proyectos universitarios en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNAC). Es crucial crear líneas específicas para las contribuciones de las universidades en este concurso, que permita la generación de redes regionales y nacionales, destinadas a cubrir áreas deficitarias e innovadoras. Así, se promueve la transferencia desde la academia a la cultura y a las políticas públicas del país.

      Es vital generar nuevos indicadores para medir el desarrollo humano, de modo de complementar las actuales mediciones de crecimiento económico y reflejar así, de manera más integral, el progreso y bienestar de las personas.

      Cuarto, se propone modificar la arquitectura curricular en la formación inicial docente, para potenciar una mayor formación básica en las disciplinas humanistas, sociales, artísticas y culturales. Los conocimientos más específicos debieran entregarse en el posgrado.

      Por último, se postula la creación de fondos independientes en Conicyt para estas áreas del conocimiento, que permitan valorar el quehacer e impacto de las disciplinas humanistas, artísticas y sociales. Lo anterior requiere establecer términos de referencias e instrumentos de evaluación, seguimiento y monitoreo adecuados a la naturaleza de estas áreas disciplinarias.

      Poder transmitir nuestros valores culturales, artísticos y sociales hará de nuestro país un mejor lugar para vivir. La historia, la literatura, la educación, el debate de ideas, el arte y la belleza enriquecen nuestra vida en comunidad. Estos son los grandes desafíos que asumimos en las universidades.

      Carta publicada en el diario El Mercurio el 20 de septiembre de 2014.

       Institucionalidad de las ciencias

      Recientemente se desarrolló el seminario “Institucionalidad científica”, organizado por el Consejo del Futuro del Senado en conjunto con la Universidad Católica y la Universidad de Chile. Fue una excelente instancia de reflexión sobre el desarrollo del conocimiento científico en nuestro país, que reunió a parlamentarios, académicos, científicos y representantes de organizaciones de la comunidad con el fin de plantearnos los desafíos de la ciencia. Chile aporta el 0,3% del total de la productividad científica mundial, y en Latinoamérica nuestro país presenta una gran calidad científica. En los últimos años, su crecimiento ha sido del 1I% anual, mayor al promedio de los países de la región.

      Sin embargo, la institucionalidad de las ciencias está dispersa en diferentes ministerios, lo que diluye su significación pública. Se requiere una planificación de mediano y largo plazo, con coordinación de los actores del sistema. Para lograr que sean una prioridad del Estado, estas deben estar representadas en las instancias que determinan los destinos del país. En países desarrollados, la educación superior, la ciencia e innovación están unidas en la misma cartera ministerial, por lo que en nuestro país se debiera reactivar la propuesta de un ministerio.

      La institucionalidad de las ciencias está dispersa en diferentes ministerios, lo que diluye su significación pública. Se requiere una planificación de mediano y largo plazo, con coordinación de los actores del sistema.

      La mayor parte del desarrollo científico e investigación en el país se realiza en las universidades. Es importante potenciar la formación e inserción de investigadores y promover su internacionalización, ya que en Chile hay solo un 25% del promedio de los países de la OCDE. Se debe apoyar un programa de contratación de nuevos investigadores, que incluya al Estado y a empresas privadas. Modelos interesantes son el programa de “carrera de investigador” con inserción en universidades y el programa “Start-Up Chile”, que atrae alumnos de doctorado. Existe, eso sí, una tarea pendiente en el apoyo a las universidades regionales y en el desarrollo de las humanidades, que representan solo un 8% del total de proyectos de investigación del país.

      Además, el camino hacia el desarrollo requiere de una política de financiamiento en un plan a 10-15 años plazo, con evaluación de resultados y metas. En este plan deben ser prioritarios los proyectos de nivel internacional, que incluyan la colaboración entre instituciones nacionales que aspiren a ser de clase mundial. La educación científica precoz y la difusión de su significación es vital, a través de estimular la curiosidad por conocer a nivel escolar. Desarrollar estrategias para educar a la sociedad es fundamental para sustentar una política en ciencia y tecnología. La investigación abre


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