El sueño de las palabras. Reflexión y práctica pedagógica de la literatura infantil. Denice Barrionuevo Balseca

El sueño de las palabras. Reflexión y práctica pedagógica de la literatura infantil - Denice Barrionuevo Balseca


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Resumen

       Introducción

       Objetivos de la biblioteca infantil en entornos universitarios para profesionales de la educación.

       Justificación teórica

       Propuesta del espacio infantil y clasificación de los libros

       Propuesta de adquisición de libros

       Propuestas de extensión, formación y mejoramiento de la biblioteca infantil de la PUCE

       Bibliografía

       PRÓLOGO

      Edison Higuera Aguirre

      El sueño de las palabras. Reflexión y práctica pedagógica de la Literatura Infantil no es un libro escrito para niños; en el sentido de que no está destinado a la lectura de los niños. Sería una burla si se afirmase lo contrario. Quizá sus páginas están pensadas para personas que, cronológicamente, ya no son niños, pues han «superado» la infancia; y que, sin embargo, se preocupan por ella: estudiantes de educación infantil, docentes y autoridades educativas.

      En efecto, los principales destinatarios de esta obra son aquellos adultos para quienes la problemática de la educación infantil constituye el centro de su misión vital. Ellos comprenden que la educación de los más pequeños establece las bases sobre las que se asienta la identidad cultural de una nación. Por esta razón, sus autores abordan cuestiones de profundo valor para la profundización de los problemas de la educación infantil desde la literatura, la música, el teatro, el cuento (y los cuentos), la didáctica y los proyectos.

      Pero, ¿por qué pretenden los adultos abordar las delicadas cuestiones de la infancia y la educación? ¿Con qué derecho se arriesgan a proponer soluciones sobre temas tan complejos que, en realidad, ellos no «comprenden»? (En el sentido que se lee en El Principito: “Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones”). En el fondo, ¿no se requiere ser niño para comprender y explicar los problemas de los niños? Probablemente sí.

      Aquello significa que para discutir los problemas de la infancia se requieren la actitud y el corazón de un niño. En los diferentes capítulos de esta obra sus autores reflejan la inquietud y la inocencia de los niños. Por ello se puede afirmar que el hilo conductor de esta obra consiste en la preocupación por la educación de la infancia.

      En el capítulo 1, “La literatura en la primera infancia, una manera afectiva de crecer”, Leonor Bravo destaca el papel de la literatura para “apoyar a los niños en encontrar un lugar en el mundo y reconocerse como constructores de sentidos y significados”.

      En el capítulo 2, “Literatura infantil: entre la reflexión y la experiencia”. Literatura Infantil… un camino para explorarnos, recuerda Denice Barrionuevo la importancia que tiene el maestro para la formación de niños lectores.

      En el capítulo 3, “Fundamentos de la didáctica de la literatura en la Educación Inicial (0 a 5 años)”, Miriam Navarrete Carrera aborda la definición de literatura infantil y la necesidad de su incorporación desde la más temprana edad; además, señala algunas propuestas didácticas para su desarrollo.

      En el capítulo 4, “Caperucita Roja y Pulgarcito: su presencia en la Literatura Infantil”, Patricia Erazo Ortega propone una aproximación interpretativa a dos obras de Perrault desde una perspectiva histórico-comunicativa y literaria. Adicionalmente, analiza los dos textos a partir de algunos principios exegéticos de Propp y Eco.

      En el capítulo 5, “La canción, puerta de entrada a la Literatura”, Mónica Bravo subraya la importancia de la canción de cuna, de los juegos y de los cantos infantiles para el desarrollo de la oralidad y la literatura. Además, “el capítulo presenta similitudes entre la poesía y la canción”, con ejemplos del cancionero tradicional infantil y partituras de canciones de autor”.

      En el capítulo 6, “Entre la producción literaria y la producción del espectáculo”, Marcelo Luje menciona las contribuciones ofrecidas por los principales grupos teatrales y festivales en las últimas décadas. El autor concluye que, aunque existan numerosas obras puestas en escena, se requiere “compilar dicho material para su análisis y futura publicación”.

      En el capítulo 7, “Por un uso coeducativo de los cuentos infantiles”, Paula Hernández afirma que los educadores deben reconocer el “gran poder educativo [de los cuentos] y, sobre todo, del papel que juegan como transmisores de valores y actitudes”. Lastimosamente, “muchos cuentos tradicionales [...] están colmados de estereotipos y siguen transmitiendo los mismos roles de antaño, que fomentan la desigualdad entre géneros”.

      En el capítulo 8, “La biblioteca infantil en el entorno universitario”, Johanna Herrera y Carlos Corrales subrayan la importancia de la biblioteca infantil dentro de la biblioteca de una universidad. Además, ofrecen sugerencias sobre los materiales que debe incluir y cómo puede ofrecer sus servicios a la comunidad local.

      En resumen, Reflexión y práctica pedagógica de la Literatura Infantil es un libro temático, abordado desde diversos ángulos complementarios, que llena uno de los vacíos más significativos de la biblioteca nacional.

      Quito, 25 de febrero de 2019

       La literatura en la primera infancia: una manera afectiva de crecer

      Resumen

      La literatura, al ser el arte que expresa la esencia de los seres humanos a través de las palabras, es fundamental en la educación inicial, ya que es un aporte para el logro de uno de los principales desafíos de la formación en la primera infancia: apoyar a los niños a reconocerse como constructores de sentidos y significados. El rol que tienen los padres y maestros para que el encuentro entre los niños y la literatura sea grato es fundamental y posible de lograr.

      En nuestro mundo hay una tribu semisalvaje muy especial, muy antigua y ampliamente extendida, a la que antropólogos e historiadores sólo han comenzado a prestar atención recientemente. Todos nosotros hemos pertenecido a esta tribu; hemos conocido sus costumbres, sus hábitos y sus ritos, su folklore y sus textos sagrados. Me estoy refiriendo a los niños.

      Alison Lurie

      No se lo cuentes a los mayores

      Los textos sagrados de esta tribu son muchos, son variados y fueron creados desde muy antiguo. Seth Lerer, catedrático estadounidense, dice en su libro La magia de los libros infantiles: “La literatura infantil ha existido desde que existen los niños. Mucho antes de que John Newbery fundara en 1740 la primera imprenta dedicada a la publicación de libros para niños, ya se contaban y se escribían relatos para los más jóvenes […]”. Cuarenta años antes Charles Perrault publicaba Historias y cuentos de tiempos pasados, Los cuentos de mi madre la Oca, obra en la cual recopilaba y reelaboraba numerosos relatos de la tradición oral como El gato con botas, La bella durmiente, o Caperucita Roja, clásicos de la literatura para niños; en 1650 John Comenius, escritor y humanista checo, publicaba el Orbis Sensualium Pictus o El mundo sensible en imágenes, Guía ilustrada de lectura para niños, y dos milenios antes Esopo narraba ya sus famosas fábulas a niños y adultos de la Antigua Grecia .

      Sin embargo, para llegar a lo que fue el germen de esta literatura debemos hacer el esfuerzo de imaginar aquello que


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