El sueño de las palabras. Reflexión y práctica pedagógica de la literatura infantil. Denice Barrionuevo Balseca
para explorarnos.
Denice del Pilar Barrionuevo Balseca2
Resumen
La trascendencia que tiene un maestro en la vida de sus estudiantes es innegable, mucho más si ellos se están preparando para ser educadores infantiles. La formación de los niños es una tarea hermosa y, al mismo tiempo, muy delicada, pues exige responsabilidad, respeto, conocimientos sólidos, interés permanente por la lectura y la investigación. “Nadie puede dar lo que no tiene”, por ello los futuros docentes de literatura infantil deben descubrir ese entusiasmo por la lectura, el poder mágico de las palabras. Silveyra (2002) afirma: “solo un lector hace nuevos lectores” (p. 27). La lectura ayuda a desarrollar la creatividad, el espíritu crítico, permite interiorizar valores humanos, sanar heridas. Por otro lado, la escritura de las propias creaciones artísticas fomenta la imaginación.
El reto es incentivar a los alumnos y a los futuros docentes de literatura infantil a explorar nuevas técnicas, ser originales, ir más allá de sus propios límites a través de experiencias de aprendizaje que favorezcan el desarrollo de las potencialidades, y respondan a los estilos de aprendizaje. Amar lo que se hace es un privilegio en el crecimiento personal de los seres humanos, y la docencia es más que una profesión… es una misión de vida que se debe honrar.
Palabras clave: Lectura. Docente de Literatura Infantil. Desarrollo de potencialidades. Crecimiento personal.
Introducción
“Gracias profe, esta clase me ha ayudado a ser mejor persona”. Estas palabras constituyen el mejor estímulo para un maestro que ejerza esta maravillosa profesión, consciente de que trabaja con la vida y para la vida, por ello, en ese tiempo y espacio de un salón de clase, aparte de disfrutar y aprender de cada experiencia (pues un maestro nunca deja de aprender), puede trascender en sus estudiantes y juntos trabajar en esta búsqueda por ser mejores seres humanos, profesionales honestos, solidarios y persistentes. De ahí que todas las actividades propuestas en un curso de literatura infantil deben estar orientadas a despertar la capacidad reflexiva y creativa de los estudiantes, que aprendan a extraer lecciones de vida del acierto y del error, de la realidad o de un cuento de ficción, y estas enseñanzas aprendidas les motiven a una superación continua como futuros docentes de niños de Educación Inicial.
El objetivo de este trabajo es presentar algunas experiencias de clase realizadas con estudiantes de la Carrera de Educación Infantil, de la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, en la asignatura de Literatura Infantil. En estas clases se potenciaron la participación y la responsabilidad de los estudiantes en su proceso de aprendizaje, con clases vivenciales, motivándoles permanentemente a la lectura. Sobre todo se profundizó en la parte humana, en afianzar valores, pues las temáticas planteadas permitieron reforzar la práctica de la honestidad a través de actividades de auto y coevaluación con el apoyo de una rúbrica.
Se facilitaron en los estudiantes una correcta percepción y toma de conciencia de las reales características individuales (conocimiento de sí mismos) y del proceso de la interrelación humana. Se desarrolló su potencial creativo, reflexivo y operativo en un ambiente amigable y motivador en el que la relación facilitadora- estudiantes-compañeros fue cálida y de mutua confianza; lo lúdico siempre estuvo presente en las clases (bajo el sustento teórico de la recreación) y no obstaculizó lo académico. Se ayudó a los estudiantes a ser conscientes de que cada experiencia es una oportunidad de crecimiento. Los temas abordados en clase de Literatura Infantil los motivaron a seguir investigando y leyendo al respecto y, lo más importante, a aplicarlos en su vida diaria.
La Literatura es magia,
es aparecer entre la gente sin estar físicamente,
es entrar en las almas sin tener que tocar la puerta.
Doménico Cieri Estrada
Literatura Infantil es una asignatura que permite trabajar, además de los procesos cognoscitivos, aquellos de índole emocional y socio-afectiva que dan origen a valores, creencias, sentimientos y emociones, determinantes en las manifestaciones conductuales. Desde la perspectiva de la Psicología Humanista, en la que el centro es la persona, se da relevancia a la autoestima, pues el ser humano tiene la posibilidad de crecer, no solo físicamente sino intelectual, social y afectivamente. Por ello el docente debe ser un mediador de experiencias de aprendizaje que propicien cambios realmente significativos, y esto implica educar con un enfoque integral.
Se utilizó con los estudiantes de la Carrera de Educación Infantil, de la ESPE, una metodología ecléctica que fusionó las distintas teorías educativas y de las neurociencias. Por ejemplo, se empezaron las clases con una dinámica o juego recreativo, o con ejercicios básicos de brain gym, psicocalistenia, bioenergética, etc. Las clases vivenciales se enfocaron en los distintos estilos de aprendizaje: visual, auditivo, kinestésico, con técnicas alternativas, prácticas, de interacción individual y grupal, que les ayudaron a descubrir su motivación hacia la lectura, despertar su sensibilidad y ejercitar su potencial creativo.
La metodología educativa propendió al desarrollo de competencias para la vida, es decir, hacia los tres saberes: la adquisición de conocimientos (el saber), la aplicación de dichos conocimientos en la vida diaria personal o profesional (saber hacer) en un marco de valores y actitudes positivas para la vida (saber ser y convivir). Este es el mayor compromiso con la educación, pues el docente debe promover en los estudiantes el principio de amor a la vida, la no violencia, la lucha contra los prejuicios y las discriminaciones, la práctica de la comunicación asertiva, el sentido de la responsabilidad, la solidaridad y la justicia.
A través del taller literario se orientó a los estudiantes hacia la experiencia de escribir y buscar su propia voz; casi sin darse cuenta, mediante dinámicas bien pensadas, los alumnos elaboraron cuentos, poemas, revistas y otros tantos vuelos de la imaginación y de la sensibilidad que estuvieron siempre dentro de ellos. Cada lectura fue un pretexto ideal para que escribieran textos nuevos. De esta manera, no solo que leyeron obras fundamentales de la literatura infantil, sino que se convirtieron en creadores de una serie de textos que van desde el humor hasta la ilusión amorosa, pasando por la fantasía desbordada, hasta el absurdo.
El taller de creatividad literaria fue el corazón del curso de Literatura Infantil. Los estudiantes, por lo general, creían que no tenían talento para escribir; sin embargo, al final del curso, lograron algunos avances significativos que ellos mismos pudieron notar. A continuación, se presentan, a manera de ejemplo, algunos talleres.
Taller de creatividad literaria Joyas Alimenticias
El taller de joyas alimenticias conlleva una carga emotiva, pues está relacionado con aspectos de interés tales como: conocer las propiedades nutritivas de los alimentos, el cuidado del cuerpo, la integración grupal, el trabajo sinérgico. La actividad se desarrolló en un ambiente cálido, con recursos audiovisuales y los alimentos como elemento integrador y socializante. Se facilitó una experiencia de aprendizaje motivadora que contribuyó no solo al logro de un objetivo académico, la creación de relatos ficcionales para niños de cinco años, sino que promovió mejorar las relaciones interpersonales de los estudiantes y la práctica de valores como la generosidad, el respeto y la gratitud. Además, los estudiantes se demostraron a sí mismos que son capaces de imaginar y jugar con las palabras, concienciaron sobre la importancia de alimentarse sanamente y motivar a los niños, a través de sus cuentos, a consumir alimentos nutritivos para crecer saludables.
El taller contempló las siguientes actividades:
•Presentar una clase magistral con una presentación en power point de los alimentos y sus cualidades.
•Preparar dos platos (uno de sal y otro de dulce) con los alimentos estudiados. En esta actividad los estudiantes demostraron su creatividad y habilidades culinarias.
•Compartir los platos recalcando en la importancia de enseñar a los niños a agradecer y bendecir los alimentos.
•Explorar y registrar las actitudes y emociones que genera la actividad.
•Crear cuentos ficcionales con los alimentos como personajes, y con el siguiente tema: “Mente pura, corazón noble, cuerpo