Cómo ser un buen salvaje - Jujtzye tä wäpä tzamapänh'ajä. Miqueas Sánchez Gómez
Los hijos de Saspalanki lloramos en la gran ciudad
Dicen que los mokayas nos extinguiremos
La canción del olvido
Una de las características más notables de la poesía de Mikeas Sánchez es su irreductibilidad a los encajonamientos al uso cuando se comenta el trabajo de poetas contemporáneos en lenguas indígenas americanas.
Los lugares comunes respecto a un lirismo que se percibe superficialmente por sus diferencias sintácticas al ser traducido al español, o por la recurrencia de vocabulario referente a la naturaleza (como si se tratara sólo de un ornamento) constituyen, precisamente, esa caricatura que conocemos como “buen salvaje”.
Así, Mikeas nos voltea el espejo y, desde el título, acude a presentarnos un manual, un listado puntual de instrucciones: Cómo ser un buen salvaje.
En la primera parte, la inversión irónica continúa, pero sólo superficialmente. Titulada “El privilegio del salvaje” nos induciría a suponer, a simple vista, que oscila entre el gesto irónico y la reivindicación de la condición de ser Otro para quien tiene el poder de definir. Pero ocurre algo más, algo por encima, por debajo, a los lados de esta aparente polaridad: se despliega una serie de poemas donde esa condición de“otro” nos es presentada de tal forma que podemos ir entendiendo una inesperada acepción de “privilegio”; no es el abusivo aprovechamiento de las condiciones de dominio, sino las leyes propias, los elementos que hacen de ese otro un ser cuya definición no depende de nosotros (por buenas que creamos que son nuestras intenciones).
La segunda parte, “La esencia del salvaje”, comienza con el poema epónimo del libro “Cómo ser un buen salvaje” como un atisbo de esos vínculos de genealogías, de historias familiares que dibujan un sentido de pertenencia vinculado a una experiencia vital que no considera muy relevantes las distinciones entre “ser de un lugar” y “ser el lugar”. Una especie de mapa de la sangre que fluye no sólo entre personas sino como un mapa vital que por vía de la palabra liga y enraiza a la tierra. Las identidades femeninas y masculinas son presentadas desde una concepción tradicional ritual, sí, pero no como si se tratara de un deber ser; ambas condiciones son examinadas, sometidas a pruebas que sólo demuestran el valor del individuo cuando sus peculiaridades refuerzan el sentido de pertenencia y comunidad. Lo que lleva a la tercera parte, “Aquí es nuestra tierra”, donde resulta relevante mencionar la trayectoria de Mikeas como activista y defensora de la tierra de su comunidad, frente a las numerosas agresiones, abusos y despojos de los que han sido víctimas durante mucho tiempo. La poesía combativa, el canto épico también tienen lugar en este libro; de hecho, lo hacen revivificando la función de la epicidad: darle cuerpo mediante las palabras, sostener, difundir, la identidad de un pueblo cuyo derecho a la existencia en sus propios términos es constantemente negado o pretende reducirse a un mero dato folclórico.
Mucho hay de belleza en este libro, sería redundante advertirlo a quien lea. Mucho también hay de fuerza, de vida. Es una gran lección. Aprendámosla.
Ja’ yajk kaya’äkmana’ nhki’okijpa’ankä te’ kotzäjk nyäyipäis Perijá te kowina’ Sabino Romero’is tzyamanh’wajku kejpamä kene’ jujtzye’ jintire’ toto’jaye’omo musipä ntä nhkewi’ruramä ntä najstam uka’ ji ntä komustame te’peka tzameran, tzamas’nyäyiram, jojpajkis’nyäyi’ram.
Antes de ser asesinado defendiendo el Perijá el cacique Sabino Romero explicó ante las cámaras que no bastan los artículos y las sentencias para reclamar las tierras si no se conocen las historias y los nombres de los cerros y los ríos.
Juan Guillermo Sánchez Martínez
Ntä’ ntzamä ore’ sasyapyä tire’
Tzätzä’ Ore’yomo
Yom’une,
nhkya’e’ pekapäis’tzyokoy,
yomo jyamopi’apä’is kotzojkomo’ram.
Atzi’ Ore’pät
Jaya’une,
ejtzpapä’ nhka’e,
nijpapä pät’.
Yä’ jama’omo makapäre’ tzyap’tzirantä’i
te’ kojama makapäjinh
nhwyjtame yä’ nasakopajkäjsi.
Tzätzä’ Ore’yomo
mijsy’koroya yä kojama tyontpapä’is toya’,
yä’ kojama yajk’ pajkpapä’is te’ sutkuy.
Atzi’ Ore’pät
mijsy’koroya pämi’äyupä’kojama,
kojama yajk’ tyontpapäis tuj’,
yajk’ pajkpapäis te’ ninhkä’ teserike te’ pakak.
Yom’une
Jaya’une,