Currículo intercultural afrocolombiano. Luis Alfredo González Monroy
y diligencias. Sin embargo, en época de invierno, la situación es difícil. Los caminos se dañan a causa de las lluvias y se hacen intraficables, hasta el punto de aislar al pueblo en algunas ocasiones.
En el año 1986, llega la luz eléctrica a San Juan de Palos Prieto, lo que provocó en el pueblo la exigencia de otros servicios públicos a la Alcaldía de Puebloviejo. Así fue como después de muchas solicitudes, se construye la escuela que inicialmente solo atendía a estudiantes de primaria. Hay que mencionar que, antes de esto, los niños y jóvenes eran educados ocasionalmente por algunos miembros de la comunidad que tenían un poco de conocimiento sobre lectura y escritura, ya que casi toda la población era iletrada. No sabían leer ni escribir. Con el tiempo, la alcaldía nombra sus primeros docentes para que desarrollen sus labores en el pueblo.
En la actualidad, San Juan de Palos Prieto cuenta con una población aproximada de ochocientos habitantes, distribuidos en 120 familias, ubicadas mayormente en el corredor de la calle principal, que es la única calle del pueblo. Aunque desde hace poco se inició la apertura de otra calle. Tienen una Junta de Acción Comunal y se está conformando el Consejo Comunitario. El 98% de sus habitantes son afrocolombianos. Algunos son desplazados de la violencia, procedentes de Trojas de Aracataca y del vecino país de Venezuela. Son personas sencillas, alegres y con expectativas. Que han ido superando poco a poco la cruel violencia que se vivió en la Zona y de la cual fueron víctimas.
Esta es una zona de difícil acceso que no cuenta con servicios de acueducto ni de alcantarillado. El servicio de energía eléctrica no es bueno, constantemente se va el fluido eléctrico, haciendo difícil la realización de algunas actividades académicas y culturales que se programan en la institución y que requieren del suministro. En cuanto al agua, muchas de las familias han construido en sus patios pozos artesanales para acceder a ella, sin embargo, la calidad del líquido no es recomendable para el consumo. Otros deben ir a buscarlas a acequias cercanas.
San Juan de Palos Prieto es un territorio netamente agropecuario, donde predomina el cultivo de la palma africana. La mayoría de los hombres del pueblo trabajan como jornaleros en fincas vecinas de palma y otros se dedican a trabajar sus pequeñas parcelas donde cultivan el pan coger, y algunos crían animales. De allí obtienen el sustento de sus familias. Algunas tienen ingresos menores al salario mínimo. Las mujeres se dedican a las labores domésticas y a la crianza de sus hijos, son familias de bajos recursos económicos. Muy pocos poseen tierra para sembrarla, solo cuentan con sus viviendas, que en la mayoría de los casos son propias. Los productos de la canasta familiar son traídos de los municipios más cercanos que están aproximadamente a dos horas, como (Aracataca y Fundación) y a casi tres horas, como (Ciénaga). Lo que de una u otra manera incrementa el valor de los productos, impactando negativamente en los ingresos de las familias.
Son personas muy humildes y alegres. Sus fiestas patronales en honor a la virgen de Chiquinquirá se celebran en el mes de febrero. Se practican danzas folclóricas como el baile negro tradicional, y se juega cuco y cucunubá, juegos propios de esta comunidad, que se practican con granos de maíz y balines de metal (canicas), respectivamente. En la gastronomía podemos contar platos típicos como el arroz de coco y fríjol, que se preparan con mayor frecuencia en épocas de Semana Santa.
Cabe señalar que la mayoría de las familias paloprieteras son de bajos recursos económicos, su sustento depende del sembrío de la palma africana, la cual tiene una gran influencia en la vida de esta comunidad, pues además de obtener sus ingresos de ella, se ven afectados por la contaminación ambiental que ha ocasionado su cultivo en la zona, ya que la única quebrada del pueblo, la quebrada Roncador, ha desaparecido a causa de los desechos que deja el procesamiento de la fruta de la palma de aceite o palma africana, que son arrojados allí por las fincas que las trabajan.
Por otra parte, al introducirnos a la Institución Educativa Departamental Rural de Palos Prieto, se observa que su perfil natural es el agropecuario. Cuenta con un convenio de articulación con el Sena7, en el que el colegio aporta la unidad productiva, que vienen siendo los estudiantes, un docente en el área y las instalaciones para realizar las prácticas. Mientras que el Sena colabora enviando dos instructores: uno para la parte agrícola que trabaja con los estudiantes de décimo, y otro para la parte pecuaria con los estudiantes de undécimo. Al finalizar la media vocacional, los estudiantes reciben una certificación del Sena como técnico en producción agropecuaria, y el título que le otorga la institución educativa como bachiller técnico agropecuario.
Esta institución educativa está conformada por seis sedes: San Juan, Guayabos, El Triunfo, San Joaquín, La Isla y Tierra Nueva. San Juan es la sede donde se encuentra la oficina administrativa. Las otras cinco se hallan ubicadas respectivamente, a 2.5, 7, 10, 12 y 12 kilómetros de distancia de esta. Lo que de alguna manera influye en la asistencia regular y puntual de los estudiantes al colegio. Muchos de estos niños se trasladan en motos, en bicicletas o hasta a pie. Incluso, algunos se arreglan temprano para llegar al colegio, pero no consiguen transporte para llegar, así que en algunos casos pierden el día de clases.
Por otro lado, dos de las sedes se encuentran situadas en fincas privadas, en donde no es posible invertir en infraestructura, ni mantenimiento. Solo se les puede surtir en material didáctico, tecnológico y docentes. Las seis sedes ofrecen servicios de preescolar y básica primaria. San Juan además tiene cobertura en básica secundaria y media técnica. Mientras que Tierra Nueva ofrece cobertura hasta octavo grado de bachillerato. Los estudiantes de la institución también reciben los beneficios del Programa de Alimentación Escolar.
Todas las sedes, a excepción de El Triunfo, cuentan con fluido eléctrico. Todas cuentan con computadores, aunque no con internet, ya que el servicio es deficiente, a pesar de contar con las antenas instaladas por los operadores. Así mismo, en ninguna de las sedes hay aseadoras, ni celadores. De vez en cuando, por pequeños periodos de tiempo, en la sede San Juan, se contratan aseadora y conserje. El resto del año, los docentes y los estudiantes realizan la labor de limpiar y barrer las instalaciones educativas.
La Institución Educativa San Juan de Palos Prieto cuenta con 730 estudiantes, atendidos por treinta y cuatro docentes, dos coordinadoras y una rectora. Veinticinco son licenciados, tres especialistas, seis normalistas y seis profesionales diferentes a la pedagogía. De estos, veintiséis tienen contrato en propiedad, y once en provisionalidad. Del mismo modo, cinco ingresaron a la planta docente a través del Decreto 22778 y 32 docentes mediante el Decreto 12789.
En cuanto a los acudientes de los estudiantes, generalmente son mujeres, son muy pocos los hombres que cumplen con este papel dentro de la comunidad educativa. La mayoría asiste a las reuniones que se programan para la entrega de informes académicos e informativos. Aunque son poco participativos en actividades como actos cívicos, culturales o de otro tipo que se realizan en la institución.
Su condición de afrodescendientes los convierte en una comunidad especial. Su riqueza cultural es valiosa y significativa. Sus creencias, costumbres, tradiciones, ritos, cantos, formas de vivir y concebir la vida son un legado importante, no solo para su comunidad, sino también para nuestro país. Ellos forman parte de la idiosincrasia que identifica a Colombia y constructores activos de nuestra historia, nuestro presente y también de nuestro futuro.
El ser afro en la diversidad
La diversidad étnica y cultural que posee Colombia la convierte en uno de los países más privilegiados y aventajados del mundo. Su patrimonio cultural representado en valores, saberes, conocimientos, costumbres y tradiciones la hace única y especial. La Constitución Política de 1991 así lo reconoce al considerar el carácter pluriétnico y multicultural como característica constitutiva de la nacionalidad colombiana.
Fue gracias a la carta política que se empezó a visualizar y a dar espacios legales y sociales a la condición multicultural y pluriétnica de esta sociedad. Esto como resultado de los justos reclamos de los pueblos y comunidades denominados “minoritarios” (indígenas, afrocolombianos y Rrom, entre otros), que por mucho tiempo han exigido del Estado y de la sociedad en general, el reconocimiento y la reivindicación de sus derechos como miembros activos de ella; pues ellos, al igual que el resto de la comunidad, han forjado la historia