Globalización y Teología. Joerg Rieger

Globalización y Teología - Joerg Rieger


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ser un sentido metafísico descriptivo, para transformarse en un horizonte de imaginación teológica (Hinkelammert), que nos permite observar, caminar, cuestionar y desplegar nuestro activismo, desde un “más allá” que se abre desde las propias posibilidades que habitan nuestro mundo global, con sus bellezas, sus contradicciones y sus paradojas.

      En conclusión, Globalización y teología nos marca una agenda abierta y un posible esquema, para repensar algunos necesarios reajustes que el quehacer teológico y el activismo religioso latinoamericanos necesitan hacer en vistas de su relevancia actual. Un replanteamiento que, como destaca Rieger, a pesar de confrontarse a una necesaria resignificación frente a ciertos reduccionismos históricos que acarrean nuestras teorías críticas, no implica que debamos caer en una falsa “neutralidad”, cuya mentira, al final, legitima los poderes de exclusión. Más bien, es aprender a proyectarnos en la potencia inscrita en la alteridad divina, para reimaginar posibles mundos a partir de las diferencias y comisuras que se abren como posibilidades salvadoras entre las tensiones y disputas inherentes a nuestro mundo.

      Nicolás Panotto

      Santiago de Chile, julio 2020

      Introducción

      “Globalización” es uno de los términos cliché de nuestro tiempo y se usa a menudo en referencia a fenómenos económicos, políticos y culturales que han llegado a afectar la totalidad del globo terráqueo. Como veremos, aunque existan distintos modelos de globalización, con frecuencia se habla sobre ésta en sus formas dominantes, como la propagación de corporaciones globales y el modo en que éstas dan forma a las economías de países enteros, y la proliferación de acuerdos de libre comercio que supuestamente facilitan el flujo de bienes y dinero de un país a otro. También se habla de globalización en términos de las alianzas y tensiones políticas entre países, algo que se torna muy visible en las guerras que tienen lugar permanentemente en un mundo globalizante. Asimismo, es tema de debate el impacto que la globalización ejerce sobre las culturas que cambian muchas veces en forma rápida, principalmente bajo la influencia de culturas que se benefician de una globalización económica y política.

      Sin embargo, algo que se omite mayormente es que la teología cristiana ha desplegado su propia historia de globalización desde el mismo momento en que emergiera en el mundo globalizante del Imperio Romano. Por esta razón, la teología cristiana y la globalización no constituyen dos temas separados: están orgánicamente entrelazadas más que artificialmente conectadas. El hecho de que, generalmente, la teología no haya llegado a comprender sus conexiones inextricables con la globalización es uno de los problemas que abordará este libro.

      A medida que investiguemos teología cristiana y globalización de manera conjunta, se verá claramente que la teología ya no puede entenderse sin la globalización. Desde su propio comienzo, la teología fue influenciada por procesos globalizantes; tengamos en cuenta, por ejemplo, que el Nuevo Testamento fue escrito en griego, la lengua de un proceso globalizante temprano, en lugar del arameo, la lengua que Jesús y sus primeros discípulos hablaban. Aun así, es igualmente importante para el tema que nos ocupa que la globalización no pueda, en última instancia, ser comprendida sin la teología.

      Muchos lectores interesados en la teología esperarán que este libro sea una respuesta teológica a la globalización, mas una respuesta tal no podrá contemplarse hasta que hayamos comprendido el modo en que la teología es –para bien o para mal– parte del proceso de la globalización. Del mismo modo, los lectores interesados en aspectos de la globalización podrán esperar que este libro plantee algún argumento teológico a favor o en contra de la globalización, pero ese argumento no podrá ser avanzado a menos que se entienda cómo los procesos de la globalización están inextricablemente relacionados a algunos desarrollos teológicos. Este libro comienza, por lo tanto, ocupándose de las muchas intersecciones de la globalización económica, política, cultural y teológica; intersecciones que pasan, en su mayoría, desapercibidas.

      Complejidad

      Mientras que invocar la complejidad puede convertirse en un escape para no enfrentar temas acuciantes –que en el contexto de la globalización están muy ligados a presiones económicas y políticas–, una conciencia de la complejidad, tanto de la globalización como de la teología, también puede contribuir a la identificación de alternativas. La buena nueva para tener en mente en este contexto es que la globalización no constituye un fenómeno unificado; si así fuera, este libro trataría sobre cosas que se vuelven constante e invariablemente más idénticas. Por un lado, la teología estaría en camino de convertirse en un fenómeno uniforme, en el cual se esperaría que todo el mundo pensara exactamente lo mismo. Por otro lado, si la globalización fuera un fenómeno unificado, se esperaría que los movimientos económicos, políticos y culturales estuviesen en total armonía con los desarrollos teológicos y viceversa.

      Aunque se dé con frecuencia que economías, políticas, culturas y teologías dominantes vayan de la mano, en este libro también examinaré formas alternativas de globalización. Las formas dominantes de globalización tienden a desplazarse de arriba hacia abajo, produciendo concentraciones de poder en manos de cada vez menos gente, y grandes sectores de la teología han hecho rápidamente lo mismo sin ser conscientes de que sus enfoques imitan el modelo de desplazamiento de una globalización dominante. Las formas alternativas de globalización tienden a moverse en la dirección opuesta –de abajo hacia arriba e incluyendo grupos de gente más amplios– y lo más estimulante es que algunas teologías han estado al frente de tales movimientos. En estos casos el nivel de conocimiento acerca de los desafíos de la globalización (y, por lo tanto, del horizonte epistemológico) es mayor, por el hecho mismo de que las alternativas dentro de un contexto dominante necesitan ser adoptadas conscientemente; “ir con la corriente” no constituye aquí una opción.

      Como veremos, las formas dominantes de globalización avanzan borrando y eliminando alternativas. Las formas alternativas de globalización no solo resisten esa tendencia alentando la diversidad, sino también promoviendo visiones frescas de la diversidad en la unidad. Parafraseando al biblista alemán Ernst Käsemann, el canon del Nuevo Testamento es, en sí, la base de la diversidad de la iglesia, más que su unidad monocromática. Lo mismo podría decirse acerca de los muy diversos cuerpos de escritura contenidos en lo que los cristianos llaman el Antiguo Testamento. No en vano algunos teólogos y teólogas cristianos, muy preocupados por el desafío de esta diversidad, han sugerido que el mismo canon bíblico podría ser parte del problema.

      En lo que sigue, nos aproximaremos al tema de la globalización y la teología en términos de su historia. Aunque esta historia sea en sí misma compleja, con muchas idas y venidas, emergen ciertos patrones que nos ayudarán a entender el cuadro más amplio de los desafíos que nos acosan en nuestra situación contemporánea.

      Evaluación

      Una advertencia final: Así como la globalización es en sí misma un fenómeno complejo, lo es también su evaluación. Los relatos moralizantes focalizados sobre las intenciones son aquí de poca ayuda, ya que tienden a atribuirle al otro lado intenciones poco límpidas. Sin embargo, aún los más duros globalizadores fueron generalmente bienintencionados y sintieron que estaban haciendo lo correcto. Los romanos afirmaban que su imperio traería la paz (la pax romana) y una vida mejor,


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