La cosecha. Eduardo C. Fernández
abarca este nombre? Aunque el grupo más grande sea el de los mexicanos (constituyen el 66,1 % del total), hay también gente procedente de 19 repúblicas latinoamericanas, de Puerto Rico y de España. Los puertorriqueños constituyen el segundo grupo numérico, con un 9 %, mientras que los cubanos ocupan el tercer lugar con un 4 %. Los que provienen de América Central y del Sur constituyen el 14,5 %, mientras que otros hispanos (antiguas familias de Nuevo México o inmigrantes de España) quedan con un 6,4 %60. Aquí, el punto clave es la tremenda diversidad que caracteriza a esta población61.
Es una población impresionantemente joven. Mientras que la edad mediana para la población total de Estados Unidos es de 35,3 años, para los hispanos es de 25,8 años. Dentro de esta categoría, el grupo más joven son los mexicanos (26,1 años), mientras que el grupo mayor son los cubanos (41,2 años). En el mismo reporte del año 2000 el Buró del Censo en Estados Unidos informó que alrededor del 35,7 % de los hispanos son menores de 18 años de edad, comparado con el 23,5 % de los no hispanos62. ¡Es esencial que este hecho no sea pasado por alto por los que planean la pastoral!
Las familias hispanas también tienden a ser más numerosas que las de la población no hispana en general. Un 30,6 % de los hogares hispanos en los que una persona hispana era jefa de familia tenía cinco o más personas. En contraste, solo un 11,8 % de las familias blancas no hispanas, tenían un número similar de miembros63.
En la población mayor de 15 años, los hispanos tienen más probabilidad de no haber estado nunca casados que la población blanca no hispana (33,2 % comparado con un 24,5 %). Entre toda la población latina, los cubanos son los que menor probabilidad tienen de no haber estado casados (20,4 %)64.
El mayor número de los hispanos vive en el suroeste de Estados Unidos. El estado con la mayor concentración es California, que cuenta con casi el 31,1 % del total de la población hispana de Estados Unidos. Sigue Texas, con el 18,9 %65. De acuerdo a la breve historia del suroeste y las tendencias migratorias mencionadas arriba, esta concentración no sorprende.
De 1990 hasta 2000 la población hispana aumentó en un 58 %, o sea, cinco millones de personas, mientras que el aumento de la población total fue solamente del 13 %. Alrededor de la mitad del crecimiento de los hispanos se debe a la inmigración y la otra mitad se debe al incremento natural. Por lo tanto, la población hispana en general es extremadamente joven y continuará aumentando significativamente, puesto que muchas mujeres se hallan en edad de tener hijos66.
La falta de educación y de preparación profesional es un problema serio que contribuye a un alto nivel de desempleo. En el 2000, solamente un 57 % de los hispanos mayores de 25 años había completado el nivel medio superior, comparado con el 88,4 % del resto de la población. El nivel de la educación universitaria para ese mismo año era también significativamente más bajo: 10,6 % para los hispanos comparado con 28,1 % de los no hispanos67. Edmundo Rodríguez, un jesuita méxico-americano que fue párroco de la parroquia jesuita en uno de los barrios más pobres de San Antonio, Texas, dice lo siguiente sobre la razón por la cual tantos jóvenes hispanos abandonan la escuela:
En general, las razones son económicas, culturales y estructurales. Económicas, porque muchas familias ni siquiera pueden costearles a sus hijos la ropa para asistir a la escuela. Culturales, porque los estudiantes hispanos están atrapados en un fuego cruzado cultural, viviendo con la cultura hispana en la casa y sintiéndose presionados en la escuela y en el trabajo para asimilar y abandonar su herencia cultural. Estructurales, porque los sistemas escolares generalmente no están equipados para tratar con hispanos68.
Las razones que da para la sobrerrepresentación de hispanos entre la población encarcelada también están vinculadas con las estructuras sociales:
Como los negros, los hispanos constituyen un porcentaje desproporcionadamente alto de los reclusos en los estados con alta población hispana. El alto índice de deserción escolar, el desánimo y la frustración al no poder conseguir trabajo y la falta de oportunidades para los que ya han estado en la cárcel, contribuyen al aumento en la población hispana. El caso del disturbio devastador en una cárcel en Nuevo México en 1979 muestra con qué violencia esa frustración puede estallar69.
Como es de esperar, una gran parte de hispanos (casi el 22,8 %) vivía debajo del índice de la pobreza en 1999. La tasa de pobreza entre hispanos era alrededor de tres veces más alta que la de los no hispanos (7,7 %). Además, el Buró del Censo reporta que los niños hispanos representan un 16,2 % de todos los niños en Estados Unidos, pero constituyen un 29 % de todos los niños que viven en la pobreza70. Un número tan alto de niños que viven en la pobreza en una tierra de abundancia parece caracterizar la tendencia nacional moderna. Un estudio reciente a cargo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, por ejemplo, descubrió que los niños de Estados Unidos tienen mayor probabilidad de vivir en la pobreza que los niños de cualquier otra nación industrializada. El mismo informe clasificó la tasa de asesinatos de jóvenes de Estados Unidos como la más alta de todo el mundo industrializado71.
A juzgar por las cifras citadas arriba, no es sorprendente que los hispanos en general tengan un ingreso más bajo que el resto de la población tomada en su conjunto. Entre los trabajadores a tiempo completo durante todo el año, en 1999, 23,3 % de los hispanos y 49,3 % de los blancos no hispanos ganaban 35 mil dólares o más72.
Entonces, ¿cuál es la condición socioeconómica de la población latina en Estados Unidos? En general, se trata de una población joven y trabajadora que todavía es mucho más pobre y menos educada que el resto de la nación. También se caracteriza por familias más numerosas, un buen número de las cuales están compuestas no solamente por la familia nuclear tradicional, sino que tienen mucho mayor probabilidad de incluir a miembros de la familia extendida, como los abuelos. Otra cualidad importante es su diversidad con respecto a los varios subgrupos, que se agrupan todos bajo la sombrilla de “hispanos” o “latinos”, junto con la variedad en la asimilación a la cultura estadounidense que se muestra en todas las generaciones.
El hecho de que los latinos son generalmente más pobres y menos educados que la población general ¿significa, por lo tanto, que su cultura puede ser mejor comprendida a la luz de lo que algunos han descrito como “la cultura de la pobreza” o el “modelo de la clase marginada urbana”? Esta teoría, cuyos proponentes incluyen a escritores como Oscar Lewis, Nicholas Lehmann y Lawrence Mead, básicamente sostiene que una persona pobre, como miembro de la clase marginada, o es un inadaptado social o posee un deficiente sentido moral; por ejemplo, sufre de pereza, apatía y lo demás y tiende a experimentar mucha marginación social73. Hasta últimamente esta noción se ha aceptado virtualmente sin ninguna oposición.
Este alto nivel de pobreza, sin embargo, no significa necesariamente que la calidad de vida de los latinos sea inevitablemente más baja. En un fascinante estudio sobre los latinos en California, dirigido por el sociólogo de medicina David E. Hayes-Bautista, el equipo de investigadores presenta pruebas de peso como para cuestionar muchos de los mitos que se han perpetuado acerca de los latinos en California. Sus conclusiones muestran que, contrario a la percepción popular y aun a anteriores estudios sociológicos, los latinos no encuadran