Evangélicos en la nueva era de la comunicación. Daniel Hofkamp
algo que parece escandaloso… apliquemos los puntos antes mencionados. La prudencia es una de las virtudes más destacadas en Proverbios. Si somos capaces de aplicarla en nuestra interacción en las redes, descubriremos que “la respuesta amable calma el enojo”, en cambio “la agresiva echa leña al fuego”. Como hijos del Reino, nuestra respuesta siempre debe ser “sazonada con sal” (RV60), e incluso cuando tengamos que defender nuestra fe, somos animados a hacerlo “con gentileza y respeto”.
1 Confrontemos la falsedad. Cuando algo es mentira, debemos oponernos. No importa si incluso nos parece ventajosa. Como pueblo cristiano podemos ser susceptibles a compartir noticias que reafirmen algunas posiciones ideológicas que nos parezcan convenientes. 4 Esto ha ocurrido con auténticas fake news en el campo de la arqueología o la ciencia.
Finalmente, este comportamiento repercute negativamente, porque “todo lo oculto terminará por ser manifestado”. De la misma forma, cuando veamos que se difunden noticias falsas en un entorno próximo —por ejemplo, en un grupo de WhatsApp— no participemos en esas cadenas de engaño y procuremos detenerlo.
1 Formemos comunidades críticas. Los cristianos tenemos la posibilidad de formar una comunidad en la que podemos aplicar los principios de Cristo a nuestras relaciones interpersonales y eso implica también la manera en la que tratamos la información. Ya la iglesia del primer siglo tenía que confrontar a menudo la falsedad, y de ahí que encontremos tantas advertencias acerca de los falsos maestros.
Por eso debemos animarnos unos a otros a ser comunidades informadas y prudentes, como los de Berea, que al llegar Pablo y Silas “recibieron el mensaje con toda avidez y todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba”. Si a nuestro alrededor generamos una cultura de informarnos y formarnos, será mucho más difícil que nos dejemos seducir por el engaño.
Conclusión
Estos son solo algunos principios que pueden servirnos para ver que la Biblia, a pesar de su antigüedad, sigue siendo perfectamente aplicable para afrontar un asunto contemporáneo. La forma de informarnos y la información que compartimos con los demás son parte del testimonio cristiano fundamental en esta era de la hiperconexión. Si queremos renovar nuestro compromiso con la misión, tenemos que pensar y replantearnos cómo estamos actuando en la esfera de la comunicación.

Capítulo 2. PEDRO TARQUIS
Cómo abordar informativamente temas difíciles

Sin duda, la transparencia informativa de una entidad o personaje público es un criterio de excelencia y responsabilidad. No significa que toda actividad que se realice sea conocida, pero sí aquella que, caso de no ser divulgada, signifique que se haya ocultado un hecho de clara trascendencia (en general negativa o polémica), motivado fundamentalmente por el interés propio de la propia entidad o personaje.
La transparencia en hechos negativos es fundamental y además permite a quien actúa elegir el momento y la forma en que divulga el contenido informativo. Esto significa credibilidad, marcar la línea inicial de los contenidos y poder hacerlo antes de que ya exista todo un debate alrededor que dificulta cualquier esfuerzo por aclarar la información.
Por ello, como medios de comunicación (y todos lo somos, ya que las redes sociales han democratizado este estatus)debemos preguntarnos qué y cómo actuar. Incluidos los que atañen al colectivo evangélico.
Informaciones negativas que salen a la luz en otros medios
Sin duda, hay principios generales importantes, como son:
1. Confirmar la veracidad de la información. La credulidad ante cualquier contenido, el compartir información sensacionalista sin ninguna comprobación de que es cierta, y el saber distinguir las fuentes de referencia fiables (que no infalibles) son pasos importantes en este sentido.
Una noticia que rodó por internet decía que “Islandia ha prohibido enseñar religión”. No solo eso, añadía que “ha creado una ley que impide llevar a menores de 21 años a centros religiosos”. Varias páginas web, alguna de noticias cristianas conocida, lo publicó como si fuera un hecho real. Sin embargo, investigando su origen antes de dar crédito a esta información, la fuente era el blog “Laughing in Disbelief” [Riendo en la incredulidad]. Se trata de un blog satírico al estilo de El Mundo Today español, u otros similares con noticias falsas que bromean o ironizan sobre la vida.
Solo bastaba leer su lema: Libertad, igualdad, irracionalidad. O contemplar otros de sus titulares, como: “Militares rechazan la orden del presidente Trump de asesinar al huracán Florence”.
Este dar crédito a lo falso y absurdo le ocurrió, por ejemplo, incluso a un diario de enorme rigor y prestigio como El País, que publicó un artículo de uno de sus corresponsales en América (Juan Arias) contando que los evangélicos creen que, si los hombres cocinan, esto puede llevarles a la homosexualidad. La fuente era una web de bromas falsas. Y rectificaron públicamente tras protestar la Alianza Evangélica Española.
El mencionado medio cristiano, aunque en privado le avisamos de lo falso de la noticia que habían publicado, la mantuvo como
si fuese cierta (suponemos porque generaba muchas visitas). Esto demuestra que no es un medio fiable y un ejemplo en el que no debemos caer.
2. Si la información es cierta, publicarla. Un medio que esconde lo que estropea su imagen alegando que no aboga por la unidad o el buen testimonio, hace justo lo contrario. Instaura la mentira y los intereses propios por encima de la verdad. Dios en su medio de comunicación propio (la Biblia) no esconde nada que desmitifique a los grandes personajes bíblicos. Eso hace especialmente creíble que lo que dice de Jesús es verdad.
Un matiz importante es que publicarla no implica seguir al pie de la letra el espíritu de la noticia. Por ejemplo, en Protestante Digital sacamos en su día que Ted Haggard dimitió de su posición como presidente de la Alianza Nacional Evangélica, una entidad que agrupa a 30 millones de creyentes, y fue despedido de su responsabilidad pastoral en la Iglesia New Life por el escándalo en que se vio envuelto en una relación con un prostituto homosexual unido a la acusación de consumo de drogas. Fue en el año 2006.
Era un hecho demostrado. Lo que nosotros añadimos es que, a diferencia de muchos políticos, él reconoció los hechos, asumió que era cierto que había cometido un grave error, demostró su arrepentimiento, no se aferró al cargo y su primer paso fue intentar restaurar su vida espiritual y familiar.
Informaciones negativas no públicas que llegan a nuestro conocimiento
Además del rigor de la fuente y tener datos que demuestren lo que se afirma, entran en juego otros muchos factores que hacen mucho más compleja esta parcela.
Por un lado, la importancia del contenido informativo debe ser relevante. Este tipo de noticias siempre crean problemas y tensiones,
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además de dejar consecuencias por nadie deseadas (algunas que cicatrizan y otras que no), lo cual no debe ser un obstáculo, pero sí un factor a considerar seriamente.
Por otro lado, y nos ha ocurrido varias veces, la fuente es fiable, presenta datos concluyentes, pero no quiere que sean conocidas sus denuncias, sino que el medio asuma la responsabilidad total dejándoles al margen. Esto es imposible y lo que hacemos en todo caso es comunicar a quienes pueden ser afectados o implicados que esta información existe (manteniendo el anonimato de las fuentes) pero no publicándolo.
Nos ha ocurrido, por dar un ejemplo, con padres a cuyos hijos les han impartido cursos afectivo-sexuales que contenían ideología de género sin su conocimiento ni consentimiento.
Finalmente, hay noticias de interés claro, contrastadas, conocidas, que son “el