Santidad, falsa santidad y posesiones demoniacas en Perú y Chile. René Millar
LA BEATIFICACIÓN INCONCLUSA
REFLEXIONES FINALES
CAPÍTULO V Falsa santidad e Inquisición. Los procesos a las visionarias limeñas
LIMA. LUCES Y SOMBRAS DE LA CAPITAL VIRREINAL
LOS MOMENTOS DE LA FALSA SANTIDAD
IDENTIDAD DE LAS PROCESADAS
¿DE QUÉ SE LES ACUSA?
¿POR QUÉ LAS REPRIME LA INQUISICIÓN?
¿QUÉ TENÍAN EN COMÚN LAS VISIONARIAS DE LIMA?
La espiritualidad que practicaban
Los confesores
Lecturas y modelos
Sus escritos
Influencia en el entorno social
VINCULACIONES ENTRE LAS DEL PRIMER GRUPO
LA RELACIÓN CON SANTA ROSA
LOS VÍNCULOS DEL SEGUNDO GRUPO
LAS RAZONES DE LA FALSA SANTIDAD
La santidad como modelo de vida
La situación especial de la mujer
El papel del clero
La fuerza de la mística
REFLEXIONES FINALES
LOS PERSONAJES
INTERVENCIÓN DEL SANTO OFICIO
EL MISTICISMO DEL DOCTOR CASTILLO
La oración de unión
Los arrobos y sus efectos
El fuego purificador
Visiones y revelaciones según la teología mística
De las visiones del doctor Castillo
De las revelaciones divinas que habría tenido
Las censuras de las visiones y revelaciones
La melancolía como causa
Proximidad a la herejía
PRÁCTICAS DEVOCIONALES DE JERÓNIMA DE ESQUIVEL
De la tibieza a la piedad intensa
Otro grado en la oración
¿Arrobos o sueños?
Visiones e imaginario religioso
Revelaciones de cosas ocultas
Discernimiento de espíritus
REFLEXIONES FINALES
CAPÍTULO VII Entre ángeles y demonios. María Pizarro y la Inquisición de Lima (1550-1573)
INTRODUCCIÓN
LA PROTAGONISTA Y SU ENTORNO
SIGNOS DE LA POSESIÓN
LOS MÉDICOS DEL ALMA
LAS VISIONES DE MARÍA
Entre ángeles y demonios
Elegida por Dios
Vocera de la divinidad y de sus mensajeros
INSTRUMENTALIZACIÓN Y MANIPULACIÓN: VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS
Objetivos de los religiosos
María: entre la histeria y la astucia
El detonante de la posesión
LA FUENTE DE LAS REPRESENTACIONES DE MARÍA
LA INTERVENCIÓN DEL SANTO OFICIO
La denuncia
El destino de la moza
La suerte corrida por los exorcistas
REFLEXIONES FINALES
CAPÍTULO VIII Cultura libresca y posesión demoníaca.
INTRODUCCIÓN
LOS FURORES SE DESATAN
EL AMBIENTE PROPICIO
La atmósfera
El escenario
EL GERMEN DE LA EPIDEMIA
La búsqueda de la santidad
Discerniendo los espíritus
Los demonios se manifiestan
REFLEXIONES FINALES
PREFACIO
DIOS Y LA HISTORIOGRAFÍA CIENTÍFICA
Las fascinantes narraciones que René Millar nos ofrece en este muy bien documentado libro y las agudas observaciones acerca de las cadenas causales de los acontecimientos, fruto del análisis de las fuentes, nos ponen en contacto con elementos fundamentales de la visión de mundo de la cultura colonial del siglo XVII, tan importante para conocer nuestras raíces y para comprender nuestra actualidad. Algunos temas que antes eran tratados sólo en el ámbito de la historia eclesiástica o eran abordados de modo negativo, con fines polémicos, son estudiados con seriedad por medio del método propio de la historiografía, y así, la obra ofrece una nueva perspectiva de acceso a estos viejos fenómenos. Pero, tal vez lo más estimulante del libro del profesor Millar es que, con seriedad científica y abundancia de fuentes, suscita en el lector una pregunta más radical, quetrasciende los documentos y cuestionala amplitud de la realidad. ¿Qué existencia es posible reconocer en las narraciones científicamente reconstruidas? ¿Cómo enfrentar un estudio científico acerca de fenómenos que, metodológicamente, no tienen cabida en el mundo científico?
Ya pasó el tiempo en que se pensaba que la historia consistía en la acumulación y ordenamiento de datos positivos, realizada por un investigador que se enfrentaba de modo neutro, tamquam tabula rasa, a los datos objetivos y se disponía a descubrir las relaciones causales para dar una explicación científica a los hechos registrados por los documentos antiguos.
La filosofía hermenéutica nos ha enseñado que el observador forma parte del sistema y que, por tanto, nunca es neutro, sino que siempre aporta las categorías y los puntos de partida desde los cuales se hace inteligible la realidad. Por ello, el observador nunca es un mero observador, sino que siempre es protagonista de la interpretación que se gesta. De suyo, esta afirmación no implica la negación de la objetividad de las cosas, sólo destaca la necesidad de prestar particular atención a los supuestos desde los cuales se realiza la observación de la realidad, porque no hay historiador neutro. Más aún, antes de cualquier opción hermenéutica, se debe reconocer que tanto el creyente como el agnóstico o el