Bion en Buenos Aires. Wilfred Bion

Bion en Buenos Aires - Wilfred Bion


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escribir monografías epistemológicas densas y opacas, Bion (1962, 1963, 1965) decidió destilar su pensamiento clínico bajo la forma de supervisiones clínicas y presentaciones de casos. Muy pocos de los que asistieron a los Seminarios de Los Ángeles y Buenos Aires se habrían dado cuenta de que durante mucho tiempo Bion estuvo poco inclinado a discutir en sus escritos un material clínico extenso, especialmente durante los años 1960. Muy poco material clínico se podría encontrar en las tres monografías cargadas de teoría, de modo que sería muy difícil –excepto para algunos colegas muy cercanos en Londres– tener alguna idea de cómo exactamente Bion analizaba a sus pacientes (Bion, 1962, 1963, 1965).

      Pero en los Seminarios de Los Ángeles, Bion revirtió esta tendencia a través de ocuparse de dar en la mayor parte del Tercer y Cuarto Seminario relatos clínicos de aquello que él había destilado del método kleiniano. La característica organizadora más sobresaliente de los Seminarios de Los Ángeles, junto con una larga supervisión de un caso analítico que le fue presentado (Bion, 2013, pp. 107-131), ciertamente demostró la disposición de Bion de transmitir cómo él trabajaba, especialmente con pacientes muy perturbados, a un grupo de futuros colegas, de quienes él dependería para derivaciones una vez que se hubiera traslado a Los Ángeles dentro de unos pocos meses.2

      Este énfasis en la presentación y supervisión de material clínico ahora devino un distintivo de los seminarios clínicos a lo largo de la siguiente década.3 De un particular interés aquí es la presentación de Bion en su Tercer Seminario de Los Ángeles de un caso borderline de un paciente gritón y bastante reprochador, que hacía tal cacofonía emocional en su consultorio que Bion terminó por exasperarse: “No podía siquiera escucharme pensar”. Parecería que podría aducirse que este paciente era tan difícil de tratar que Bion tomó la decisión de seguir presentando material de este caso en el año siguiente en Buenos Aires (véase seminario 5 de Bion). Es esto o hay simplemente un asombroso parecido entre estos pacientes. Al elegir el anterior punto de vista, pienso que este caso efectivamente forma parte de una de las más largas presentaciones de casos de Bion que hasta ahora hemos podido juntar, una que nos ayuda a entender algo de cómo era su implícito método de investigación clínica. También podemos ver qué presentador vulnerable Bion podía ser, en tanto que él estaba exasperado a punto tal que él mismo trajo al paciente el tema de terminar el análisis. Apreciamos el hecho de tener este largo ejemplo clínico que nos da una oportunidad de entender los varios elementos de este abordaje clínico único, un abordaje cuyo estudio cuidadoso retribuye al analista diez veces en cuanto a analizar sus pacientes difíciles de tratar.

      1 Traducción de Lia Pistiner de Cortiñas.

      2 Aquellos que están familiarizados con los comienzos de Bion en Los Ángeles recuerdan algunos meses preocupantes cuando muy pocos venían a consultar a Bion (James Grotstein, comunicación personal).

      3 Un breve ejemplo de los Seminarios de Los Ángeles que es relevante para el material clínico presentado en los Seminarios de Buenos Aires: en respuesta a una pregunta en relación a pacientes excesivamente agradables, Bion brevemente discutió una clase de paciente que parecía estar en un constante acuerdo con el analista, pero en “términos que eran extremadamente ambiguos”. Un paciente en particular ejercitaba un uso magistral del inglés y se las arreglaba para atravesar un número de significados ambiguos (Bion, 2013, p. 17). En los Seminarios de Buenos Aires, Bion discutió el problema de la contratransferencia de sentirse enojado con un paciente que acordaba crónicamente con sus interpretaciones.

Parte I Los seminarios clínicos de Bion

      Seminario 11

      VIÑETA DE UN CASO • CONTRATRANSFERENCIA • LA SUBJETIVIDAD DEL ANALISTA COMO UN FACTOR EN LA TÉCNICA DE LA PRÁCTICA CLÍNICA • SIN MEMORIA Y SIN DESEO • PREGUNTAS DEL PÚBLICO

      Señor presidente, señoras y señores, estoy muy agradecido por su amable bienvenida. Aprecio profundamente la oportunidad de estar aquí y de enterarme del tipo de trabajo que están realizando. Trataré de decir algo acerca de mi propia experiencia.

      Cierta vez tuve un paciente de aproximadamente 31 años, cuya actitud era de gran cordialidad y cooperación. Me referiré ahora a una sesión bastante típica, en mi opinión, de casi toda la fase temprana de un análisis, esto es, el primer año, y casi molestamente característica del segundo año de tratamiento.

      El paciente manifestó que había tenido un sueño que no recordaba muy bien, pero sí sabía que había salido a pasear con su novia, quien señaló un objeto en el cielo al tiempo que comentaba que era muy notable, pero él no pudo verlo y ella se sintió sorprendida. Esto, según creía el paciente, era todo el sueño. Manifestó luego que no la consideraba en realidad como su novia, pero que la conocía desde hacía muchos años y que esa amistad había ido adquiriendo un sentido más profundo durante los últimos meses. Le interpreté que me veía como a una novia o una hermana, que en realidad nunca había tenido, y eso significaba que para él se había hecho importante tener una relación con una especie de hermana analítica en lugar de una relación directa conmigo.

      El paciente estuvo totalmente de acuerdo conmigo. Durante esta etapa del tratamiento, yo había comenzado a experimentar cierta desconfianza con respecto a la forma en que estaba llevando adelante el análisis, según la opinión de mi paciente. Consideraba que no había tenido hasta ese momento suficiente material como para hacer esa interpretación y me disponía a recordarle cierto material previo que me había servido de base para formularla, esto es, señalarle con qué datos contaba. En síntesis, me habría gustado decirle: “Bueno, ¿por qué piensa usted que eso es correcto?”. Pero resulta algo difícil plantear tal pregunta cuando uno acaba de decir que, en la propia opinión, esa interpretación es correcta. El paciente continuó hablando y manifestó que, en realidad, y como confirmando mi interpretación, su madre le había contado que una hermana había muerto antes de que él naciera, y siguió luego proporcionando material que corroboraba una vez más lo acertado de mi interpretación. Concluyó afirmando que a su madre le encantaría venir a verme y hablar conmigo sobre el asunto.

      Le dije que yo me preguntaba por qué pensaba que su madre podría decirme más que él acerca de lo que yo quería saber, que probablemente debía haber alguna razón por la cual, en esta etapa del análisis, él consideraba que su información era incompleta y que su madre podía proporcionarme datos más exactos acerca de lo que pasaba en su mente. El paciente estuvo por completo de acuerdo conmigo; y aceptó que estaba en un error y dijo que sería mejor que él mismo me proporcionara esa información, cosa que hizo. Manifestó que esos objetos habían sido descriptos por su novia como nubes de formas muy definidas, casi demasiado definidas como para que fueran nubes; en síntesis, que se trataba más bien de objetos con forma de platos voladores. Le dije que esos objetos debían ser muy significativos para él y que le resultaba necesario tener una hermana que apareciera, por lo menos en un sueño, para mencionar esos hechos. Con todo, era bastante significativo que él hubiera tenido el sueño y lo recordara y, puesto que el sueño le pertenecía, la joven debía ser necesariamente un aspecto de su propia personalidad. Por supuesto, también aquí estuvo de acuerdo conmigo. Manifestó luego que era extraordinaria la frecuencia con que en medio de un día claro, aparecían nubes, comenzaba llover y todo se arruinaba.

      El paciente siguió hablando sobre el asunto, pero no daré mayores detalles al respecto. Solo diré que sentí que él deseaba que le hiciera una interpretación sobre los dos objetos que lo atacaban durante ese paseo y que atacaban también su relación con su novia, y que la destruirían si él tuviera una novia en la realidad, quienquiera que fuese, incluyéndome a mí mismo en el tratamiento analítico. Una vez más, el paciente aceptó mi interpretación.

      Ahora bien, este tipo de sesión, como ya dije, venía repitiéndose desde hacía un año y parecía que yo le daba excelentes interpretaciones que contaban con la entusiasta aceptación del paciente. Con todo, por esa época yo ya había empezado a sentirme algo cansado de estas maravillosas sesiones que, al mismo tiempo, no parecían ejercer el menor efecto. Las cosas siguieron así durante un tiempo, aunque yo realmente estaba convencido ya de que era necesario hacer algo al respecto. Asimismo comenzaba a sentirme algo irritado.


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