El verdadero sexo seguro. Michelson Borges

El verdadero sexo seguro - Michelson Borges


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de una vida sexual no orientada. Para los autores, cuando el sexo se vive dentro de un contexto matrimonial, se producen menos conflictos entre parejas. ¿Cómo llegaron a esta conclusión? De esto se tratan sus 170 páginas de investigación y estudios académicos.

      Con base en datos recientes, los doctores Joe y Freda preguntan: ¿Por qué los que no son vírgenes cuando se casan tienen más probabilidades de divorciarse que los que permanecieron abstinentes hasta el matrimonio? ¿Por qué es más probable que los adolescentes sexualmente activos estén más deprimidos que los abstinentes? ¿Por qué las parejas casadas reportan niveles más altos de satisfacción sexual que las personas solteras con múltiples parejas sexuales?

      Y preguntamos: ¿Alguna vez has visto preguntas similares en los grandes medios? Difícilmente. ¿En revistas de mujeres? Lo dudamos. ¿En publicaciones para adolescentes? Poco probable. Quieren hacernos creer las mentiras que venden.

      Es una pena, porque cuanto más nos alejamos de la verdad sobre cualquier tema, más sufrimos en nuestras vidas y relaciones personales. Permanecer ignorante puede parecer bueno cuando se trata de imponer límites a nuestros deseos más impulsivos, porque es difícil luchar contra ellos. Sin embargo, cuando estamos dispuestos a buscar realmente la verdad sobre un tema, Dios nos fortalece para poder obedecer lo que él dice (y, cuando se trata de sexo, ¡la ciencia se está acercando mucho a lo que la Biblia presenta como orientación sobre este asunto!). Sin embargo, durante algún tiempo, todavía podemos sentir deseos contrarios a lo que se nos indicó. La promesa de nuestro Creador es esta: “Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes” (Eze. 36:26, 27). El “corazón de piedra” es aquel que no quiere cambiar y que no quiere seguir las instrucciones de aquel que nos creó. El “corazón de carne” es el resultado de la acción de Dios en nosotros (cuando se lo permitimos), que nos hace desear que él nos ayude a tener nuevas voluntades y motivaciones.

      Volviendo a lo que nos dicen los medios, el abordaje mediático, enfocado en el cuerpo y la sensualidad –de ahí la extrema apreciación del aspecto físico–, a menudo pasa por alto el órgano sexual más importante: el cerebro (ni los preservativos ni los anticonceptivos nos brindan protección contra las influencias del sexo en el cerebro). Nuestro “centro de comando” funciona bajo la influencia de neurotransmisores como la dopamina, la oxitocina y la vasopresina. Los tres son neutrales y pueden recompensar los buenos y los malos hábitos, dependiendo del estilo de vida o del comportamiento adoptado por la persona. Lo que los científicos han encontrado en su investigación sexual es que no se trata solo del acto físico entre dos personas, sino de una cadena de respuestas neuroquímicas que influyen en nuestro comportamiento futuro.

      Este es también el caso de la oxitocina, una sustancia conocida como la “hormona del amor”. Según una investigación de la Universidad de Chicago, en un contexto de amor y compromiso, cuando los hombres y las mujeres participan sexualmente, el cerebro libera niveles cada vez más altos de oxitocina (y vasopresina en los hombres), y esta hormona es responsable del desarrollo en las mujeres de sentimientos de empatía, confianza y afecto profundo por la persona con quien se han relacionado, manteniendo así la seguridad de los lazos emocionales específicos de dicha relación. Y esto no sucede solo en la esfera emocional. ¡La sensación de cercanía entre los dos es el resultado de la hormona que actúa sobre la química del cerebro!

      Y, curiosamente, si una persona cambia de pareja constantemente, los niveles de oxitocina disminuyen y el cerebro no funciona como se espera en la liberación de esta hormona. ¡Es como si el cerebro entrara en crisis, sin comprender con quién, después de todo, establecería una conexión! Es como si estuviera pensando: “Oye, ¿es con esta persona o con aquella persona?” Y, en la indecisión (propia, por cierto), los niveles de neurotransmisores disminuyen. Es decir, nuestro cerebro está programado para conectarse a una sola persona.

      Sin embargo, según Joe y Freda, si bien el efecto hormonal de la oxitocina es ideal para las parejas casadas, puede causar problemas a las mujeres solteras o a las jóvenes a quienes los hombres abordan para tener relaciones sexuales. El cerebro puede hacer que una mujer permanezca en una mala relación que cree que es buena debido a la sensación de acercamiento afectivo que produce el contacto físico, el placer y la respuesta generada por la oxitocina. La verdad sobre este tipo de relación puede ser clara para los padres o los amigos que están preocupados por el bienestar de la joven, mientras que ella puede no darse cuenta del peligro o lo inconveniente de la relación. Por lo tanto, especialmente las mujeres jóvenes, deben ser advertidas sobre el poderoso efecto vinculante de la oxitocina. La ruptura de vínculo explica el increíble dolor emocional que las personas a menudo sienten cuando se rompe una relación, especialmente cuando se trata de relaciones sexuales.

      ¿Qué hay de los hombres? Todo lo anterior también se aplica a ellos, con la diferencia solo en el tipo de neurotransmisor: en el cerebro masculino, es la vasopresina lo que actúa de manera similar a la oxitocina. Durante las relaciones sexuales, el cerebro de los hombres se inunda de vasopresina, que, como la oxitocina, actúa creando una conexión emocional en el cerebro con la persona con la que tiene relaciones sexuales. Sin embargo, si el patrón de comportamiento de un hombre fuera a menudo romper con una pareja y luego involucrarse con otra mujer, la capacidad neuroquímica de la vasopresina disminuye, lo que afecta la capacidad masculina de mantener una relación de compromiso, ya que la hormona que pasa a dominar la escena es la dopamina, responsable de la sensación de placer durante el sexo, sin que la vasopresina entre necesariamente en acción.

      Debido a la actuación de la dopamina, la oxitocina y la vasopresina, entre otros factores, cada persona puede cambiar su estructura cerebral, gracias a las decisiones que toma o al comportamiento que adopta.

      Quizás ahora tengas claro por qué el dolor de romper con una relación de pareja es mucho mayor cuando se trata de sexo. Como hemos visto, las actividades cerebrales y neuroquímicas vinculadas a las relaciones sexuales están preparadas para funcionar dentro de un contexto de compromiso total, fidelidad y vinculación afectiva absoluta entre la pareja.

      Nuevamente, podemos preguntar: El cerebro, que funciona de esta manera, ¿es el resultado de mutaciones y de la evolución? ¿O sería más plausible pensar en un Dios creador que planificó específicamente estas actividades cerebrales y que dejó en su Palabra un “manual de instrucciones” sobre cómo podríamos colaborar para hacer que nuestros cerebros funcionaran según lo planeado y, por lo tanto, fuéramos más felices?

      En la Biblia encontramos un texto en Jeremías 29:11 que dice: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes –afirma el Señor–, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. El hecho de que nuestro Creador nos diga que no tengamos relaciones sexuales antes del matrimonio no es porque quiera privarnos del placer, como si solo quisiera que le obedeciéramos por causa de su supuesto orgullo y egocentrismo, sino porque quiere que tengamos un futuro lo más estructurado, saludable y feliz posible.

      ¿Preparados para el sexo prematrimonial?

      Cuando algunos jóvenes les preguntan a sus padres o a sus consejeros por qué no pueden tener relaciones sexuales antes del matrimonio, muchas respuestas se reducen a “Todavía no estás listo”. Pero muchos jóvenes ya me han preguntado [Thais] por qué no estarían preparados para tener relaciones sexuales en la adolescencia o la juventud antes de la edad adulta, ya que sus genitales están desarrollados y la mayoría de las niñas han tenido su menarquia (por lo tanto, pueden quedar embarazadas). La ciencia misma responde: cuando se trata del tracto reproductivo, el adolescente y el joven pueden estar físicamente listos para la actividad sexual. Pero algunas estructuras cerebrales, que actúan en la preparación y en la madurez emocional, aún no están listas.


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