La compasión en la antropología teológica.. Iván Fernando Mejía Correa

La compasión en la antropología teológica. - Iván Fernando Mejía Correa


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encontrar en cualquier diccionario o concordancia bíblica:

      1. La raíz hebrea rhm […] fue usada en el ATspan> para definir desde la imaginación popular uno de los rasgos característicos de Dios. La mayoría de ocasiones en que se utiliza esta raíz verbal aparece aplicada a Yahvé (pueden recorrerse estos textos: Ex 33,19; Dt 13,18; 30,3; Is 30,18; 49,10.13; 54,7-8; Jr 12,15; Os 2,25; Miq 7,19; Sal 116,5… También puede traducirse como amar a Dios ([v. gr. Sal 18,1]).

      2. Una de las cualidades esenciales a Yahvé en el AT es su carácter compasivo. De hecho, el adjetivo derivado de la raíz hebrea antes citada es rahum (…), que sólo se emplea asociado a Él (Ex 34,6; Dt 4,31; Jl 2,13; Jon 4,2; Sal 78,38; 86,15; 103,8; 111,4; 112,4; 145,8; Neh 9,17.31; 2 Cr 30,9).

      3. La compasión, rahamim […] será considerada en la literatura veterotestamentaria, especialmente en los profetas, como la verdadera identidad de Yahvé (Is 63,7.15; Zac 1,16; Sal 51,3; 69,17; Dn 9,18, Neh 9, 19.27.28. 31…), hasta el punto que Yahvé será reconocido como El Compasivo: “no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el viento ardiente ni el sol; porque los conduce el que los compadece […] y los guía a manantiales de “agua” (Is 49,10). Se usará hasta 40 veces con el sentido de compasión o entrañas de misericordia. Es el término que se refleja claramente en los Evangelios y en la actitud de Jesús con. En el Judaísmo del Talmud se piensa que todos los judíos son ‘rahamim’, en el sentido de un movimiento altruista de aquella persona que da los pasos para hacer un lugar para el otro, por el otro, sobre quien no sabe nada, ni tiene idea de la actitud que esa persona tendrá hacia él; de la misma manera que una mujer que concibe un bebé hace un lugar en ella para un ser que es puro potencial: el embrión, el niño futuro.

      4. A la base de todas estas significaciones se debe tener en cuenta el término hebreo rehem […]: que significa útero, entrañas, seno materno, cuya raíz es rhm (compadecerse). Estamos hablando, pues, de algo materno, que es de donde nace el amor y la pasión de una madre por su hijo al que ha engendrado; y eso mismo es lo que debe sentir un padre para ser verdadero padre. Todo ello deriva hacia un concepto teológico: el sentimiento materno de Dios, que es algo que está siendo muy valorado en la actualidad, superando los términos hombre / mujer; que es lo que provoca en muchos teólogos que cuando se hable de Dios como ‘padre’, de la misma manera podemos hablar de Él como ‘madre’, por sus entrañas de misericordia. Ello significa que nos encontramos ante una antigua tradición que conecta muy bien con la cultura religiosa del AT.7

      Por último, Domingo Montero explica que la palabra hen,

      Procedente del verbo hanan que significa inclinarse, este sustantivo expresa la actitud de una persona, supuestamente mayor y más fuerte, que se inclina con bondad y cariño hacia otra para protegerla y ayudarla (Éx 33, 19; Is 27,11; 30,18; Sal 102,18). Implica un profundo sentido de benevolencia, de amor personal y gratuito, junto a un sincero deseo de prestar ayuda y protección eficaz, al tiempo que sirve para significar, también, la idea de mirar con amor, de ahí que el destinatario de esta acción sienta la sensación de ‘haber hallado gracia ante…’ (cf. Lc 1,30).8

      En suma, estas expresiones nos hablan de la misericordia y de la compasión. Por ello mismo, José Manuel Andueza acota:

      Las traducciones de las palabras hebreas y griegas oscilan de la misericordia al amor; pasando por la ternura, la piedad o conmiseración, la compasión, la clemencia, la bondad y hasta la gracia (heb. hen), que, sin embargo, tiene una acepción más vasta. A pesar de esta variedad, no es, sin embargo, imposible circunscribir el concepto bíblico de la misericordia. Desde el principio hasta el fin manifiesta Dios su ternura con ocasión de la miseria humana; el hombre, a su vez, debe mostrarse misericordioso con el prójimo a imitación de su Creador9.

      Adicionalmente, estos vocablos hebreos (hesed, rahamim, hen) se equiparan a sus correspondientes en griego, sobre lo cual Andueza puntualiza:

      En el Nuevo Testamento —que fue escrito en griego— son tres, fundamentalmente, las palabras que nos indican el sentido de misericordia: eleos, oiktirmos y splagchna. Así, eleos (misericordia, piedad; de este término ha tomado la liturgia la invocación Kyrie Eleison, es decir, “Señor, ten piedad”), de ordinario se traduce a hésed, situándose en la esfera psicológica; oiktirmos subraya el aspecto exterior del sentimiento de compasión; de ordinario el término splagchna puede traducirse por entrañas de misericordia, y los Evangelios lo aplican a las acciones de Jesús (cf. Mt 14,4)10.

      Ahora bien, en el Nuevo Testamento se observa que Jesús expresa la misericordia11 ejerciendo la compasión, siendo este el comportamiento típico de Jesús ante los pobres y desvalidos12. Recordemos que Él nos muestra con sus acciones y gestos cuál es el Dios en el que cree13. Por eso, con su compasión está mostrando que su Dios manifiesta su omnipotencia cuando ejerce su misericordia- compasiva.

      En esa medida —como reiteramos—, la compasión es la nota característica de la misericordia. Tanto así que la gran Tradición, tanto oriental como occidental, que ha bebido de las fuentes de la Escritura, ha hablado de la necesidad de la misericordia y, por otra parte, san Agustín y Santo Tomás de Aquino afirmaron que la misericordia se expresa en la compasión. De ahí que muchos teólogos cuando hablan de misericordia se están refiriendo a la compasión de Dios y viceversa14. En consecuencia, aquí se tratarán la compasión y la misericordia como categorías equivalentes, igual como lo realiza Jesús Espeja Pardo, para quien la compasión y la misericordia son los atributos más importantes del Dios de Jesucristo. La misericordia o compasión es una de las categorías más importantes de este teólogo, y constituye la categoría nuclear de este trabajo.

      Otros textos importantes que expresan misericordia y compasión en el Antiguo Testamento

      Dad gracias a Yahveh porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

      (Estribillo de Salmos 118, 1-4; 89, 2; 100, 5; 106, 1; 107, 1; 136, 1-26 —gran Hallel—, repetido por lo menos un centenar de veces en el AT: I Cro 16, 34…)

      Fuera de los textos ya mencionados que muestran la equivalencia entre compasión y misericordia destacando sus matices, el Antiguo Testamento es rico en textos que nos hablan de un Dios misericordioso. Es así que el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización nos muestra un elenco de textos que provienen de los salmos15, los cuales evidencian que el Dios de Israel expresa su misericordia en actitudes compasivas y tiernas.

      A su vez, Xabier Pikaza y José Antonio Pagola hablan de otros textos del Antiguo Testamento que muestran esa misericordia compasiva: Sab 11, 22-2616; y, más aún, estos autores analizan algunos profetas que ilustran que la misericordia compasiva es un rasgo para identificar la validez del verdadero culto17.

      En consecuencia, se observa que la misericordia compasiva de Dios se refleja en el conjunto del AT, sabiendo que los principales momentos afloran en el libro del Éxodo, en la literatura sapiencial y en la tradición profética de Israel, que va a convertirse en un punto referencial de la reflexión de Jesús de Nazaret.

      Algunos textos relevantes del Nuevo Testamento

      En el Nuevo Testamento llega a su culmen la revelación con el acontecimiento Jesús de Nazaret. Esta, incoada en el Antiguo Testamento, ha venido en progreso continuo, decantando esta revelación cuyo objeto era el advenimiento de Jesús de Nazaret; en consecuencia, el concepto de Dios se fue purificando, tanto así que Jesús mostró el verdadero rostro del Padre18 cuando vivió desde una perspectiva compasiva. De esta manera, se presentó una continuidad de las promesas, pero también una discontinuidad. La promesa de que Dios sigue con el género humano continuará y visibilizará cómo la misericordia de Dios —a pesar de todo— siempre se ha mantenido en el transcurso del tiempo, si bien las figuras que anticipaban a Cristo han pasado.

      Lo novedoso es que la misericordia, la compasión, la ternura, han continuado. De ahí que el Nuevo Testamento sea rico en presentar textos antológicos donde se expresa esa acción omnipotente de Dios que se ve reflejada en el actuar de Jesús de Nazaret, y se nos invita a nosotros los hombres a ser perfectos como el Padre. De hecho, cuando miramos los Evangelios sinópticos cada uno con sus matices propios, estos muestran la compasión como elemento dinamizador del actuar


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