Geografía de las dunas costeras de Chile. Consuelo Castro Avaria

Geografía de las dunas costeras de Chile - Consuelo Castro Avaria


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de arena. La especie Ambrosia Chamissonis desarrolla tallos y raíces profundas para alcanzar las napas freáticas, al mismo tiempo que ocurre la acumulación de arenas; así se forma un montículo de un metro o más de altura (Foto 8).

      La relevancia biogeográfica y fitosociológica de las dunas ha sido definida por Albert, A. 1900; Kohler, A. 1970, quien determina el carácter de neófita de la especie Ambrosia Chamissonis; Ramírez, C. 1992, quien describe las principales entidades fitosociológicas reconocidas en las dunas de Chile central; así la síntesis de la diversidad vegetacional y avifauna de las dunas se puede ver en el Cuadro 3 (Castro, C. et al. 2003).

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      La forma de una duna depende del modo como interactúan la arena, el viento y la vegetación. Así mismo, un sistema dunario desarrollado tiene diferentes generaciones de dunas (Paskoff, R. 1970). Así, al analizar un perfil transversal desde la orilla de la playa hacia el interior, se reconoce una secuencia con los siguientes tipos: anteduna bordera, depresión interdunaria, dunas activas libres, dunas longitudinales y dunas antiguas estabilizadas(Castro, C. 1985), según se observa en la Figura 6 y las Fotos 9, 10 y 11.

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       3.1. La anteduna bordera y su importancia como barrera de protección

      Forma una banda paralela a la playa y se encuentra en contacto con esta; su ancho varía entre 50 y 200 metros y la conforman dunas en montículos separadas por corredores de deflación orientados según el viento dominante. La anteduna bordera tiene una función natural significativa como defensa de la costa y elemento de equilibrio de la zona de contacto entre la playa y la base de la duna, Figura 7. En efecto, constituye una reserva de arena disponible para reponer los sedimentos que la playa pierde durante las marejadas invernales o por una ola de tsunami, ver Foto 12.

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      Foto aérea: C. Alvarado.

       3.2. Las dunas activas en crestas transversales

      Forman acumulaciones de arena libre de vegetación y se disponen en cordones de dunas cuyas crestas son transversales a la dirección del viento predominante; ellas ocupan una extensa superficie al interior del sistema dunario, como ocurre por ejemplo en las dunas de Longotoma y Ritoque; su desplazamiento se efectúa a partir del frente de avance (Figura 5).

       3.3. Las dunas parabólicas entrabadas por la vegetación

      Se presentan en los sistemas de dunas que tienen una cubierta vegetal discontinua en donde el tránsito de vehículos motorizados, animales u otras prácticas, como uso para áreas de desecho, provocan inestabilidad y la aceleración de procesos deflatorios en la duna (Foto 13). En la costa semiárida, el sobrepastoreo en las dunas entrabadas y en las dunas antiguas produce su reactivación, a lo cual se agrega la inestabilidad climática por períodos de sequía en estas áreas (Castro, C. et al. 2001).

      Las dunas entrabadas tienen un suelo incipiente que permite su estabilización parcial por una cubierta vegetal de gramíneas y arbustos; por ello, Paskoff, R. 1970 señala que se debe suponer un tiempo de evolución y que son más antiguas que las dunas actuales, probablemente del período Holoceno.

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       3.4. Las dunas antiguas y los mantos eólicos estabilizados

      Forman cubiertas de espesor variable sobre la superficie de las terrazas marinas más altas que se conectan con la base de los cerros de la Cordillera de la Costa, como la duna de Chanco, donde las dunas antiguas se encuentran hasta 11 kilómetros al interior (Contreras, H. et al. 1960).

      En la costa central, la vegetación nativa de las terrazas marinas con paleodunas corresponde a la estepa costera subárida, caracterizada por especies como malva o malvita del cerro, Sphaeraecea obtusiana; romerillo, Baccharis linearis; palqui, Cestrum parqui; añañuca, Rhodophiala advena; cardo, Argemone subfusiformis; correhuela rosada, Convolvulus dissectus y Diego de la noche, Oenothera stricta (Castro, C. et al. 2001); los suelos son muy frágiles por la naturaleza de sus propiedades físicas, su textura arenosa y su estructura de grano simple; y también su consistencia suelta y su profundidad efectiva. Como se observa en la Foto 14, cuando pierden su cubierta vegetal, las dunas antiguas son fácilmente erodables por deflación y erosión pluvial.

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      Así, un sistema dunario extenso se compone de generaciones de dunas de edad diferente, lo cual se observa tanto en su geomorfología como en la intensidad de formación del suelo. En la Figura 8 se ilustran los perfiles de las dunas de Ritoque, La Chépica, Santo Domingo y Putú-Quivolgo, con las dunas actuales situadas inmediatas a la alta playa, hasta las dunas antiguas estabilizadas que se localizan en las tierras interiores, cubriendo el relieve preexistente de las terrazas marinas situadas en niveles topográficos más altos.

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