Funciones ejecutivas y Educación. Cristian A. Rojas-Barahona
Marín, María Inés Susperreguy Jorquera y Ximena Carrasco Chaparro
Capítulo 2 FUNCIONES EJECUTIVAS DESDE LA NEUROCIENCIA COGNITIVA
Ximena Carrasco Chaparro, Francisco Aboitiz Domínguez y Cristian A. Rojas-Barahona
Capítulo 3 BASES NEUROBIOLÓGICAS DEL DESARROLLO DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS
Ximena Carrasco Chaparro y Cristian A. Rojas-Barahona
Capítulo 4 TRANSFERENCIA DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS A LAS HABILIDADES ACADÉMICAS
María Inés Susperreguy Jorquera, María Fernanda Montoya Mistretta, Cristian A. Rojas-Barahona y Bernardita Vial Lavín
Capítulo 5 INTERVENCIONES PARA PROMOVER LAS FUNCIONES EJECUTIVAS
María Fernanda Montoya Mistretta, María Inés Susperreguy Jorquera y Cristian A. Rojas-Barahona
Capítulo 6 EVALUACIÓN DE FUNCIONES EJECUTIVAS: DESDE LA INVESTIGACIÓN HASTA EL TRABAJO EN EL AULA
Felipe Oyarzún Gavilán
Cada vez es más claro que las oportunidades a las que se ven expuestos los niños y niñas en la infancia temprana y en el período escolar establecen las bases fundamentales para el éxito académico, la salud y el bienestar general. En concordancia con esto, diversas disciplinas, como la Educación, la Psicología y la Neurología, han invertido parte importante de su atención en la identificación, descripción y comprensión de los procesos mentales involucrados en el acto complejo de aprender, entendiendo que el aprendizaje (conocimiento) nos conducirá a un desarrollo cada vez más avanzado y nos facilitará la adaptación a las múltiples exigencias del medio.
El presente libro tiene por objetivo generar un espacio, una oportunidad, para profundizar en uno de los constructos mentales de bases neurológicas que cumple un rol clave en el aprendizaje, entre otras metas, las llamadas “funciones ejecutivas”. Sus componentes se desarrollan durante la infancia temprana y el período escolar, formando una base fundamental para el desarrollo de los procesos cognitivos superiores en la edad adulta. Desde esa lógica, el desarrollo de las funciones ejecutivas ha sido foco de investigación en los últimos años, entre otras razones porque: 1) hay una creciente evidencia de que las funciones ejecutivas son claves para el éxito escolar, 2) se ha observado que las funciones ejecutivas son deficientes en una variedad importante de trastornos del desarrollo, 3) las evaluaciones en edad temprana han evidenciado, en niños socioeconómicamente desfavorecidos, un bajo desarrollo de las funciones ejecutivas, 4) cada vez hay más evidencia de que las funciones ejecutivas se pueden estimular tempranamente en el desarrollo, y 5) las funciones ejecutivas están siendo abordadas desde distintas disciplinas, permitiendo un avance inter e intradisciplinario, lo que facilita un diálogo entre ellas en la medida que no solo comparten un constructo teóricopráctico, sino también un vocabulario común. Este último punto se evidencia en la formación de los autores del libro: profesores, psicólogos, biólogos, médicos y educadores diferenciales.
El libro comienza con un capítulo en el que se aclara el concepto de “funciones ejecutivas” y sus distintos subcomponentes. Luego se entregan antecedentes de su vínculo con Educación y la importancia de su estimulación temprana. Muchos de estos temas serán tratados a lo largo de los otros capítulos, por tanto aquí juega un rol introductorio. A continuación, los capítulos 2 y 3 entregan antecedentes desde la neurología. En particular el capítulo 2 profundiza en las bases neurológicas de las funciones ejecutivas, tanto de habilidades cognitivas como emocionales. En el capítulo 3 se realiza un detallado y actualizado resumen del desarrollo neurológico típico y atípico de las funciones ejecutivas, con énfasis en los tres principales trastornos del desarrollo observados en la sala de clases.
Posteriormente, en el capítulo 4 se presenta una síntesis de la evidencia empírica que existe sobre la relación y predicción entre las funciones ejecutivas y el rendimiento académico, concretándose no solamente en las asignaturas ampliamente estudiadas, como Matemáticas, Lenguaje y Ciencias, sino también del área artística. En el capítulo 5 se describen distintos tipos y niveles de intervenciones para promover las funciones ejecutivas, como por ejemplo, las basadas en el currículum escolar o extracurriculares, en programas computacionales, en juegos y en otros tipos de actividades, como el yoga.
El libro termina con el capítulo 6 reconociendo la relevancia de la evaluación de cualquier intervención. Se presentan distintas formas de evaluar las intervenciones asociadas a la estimulación de las funciones ejecutivas, tanto desde la investigación como desde la sala de clases. Se ejemplifican distintos instrumentos según el objetivo.
Luego de esta síntesis de los principales focos tratados en este libro, no me queda más que invitarlos a utilizar sus funciones ejecutivas en la lectura de los próximos capítulos y, obviamente, en su vida diaria.
Cristian A. Rojas-Barahona, editor.
Partiremos relatando una mañana cualquiera de una profesora, Ana María, que podría ser también la mañana de cualquier persona. Por lo general, cuando ella se despierta, observa durante unos segundos la hora en su despertador y luego se detiene a reflexionar sobre lo que debe hacer durante el día. En ese momento ordena las actividades o compromisos por algún criterio, luego, prende el televisor y se levanta en dirección a la ducha. En el camino escucha el pronóstico del tiempo y se detiene porque avisan que habrá fuertes lluvias, lo que implicará buscar el paraguas porque no recuerda dónde lo dejó. Al mirar la hora en su reloj ve que es un poco tarde, entonces sigue rumbo al baño. Ya camino a la escuela, lee en su celular los whatsapp y correos electrónicos pendientes, en ese momento escucha su nombre y bloquea de manera automática el celular, se da vuelta y ve a uno de sus mejores amigos de la universidad. Se emociona porque no lo ha visto hace mucho tiempo y se controla para que no le caigan unas lágrimas. Se detiene a conversar sobre parte de su vida en esos años y luego de varios minutos se despide porque debe llegar a su trabajo. Sin duda fue un momento muy agradable. Cuando Ana María vuelve a caminar (de manera más rápida), reordena mental-mente las cosas que debe hacer. Como su conversación no estaba planificada y duró 20 minutos, decide dejar para mañana la visita que haría a la orientadora del ciclo para preguntarle sobre la situación de un estudiante, lo que en un comienzo iba a hacer al llegar a la escuela. Cuando ya está ahí, justo a la hora de su clase, deja sus cosas en la sala de profesores y camina a la sala del 7º A. Se concentra e inicia su clase pasando la lista y luego sigue con una actividad de debate, planificada previamente. En el debate escucha un concepto nuevo, le parece interesante y decide que lo retomará en la próxima clase. Cuando termina se da cuenta de un problema, no trajo las pruebas que estuvo corrigiendo la noche anterior. Mientras camina a la clase que tiene con el 8º B, reflexiona, evalúa posibilidades de solución y problemas asociados, y decide volver a casa por las pruebas a la hora de almuerzo. Nuevamente debe cambiar sus planes. Sin duda será un día agotador para Ana María.
Al detenernos a analizar la situación cotidiana de esta profesora existe una actividad importante de habilidades mentales desde el momento en que despertó. La mayoría de estas habilidades son las llamadas “funciones ejecutivas” (FE). Ana María debió poner atención a diversos estímulos, utilizó estrategias de procesamiento, de control emocional, planificó acciones, las actualizó cuando fue necesario, debió flexibilizar procesos y contenidos, inhibir conductas e información irrelevante, todo lo necesario para tener éxito en las metas del día. En una sociedad en permanente cambio, con altas demandas, las FE serían las responsables de adaptarnos, de buscar opciones frente a problemas emergentes, de utilizar criterios adecuados según el contexto, de