Andemo in Mèrica. Danilo Luis Farneda Calgaro
datos geográficos e históricos de interés general y las referencias explícitas de la memoria familiar.
Encontraréis referencias a los sentimientos compartidos, en largas tertulias, imaginando en ocasiones sus andares en las diversas circunstancias de este devenir histórico.
Deseo que este “estudio-testimonio” despierte inquietudes y aliente nuevos proyectos de investigación. Existe una vasta bibliografía especializada en la inmigración europea, italiana, véneta y vicentina. A ella refiero al lector para ampliar la información, necesariamente faltante en este trabajo. Los medios on-line, no tan presentes al inicio de estos trabajos, facilitan enormemente el acceso documental y son, sin duda, un recurso siempre creciente y al alcance de un “clic”. Demás está decir que, en todo caso, demandan una confrontación con las fuentes.
Reconocernos en nuestros ancestros
Antes de presentar la estructura del contenido y de desplegar su desarrollo, quiero compartir una reflexión que considero oportuna, en línea de fundamentar los porqués de este trabajo.
Entiendo que reconocer, y de alguna manera recuperar raíces culturales que nos alejan del aquí y ahora, puede resultar polémico. Hay quienes, al afirmar nuestra “latinoamericanidad”, pretenden borrar de la memoria sus raíces europeas, calificándolas de centralistas y responsables de muchos males que aún hoy padecen nuestros pueblos.
Renegar de nuestras raíces, desde la desafección o la ignorancia, es un intento inútil. El principio de realidad se impone y está más allá de posiciones ideológicas. Nuestro pasado es el que es y cualquier intento de obviarlo, más tarde o más temprano, sucumbirá.
El diálogo intercultural debe tomar la delantera y orientar cualquier trabajo sobre las fuentes socio-culturales desde las que se han tejido nuestras identidades. Un diálogo que no está orientado a convencer ni a dejarnos convencer, sino a comprender, a comprendernos, que no es poco... Considero que esta tarea, en gran parte, aún está por hacerse.
La prepotencia del colonizador, principalmente desde el centralismo europeo, en los albores de la construcción de las actuales naciones latinoamericanas, nubla en ocasiones el horizonte de cualquier empeño por reconocernos en quienes tanto nos han herido.
Los colonialismos de entonces y los neocolonialismos de hoy, ya sin banderas ni límite alguno a partir de los diversos formatos de la globalización, han apostado y continúan apostando por la dominación, desplazando y, en no pocas ocasiones, arrasando las culturas autóctonas.
De hecho, la historia de nuestros pueblos, marcada por un proceso de destrucción de sus culturas ancestrales, es reflejo del no diálogo intercultural, de la no comprensión, de la no aceptación del otro en su rica diversidad.
La solución al conflicto no parece estar en la negación de los hechos sino en una actitud de encuentro histórico-crítico que nos acerque a la policromía cultural de la que provenimos.
Quiero acercarme a esas piedras vivas de nuestra identidad con una actitud de aceptación emocional, de curiosidad y acogida crítica. Considero que se trata de una disposición indispensable para dialogar con quienes, siendo diferentes, forman parte incuestionable de un “nosotros” que nos hace singulares.
Estructura del contenido8
Desde los criterios expuestos, el trabajo se ha estructurado haciendo un camino que juega con lo general y lo particular, alejando y acercando las miradas, permitiendo comprender cada realidad en su contexto.
Partiendo de una seducción personal y familiar, que en alguna ocasión parece estrechar demasiado los horizontes, comparto la descripción de un panorama histórico-socio-cultural que es común a cientos de familias emigrantes que, dejando sus caseríos y poblados pre-alpinos y alpinos, llegaron a América en las últimas décadas del siglo XIX.
Para comenzar propongo un breve estudio del fenómeno inmigratorio y sus causas. Es en esta corriente que se entiende la deslocalización de pueblos enteros hacia nuevas fronteras.
A continuación describiré la tierra de nuestros ancestros en su devenir histórico. La mirada se agudiza al contemplar a los habitantes de la Alta Italia y de manera muy particular a los pobladores del caserío de Calgari, de Fara Vicentino y Breganze, lugares de origen de las familias Calgaro y Farneda.
Desde un nuevo movimiento de apertura a lo general, propongo detenernos en aspectos que definen la idiosincrasia de los pobladores de los valles y montañas del Alto Vicentino, reencontrando vivencias personales que entroncan con aquel pasado común.
No cabe duda que este apartado podrá enriquecerse hasta el infinito desde el anecdotario que atesore el lector, lo que hará del texto una ventana abierta a múltiples de recuerdos.
La llegada de los primeros colonos a la tierra que les dio cobijo, las circunstancias históricas, geográficas y culturales con las que se encontraron y desde las cuales relanzaron sus vidas, conforma el capítulo titulado “la tierra prometida”.
Finalmente propongo un repliegue de carácter genealógico, recuperando con esmero, al tiempo que muy escuetamente, la biografía de los ancestros Calgaro y Farneda. Esta aproximación podrá despertar la memoria de otras biografías paralelas, con otros apellidos y circunstancias diversas, pero estrechamente relacionadas.
Los diálogos con expertos historiadores, tanto en Italia como en Argentina, la multiplicación de viajes realizados a la tierra de los abuelos, la lectura de numerosos estudios o las interminables tertulias con quienes atesoran la memoria de un pasado tan querido como necesario, aportan un bagaje informativo que debe contar con otras instancias para confirmar, corregir, enriquecer esta tarea que he abrazado con mucho esfuerzo y no menos pasión.
Deseo que el lector encuentre en estas páginas el hilo conductor de una identidad desde la cual profundizar, y en algún caso iniciar, un diálogo quizás por demasiado tiempo relegado.
A la vez, espero endulzar la memoria de quienes ya “peinamos canas” y tuvimos la fortuna de compartir con nuestros padres y abuelos los retazos de historia que aquí evoco.
A los lectores más jóvenes los invito a sostener el desafío de una memoria agradecida que, sin duda, despertará en más de uno el deseo de futuras incursiones en el pasado familiar.
1 En el año 2020 se estima que en torno a 90 millones de personas se encuentran en pleno proceso de desplazamiento abandonado sus tierras de origen.
2 Los descubridores de esta tierra fueron Colón y Américo Vespucio. La gente va hacia América para ganarse la vida y canta: Vayamos a América a trabajar, porque aquí sólo nos queda suspirar. No hacemos este viaje para convertirnos en grandes señores, sino para vivir mejor y con menos sudores.
3 Cf. Klaus J. Bade, L’ Europa in movimento. Le migrazioni dal Settecento ad oggi, Laterza, Bari – Roma 2000.
4 La congregación de los hermanos maristas fue fundada en Francia por San Marcelino Champagnat en el año 1817. Dedicados a la infancia y a la juventud, los maristas de Champagnat animan proyectos educativos formales y no formales en los cinco continentes.
5 Luigi Calgaro (nonno Gigio) y Luigia Silvestri (nonna Gigia), Giovanni Battista Farneda (Giobatta) y Angela Rosatto, padres de mis abuelos maternos y paternos respectivamente.
6 Chauvinismo o chovinismo: Creencia narcisista de que lo propio del país o región al que uno pertenece es mejor o superior en cualquier aspecto, denigrando al resto.