Transformaciones. Ley, diversidad, sexuación. Mónica Torres

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se hicieron eco de las caracterizaciones estereotipadas de los homosexuales presentándolos como los habitantes de lado oscuro de Buenos Aires.

      1.3. De la ciencia a la Iglesia... y a la ciencia otra vez

      “Como lo expresara a Vuestra Honorabilidad, el Poder Ejecutivo estaba empeñado en colocar a la Iglesia argentina en condiciones de poder llenar cumplidamente su alta misión, lo que indiscutiblemente no puede alcanzar con el escaso número de obispos hoy existente. Consecuente con esos propósitos, el Poder Ejecutivo sometió a la consideración de Vuestra Honorabilidad un proyecto de creación de nuevas Diócesis y de elevación a Arquidiócesis de algunos de los Obispados existentes, proyecto que consulta debidamente los intereses católicos de la República”.

      El Presidente de la Argentina, Agustín P. Justo,

      ante la Asamblea Legislativa, 1933.

      En 1930, el golpe militar de José Félix Uriburu que derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen, desató una fuerte campaña moralizadora que vio interrumpida la vida nocturna porteña junto con el homoerotismo que se daba en bares, billares y cafés. Si bien el salteño no permaneció mucho en el mando, sentó las bases para que bajo el gobierno de Justo, mayor exponente de la década infame argentina, devolviendo favores a la Iglesia que lo apoyó contra la fórmula anticlerical De la Torre-Repetto, se decretara el primer edicto policial en el año 1932 que envió a muchos homosexuales a prisión. La clausura de prostíbulos hacia el año 1936 ya indicaba que la Iglesia comenzaba a dominar el terreno de la moral sexual de Buenos Aires, y esto se prolongaría por muchos años más.

      Si bien el Código Penal, encomendado por Bartolomé Mitre al jurista Carlos Tejedor en 1886, careció de menciones y sanciones contra la sodomía consensuada entre mayores de edad, casi cincuenta años después, bajo la presidencia de Justo y en manos del Coronel García, entonces Jefe de la Policía, se procedió a una modificación de los edictos policiales pautados, pero no aplicados, en 1915. Es interesante remarcar que el espíritu del proyecto de Tejedor, respondía en gran parte al Código Penal de Baviera de 1813, creado por Paul Von Feuerbach, quien por esos tiempos distinguía los crímenes públicos de los actos privados, separando la ley de la moral. Así se entiende, tal vez, cómo la homosexualidad había sido la gran ausente de la tipificación penal argentina. Aunque otra de las hipótesis indica que a fin de presentar al país como un terreno apetecible para los inmigrantes decentes y la población trabajadora, se prefirió evitar cualquier indicio o alusión a la homosexualidad, presentándose de este modo Argentina ante Europa como un país seductor, carente de depravados.

      1.4. Putos peronistas

      Juan Domingo Perón


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