Transformaciones. Ley, diversidad, sexuación. Mónica Torres
y condena a homosexuales y travestis durante el peronismo se extendía bajo formas arbitrarias, siendo los contraventores enviados a la cárcel de Villa Devoto. Razzias en bares, cines y plazas arrastraban a decenas de personas por semana a los calabozos. El trato que se les daba a los cientos de homosexuales detenidos sin la infraestructura necesaria para alojarlos, no distaba mucho del desprecio con el que se almacenaba a los “disolventes sociales” en el Depósito 24 de noviembre. Ninguno de ellos estaba invitado a formar parte del país anhelado ni por la Generación del 80 ni por el peronismo.
Dado que la rigidez del peronismo frente a la diversidad sexual dependía estrechamente de las relaciones que el gobierno tuviera con la Iglesia, recién a partir de 1952 hubo cierta permisividad sexual, la cual con el retorno del Perón a comienzos de la década del 70 fue censurada nuevamente, llegando incluso a prohibirse la venta de anticonceptivos en las farmacias “junto a la prohibición de desarrollar actividades relacionadas, directa o indirectamente, con el control de la natalidad”. (21) Cabe resaltar que uno de los iniciadores del peronismo y gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Domingo Alfredo Mercante, firmaba un decreto en el año 1946 donde se prohibía en esa provincia a los homosexuales votar por “razones de indignidad”. (22) Bajo esta resolución y hasta 1987, el sufragio no fue universal en la provincia más importante del país.
Por último, sería de mucha terquedad reducir la inmensidad del fenómeno peronista a lo expuesto anteriormente. Más allá de las políticas públicas del Poder Ejecutivo que se llevaron a cabo contra los homosexuales, existieron (y siguen existiendo) variados actores sociales dentro del movimiento político más importante que ha tenido el país. Esto hace imposible colocar al peronismo en sí mismo como a favor o en contra de la diversidad sexual. Dos simples ejemplos de la multiplicidad dentro de este movimiento: puede pensarse, por un lado, en la creación en 2007 de la Agrupación Putos Peronistas que tiene como antecedente la pancarta exhibida por el escritor Néstor Perlongher, perteneciente al Frente de Liberación Homosexual, mientras aguardaba la llegada de Perón en Ezeiza. Allí se leía “Los putos con Perón”. En el otro extremo del peronismo, uno de los más importantes dirigentes gremiales de la historia del país, Hugo Moyano, líder de la CGT, afirmaba: “díganme de todo, menos puto”. (23) Esta misma oposición se hizo patente en los debates por la modificación de la Ley de Matrimonio en el año 2010, mientras el bloque de legisladores peronistas del FPV apoyaba el matrimonio entre personas asignadas a un mismo sexo biológico, la Senadora por el Peronismo Federal y ex primera dama, Hilda “Chiche” Duhalde, sostenía que “habría que detener el tratamiento de esta ley”. (24)
1.5. La regulación de los edictos policiales y la moral del comisario Margaride
En septiembre de 1956, el gobierno de facto que había derrocado a Perón bombardeando la Plaza de Mayo y auto denominándose “Revolución Libertadora”, decretó en manos de su presidente Pedro Aramburu, la Ley Nº 17.189 que reguló por más de 40 años los edictos policiales. Esta Nueva Ley Orgánica de la Policía Federal, vigente hasta 1998, que sancionaba también a quienes públicamente incitaran o se ofrecieran “al acto carnal”, fue convertida en Ley en el marco del gobierno democrático y civil del radical Arturo Frondizi. Fue durante el gobierno más desarrollista que tuvo el país que se sentaron dos posiciones contundentes por primera vez en la historia argentina: por un lado, el gobierno se opuso a la exclusión de Cuba del sistema interamericano, se profundizaron relaciones internacionales con países asiáticos y firmaron acuerdos económicos con la Unión Soviética; por otro lado, “se planificó por primera vez hasta sus últimas consecuencias el exterminio de los homosexuales bajo la dirección del comisario Margaride, hombre de la Iglesia”, (25) quien ejerció cargos en la Sección de Moralidad, no solo del gobierno de Frondizi sino también durante los posteriores gobiernos de Guido, Onganía y el último de Perón. La cruzada por la moralidad representada por Margaride, no solo se ocupó de los homosexuales, sino de la sexualidad en general, llegándose a la increíble medida de allanar albergues transitorios telefoneando a los cónyuges de los sorprendidos adúlteros.
Durante la dictadura de Onganía (1966-1970), Margaride encontró un terreno fértil para moverse con facilidad, cerrando las salidas de los subterráneos en hora pico para registrar baños y encarcelar sospechosos en busca de homosexuales.
1.6. Los años 60 y el último peronismo anti-marxista
Desde mediados de los 60, a pesar del represivo gobierno de Onganía, las ciudades argentinas fueron permeables a las transformaciones de los roles de género sucedidos mundialmente. Las mujeres gozaban de una mayor libertad sexual pudiendo hacer uso de la aún no prohibida píldora antiovulatoria. Pero la efervescencia mundial de los 60 inquietó al gobierno que buscó recuperar el clima de moralidad. La censura y represión de conductas consideradas obscenas y subversivas se extendieron más allá de los límites de los cines, albergues transitorios y baños, llegando “a las más variadas costumbres y manifestaciones cotidianas: las minifaldas, los pantalones anchos y el pelo largo en los varones, los besos en el plazas y lugares públicos […] las salidas a boites y whiskerías” (26) fueron perseguidas por el gobierno.
El General Osinde, representante de la derecha peronista, había declarado en la Revista Mercado, “que había que terminar con los drogadictos y los homosexuales”. (27) Si con el retorno del peronismo, muchos suponían que la Revolución llegaría junto con la liberación, la cruzada moralizadora de Margaride retornó con brutal fiereza. Brigadas atacaban a jóvenes que usaban pelo largo o pantalones ajustados cortándoselos en el acto. Antes de convertirse en Embajador de Argentina en España, el organizador de la “Triple A”, José López Rega, ocupando el cargo de Ministro de Bienestar Social, financiaba con fondos del Estado la revista peronista de ultra derecha El Caudillo. En 1975, un artículo publicado allí se titulaba “Acabar con los homosexuales”, donde se afirmaba que “...a los que ya son homosexuales, proponemos que se los interne en campos de reeducación […] para […] estar lejos de la ciudad y compensarle a la Nación la pérdida de un hombre útil […] Tenemos que crear brigadas callejeras […] que den caza a esos sujetos vestidos como mujeres […] Cortarles el pelo en la calle o raparlos y dejarlos atados a los árboles con leyendas explicatorias y didácticas. No queremos más homosexuales. Que vayan todos a los `países amigos´. El marxismo ha utilizado y utiliza a los homosexuales como un instrumento de penetración y un aliado de su objetivo”. (28)
Frente a esto último, vale la pena destacar el desconocimiento que se tenía de las ideas marxistas en cuanto a este tema. El 2 de junio de 1869, Friedrich Engels le escribía una carta a Karl Marx sobre uno de los primeros activistas en favor de los homosexuales, Karl-Heinrich Ulrichs, quien se había acercado a la izquierda marxista en busca de apoyo. Allí, podía leerse que: “¡Es un urningo, (29) realmente curioso aquel que me has enviado recientemente! Estas son revelaciones extremadamente contra natura [...] De ahora en adelante será guerra a las conchas, paz a los agujeros del culo. Es una suerte que nosotros seamos demasiado viejos para tener temor de que, si este partido ganase, debamos pagar tributo corporal a los vencedores […] Accidentalmente, solo en Alemania era posible que un tipo así apareciese, transformase la porquería en teoría […] Para las pobres personas de adelante como nosotros, con su infantil pasión por las mujeres, las cosas se pondrán difíciles”. (30)
La homosexualidad era considerada un vicio burgués, una perversión fascista o bien un mal del comunismo. Nadie quería a homosexuales en sus filas revolucionarias ni en las sociedades occidentales capitalistas. La URSS y Cuba fueron claros ejemplos de procesos revolucionarios que lucharon contra la homosexualidad. En marzo de 1934, una nueva Ley en la URSS fue promulgada como resultado de la intervención directa de Stalin. Gracias a ella, los actos homosexuales fueron castigados con hasta ocho años de prisión. Por el lado de Cuba, Fidel Castro ha asumido en la última década la responsabilidad del Estado cubano por la persecución a homosexuales. Al poco tiempo de triunfar la revolución cubana, se crearon las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), verdaderos campos de tortura y trabajos forzados para homosexuales entre 1965 y 1968.
1.7. La última dictadura militar.
Policías de pelo largo y pantalones ajustados
“Argentina es un país occidental y cristiano,