Acercamientos multidisciplinarios a las emociones. Rosario Esteinou

Acercamientos multidisciplinarios a las emociones - Rosario Esteinou


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digitales utilizados para expresar, visibilizar, comparar, compartir, inhibir, evocar y almacenar afectos y emociones) indican tendencias claras de reforzamiento de ciertos componentes del imaginario romántico (por ejemplo, la idealización del ser amado, la concepción de la pareja como una relación de propiedad, las exigencias de transparencia absoluta para obtener la confianza anhelada, entre otros) en el sector de los jóvenes heterosexuales de una región urbana de México. Estas tendencias, no obstante, convergen con nuevas rutas para el emparejamiento, formas de cortejo más flexibles y ambiguas, y mayores oportunidades para hacer búsquedas amorosas especializadas. La interacción a través de tecnologías contribuye a transcender los límites espaciales y temporales del emparejamiento, permite y libera a las prácticas sexo-afectivas de múltiples controles normativos y propicia comportamientos más desinhibidos o libres.

      El internet amplía posibilidades, por ejemplo, en el mercado romántico, pero no es ilimitado y, como sostiene la autora, también es importante considerar las continuidades entre la comunicación presencial (off-line) y digital (on-line). Incluso, la mayoría de las relaciones digitales importantes (de amistad o de pareja) provienen de relaciones presenciales; mientras que las conexiones iniciadas online no suelen transformarse en relaciones cara a cara la mayoría de las veces. La mediación tecnológica, en consecuencia, está cambiando las formas de cortejo y búsqueda de pareja. Como se anotó antes, estas prácticas se han vuelto más informales, intencionalmente ambiguas, e involucran una mayor racionalización sobre sí mismo, sobre quién se es y qué se anhela en una pareja. Pero las tecnologías afectivas por sí mismas no mejoran ni empeoran las relaciones íntimas de los jóvenes. Su agencia en los usos de estas tecnologías es la que mantiene, actualiza y transforma las formas de concebir y actuar el amor en las prácticas del cortejo, el ligue, y la expresión afectiva. Los resultados muestran que los jóvenes realizan múltiples prácticas afectivas en el ámbito de la pareja que tienden a reforzar componentes claves del imaginario romántico, aunque lo hacen con mayores libertades, recursos, y disposiciones a la experimentación de rutas, ritmos, criterios, para buscar. Las experiencias en la vida íntima son cada más diversas, conllevan más opciones, así como se nutren de acervos culturales provenientes de diversas fuentes que revitalizan el imaginario romántico, pero también lo ponen en duda, abriendo opciones legítimas distintas a la hegemonía heterosexual y romántica.

      En el capítulo 8, Rosario Esteinou aborda el tema de la depresión adolescente en el contexto familiar. Se trata de una reflexión que trata de vincular algunas teorías desarrolladas en el campo de la filosofía con la sociología, la psicología y algunos de los resultados obtenidos en una encuesta sobre jóvenes. En la primera parte del trabajo realiza una discusión conceptual sobre si la depresión puede ser entendida como emoción, como conjunto de emociones o estados emocionales, o como estado de ánimo. Desde su punto de vista, la depresión es un estado de ánimo y su análisis incorpora aspectos fisiológicos y corporales, pero también cognitivos, sociales y culturales. A partir de una encuesta realizada en el 2010 en adolescentes mexicanos sobre educación parental y competencia social adolescente, el estudio incorpora tres niveles de análisis o de observación que tratan de recuperar los aspectos corporeizados, cognitivos, evaluativos, sociales y culturales de la sintomatología depresiva y de las emociones presentes en ella, así como las distintas influencias familiares. El primer nivel de análisis se centra en cómo el/la adolescente se coloca como objeto de observación de sí mismo con respecto a la sintomatología depresiva; en el segundo, considera la observación del/la adolescente respecto de sus relaciones con sus padres, es decir, como objetos relacionales, a través de sus comportamientos percibidos y otros aspectos; en el último, la observación se centra en los resultados estadísticos provenientes de la asociación entre las relaciones padres-hijos y la sintomatología depresiva, lo cual arroja algunos de los condicionantes sociales y de valores que parecen regir la parentalidad y las dinámicas familiares en nuestro país, y que parecen estar ligados a esa sintomatología.

      Los resultados arrojan diferencias de género importantes tanto entre las y los adolescentes como en las relaciones de cada uno con la madre o el padre. Por ejemplo, algunos de los factores que promueven la depresión en las muchachas en su relación con el padre son la intrusión psicológica, la comunicación negativa, el conflicto y la autoridad legítima, pero también hay otros resultados paradójicos como el apoyo que parecen mostrar una relación problemática con el padre. En el caso de los adolescentes, el conflicto y la autoridad legítima aparecen como promotoras de sintomatología depresiva respecto de ambos padres. Los resultados sobre el impacto que tienen algunas variables de relación sobre la sintomatología depresiva parecen mostrar algunas pautas sociales y culturales que influyen en la parentalidad y en el surgimiento de emociones ligadas a la depresión y su sintomatología. Algunas de esas pautas refieren a los aspectos normativos ligados a la autoridad legítima. La influencia de ésta en promover la depresión puede estar mostrando que ese tipo de autoridad es ineficaz para fincar una parentalidad que promueva una conectividad emocional empáticamente regida, por lo cual ésta tiende a ser de tipo adaptativo, manifestada en la simple obediencia.

      El capítulo 9, de Ana Josefina Cuevas, analiza el miedo y el orgullo que han vivido madres solas en el proceso de crianza en algunos pueblos y ciudades de Jalisco y Colima. A partir de una reflexión sobre el papel y función que tiene para las mujeres el matrimonio en el México contemporáneo, en términos de su identidad y su vida familiar en un marco patriarcal, estudia los valores que detentan las mujeres en el momento de ruptura por separación, divorcio y viudez, y las emociones que experimentan en su nueva condición, en el proceso de crianza y como proveedoras. La transición de una familia nuclear a una monomaternal en el contexto estudiado, redefine la posición de las mujeres dentro del grupo social y su identidad de género. Esto implica un proceso dual de introspección y de valoración social de la nueva posición social. En ese proceso de transición sufren estigmatizaciones, así como acoso y violencia sexual por parte de la familia y su círculo cercano. Su análisis lo realiza a partir de 48 entrevistas a mujeres madres solas de distintos estratos socioeconómicos, y se basa en una perspectiva cognitiva.

      En el caso concreto de las madres solas estudiadas, el orgullo se deriva de criar, educar y mantener a los hijos sin el apoyo de la pareja, sujeto a quien de manera histórica —y aún legal— se le reconoce la custodia legal y moral de la esposa e hijos en muchas sociedades contemporáneas. El proceso de ruptura y la muerte de la pareja confronta a las mujeres con la realidad de la responsabilidad de convertirse en la cabeza de la familia. Una posición que es contradictoria ya que, por un lado, se visualiza como la única salida ante los problemas conyugales mientras que por otro, abruma —incluso retrasa el rompimiento conyugal— por la enorme responsabilidad que conlleva. Es justo en esta disyuntiva, que orgullo y miedo surgen como emociones emparentadas y con valencias positivas tras la ruptura del vínculo conyugal y viudez. El miedo que expresan las madres solas en las narrativas es una emoción cotidiana que se liga a una variedad enorme de situaciones entre las que destacan principalmente cuatro tipos: miedo a fallar en la educación moral de los hijos, miedo a la escasez de dinero para alimentarlos, para pagarles su educación y a volver a la soltería con la responsabilidad total de los hijos.

      El capítulo 10, de Dubravka Mindek, aborda el amor de pareja en un pueblo del medio rural y describe los estilos de amor que conocen y experimentan las parejas de una localidad rural de origen indígena del centro de México. A partir de lo anterior, busca comprender el significado, la importancia que adjudican al sentimiento amoroso en la formación, la preservación y la disolución de sus uniones conyugales. Su estudio indica que la relación heterosexual de pareja ha sido la forma predominante de unión, la cual desde hace tiempo se da a través de la elección libre del cónyuge —no a través de los arreglos por parte de los padres— y de la atracción física.

      En efecto, Mindek señala que de manera creciente se ha consolidado el noviazgo como etapa previa a la unión y propone que los procesos de individualización han tenido un efecto en las vidas conyugales y de elección de pareja, de tal forma que hombres y mujeres, especialmente los jóvenes, eligen cada vez más a sus parejas con mayor libertad y entablan relaciones basadas no tanto en el amor romántico —fenómeno más común en las generaciones mayores— y más en un estilo de amor confluente que enfatiza el conocimiento mutuo y depende de las gratificaciones emocionales que brinda la relación


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