Comunicación en sesión. Eduardo Issaharoff

Comunicación en sesión - Eduardo Issaharoff


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(“no tenemos”) hablándole de su perturbación sexual matrimonial, todo dicho en el mismo tono. La pregunta que luego le formuló era una intrusión destructiva en la mente de la terapeuta, pero la paciente dijo que era “ella misma” quien estaba destruida (“tengo un revoltijo”). Con esto procuraba contrarrestar que la analista le interpretase precisamente el ataque realizado a la capacidad pensante “tranquila” de la misma terapeuta, mediante la pregunta intempestiva previa. Esta agresión fue seguida por otra tendiente a confundir, adscribiendo a la analista una afirmación a la que ella a su vez contestó (“no me va a decir que esto es normal”), y luego continuó la inoculación verbal emitiendo una afirmación enmascarada como pregunta (“¿Sabe qué sensación tengo ahora?”). Todo lo que sigue a continuación tiene que ser tomado de esta manera, puesto que de lo contrario el terapeuta sucumbe a los manejos verbales del paciente.

      [...]

      Liberman consideró que este manejo verbal podía considerarse equivalente a un “lavado de cerebro” motivado por intensas ansiedades persecutorias ubicadas en la mente, el cuerpo y las palabras del terapeuta. El vehículo de este manejo se detecta en el contenido manifiesto de lo que aparenta ser un lenguaje articulado informativo:

      [...]

      Hemos desarrollado todo esto para advertir al lector de sentirse tentado a adscribirle al texto transcripto toda una gama de significados; en esta apariencia que emerge al leer el texto escrito, reside la dificultad que también amenaza al terapeuta cuando escucha, si se deja llevar por su hábito de considerarlo verbalizaciones tal como se dan cuando el paciente asocia libremente.

      b. El fragmento que sigue corresponde a una sesión de cuatro años después, cuando se había operado un cambio en su comportamiento afectivo y erótico; esto se puso de manifiesto en la relación transferencial por una mejoría en la capacidad de transmitir información por medio del lenguaje verbal. En este fragmento informaba acerca de algo en que se captaban, en forma latente o manifiesta, sus diferentes estados de ánimo; sus frases transmitían mensajes que procuraban hacer saber y hacer pensar acerca de lo que a ella le ocurría. La lectura del texto transcripto puede tomarse ya como un pensar acerca de sí misma, sea por medio de determinados objetos que la representaban o cuando explícitamente construye frases en donde ella se incluye como sujeto y objeto de la experiencia psicoterapéutica. El mensaje ya no estaba destinado a inocular expectativas en la mente del terapeuta, sino a despertar pensamientos acerca de las emociones que ella estaba sintiendo en esos momentos en la sesión.

      Al entrar comentó: “Qué linda su alfombra nueva. Estoy muy contenta porque mi hija empezó el análisis y está chocha. ¿Se da cuenta de que a una se le cumpla una cosa así? Como se habrá dado cuenta, lo que más me importa, lo que más me llena la cabeza, es mi hija. Yo me doy cuenta de que estoy muy bien y no porque esté siempre contenta ni de buen humor. (Luego de una pausa prosigue) Pero estoy bien. Le comunico, doctora, que somos dueños de un terreno en X… y vamos a empezar a construir”.

      En otro fragmento, de material correspondiente al final de esta misma sesión, con referencia al marido ausente en ese momento, dijo: “Me gustaría poder entenderme mejor con él, no como esa noche en que me daba cuenta de que él me estaba esperando, en la cama, pero no pude acercarme... Nunca en mi vida he estado diez días igual; pero ahora es un estado completamente distinto al que tenía antes. Siempre que digo antes, es antes del análisis; no es un estado de amargura, de sentirme una basura; no, es otra cosa, dentro de todo es una dulce angustia, una dulce soledad, una dulce espera...”

      Si se observa el segundo fragmento, puede captarse cómo la angustia, señal depresiva ante la separación y la percepción de sus limitaciones, pasaba a ser instrumentada, con lo cual se establecía una sincronía entre el pensar acerca de lo que sentía y la adecuación en la elección de los modos de expresión verbal.

      La paciente evidenciaba la capacidad para recordar con nostalgia el pecho total perdido-analista y para percibir cuándo estaba con ella y cuándo no, en la medida en que sentía que el análisis era un vínculo constante y estable, y que subsistía a los cambios. Podía diferenciarse en el tiempo e instrumentar el lenguaje articulado con una finalidad expresiva, poética. Al mismo tiempo, era capaz de diferenciar claramente un antes y un después, con los estados de ánimo correspondientes. También podía reflexionar acerca de su conducta con otras personas.

      [...]

      Recuperar las ideas de David Liberman

      Han pasado ya más de veintisiete años de la muerte de David Liberman. El recuerdo de su persona está siempre presente en los ámbitos de nuestros quehaceres psicoanalíticos, en nuestro medio y en nuestra actividad profesional. Pocas dudas caben acerca de que, como maestro y como persona, por su sencillez, su modestia, su afectividad y su capacidad para transmitir la información sin rigidez, ha marcado una presencia permanentemente recordada por sus colegas, más allá, incluso, del acuerdo parcial o global con sus ideas.

      ¿Qué sucedió, precisamente, con sus ideas? Partimos del supuesto de que el desarrollo conceptual ha sido importante en su producción por lo cual lo consideramos un pensador relevante del psicoanálisis contemporáneo. Pero, ¿qué ha sucedido con la vasta producción intelectual y con sus múltiples desarrollos en distintos campos? Curiosamente, se hace difícil responder a esta pregunta. Y se advierte cierta dificultad para hallar en las bibliografías referencias a su extensa producción, e incluso en distintas discusiones de nuestro campo.

      ¿Se deberá esto a falta de actualidad de sus ideas? Nosotros descartamos categóricamente esta posibilidad. En nuestra impresión, existe un conjunto complejo de causas –que mantienen una relación directa con el diagnóstico de problemas del desarrollo del psicoanálisis– que justifican un abordaje “no discipular” a sus ideas y a la posible sistematización de dichos aportes. La recuperación de su pensamiento no constituye únicamente un homenaje al maestro; es, además, una contribución a la reflexión sobre las problemáticas actuales y futuras de nuestra disciplina.

      Postulamos, entonces, que los motivos por los cuales se ha generado una especie de interrupción del aprovechamiento de la extensa producción de Liberman no pueden ser reducidos a factores subjetivos, como olvidos o injusticias personales. De cara al psicoanálisis contemporáneo, muchos de los problemas que él pretendió abordar se han agudizado; se registran, incluso, cuestionamientos a sus propuestas, algunas veces de manera explícita. Y entendemos que esto se debe, en general, no a un rechazo a su producción sino a las dificultades de una obra colmada de ingredientes y dificultades de registro.

      ¿Cuáles son las causas que subyacen a la interrupción de lo que podría ser una discusión permanente acerca de los desarrollos conceptuales de David Liberman? Categorizarlas permitirá encarar alguna síntesis de los mismos.

      1] La causa de tipo psicosocial. Liberman no trató de armar una obra coherente y fuertemente recortada, sino que fue ofreciendo distintas propuestas en varios planos, tratando permanentemente de que las mismas funcionaran como lo que llamamos un “modelo abierto”. Esta expectativa, muy interesante desde el punto de vista de su aprovechamiento y asimilación, no lo es tanto como “polo de atracción” en el mundo de nuestra disciplina, que muchas veces suele privilegiar una especie de pertenencia y coherencia interna mucho más armada y formalizada.

      2] Diferencias de estrategias metodológicas o epistemológicas. En este caso se trata de una modalidad presente en toda la obra de Liberman: la de incorporar instrumentos de otras disciplinas, una estrategia que es cuestionada por distintas corrientes que consideran al psicoanálisis como una disciplina que posee una naturaleza diferente a todas las ciencias tradicionales.

      3] Malentendidos metodológicos. Existe una lectura equivocada sobre Liberman que lo emparenta con aquellas teorías que, utilizando también el modelo comunicacional, proponían cuestionar los aportes metapsicológicos o motivacionales. Sobre este tema regresaremos en más de una ocasión.

      4] Dificultades de transmisión del modelo. Liberman estableció un modelo en el que se articulan los niveles metapsicológicos con los clínicos, junto con instrumentos de lingüística, semiótica y teoría de la comunicación. Por esta razón en ciertas ocasiones se hace difícil procesar


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