En Estado sólido. Rodrigo Henríquez Vásquez
de Yenan en 1936, de cuyo nombre se extrajo la expresión táctica de Yenan para aplicarla luego a los frentes populares.66
De forma paralela al conflicto entre los comunistas y el KTM, la agresión japonesa avanzaba sin tregua por el norte de China, logrando en 1931 conquistar la región de Manchuria. A partir de entonces el PCChino empezó a reconsiderar la idea de un Frente Popular desde dos niveles independientes: uno por arriba –las relaciones que empezaron a establecerse con Chiang Kai Shek, el KMT y varios poderes regionales–, y otro por abajo, para ganar apoyo popular masivo bajo banderas de nacionalismo y un moderado programa social. Aunque a Moscú la idea de un Frente Popular “por abajo” no le interesaba, en la práctica fue una de las cuestiones que más preocupó al denostado Mao Tse Tung, quien pudo efectivamente ampliar las simpatías de los no comunistas hacia ciertos principios que incluyeran nacionalismo y proclamas en apoyo de los campesinos. Mao llegó a sostener que:
“[…] hay sectores sociales, hay países en los que se desarrolla una política de partidos; hay allí una vida democrática, libertades cívicas efectivas, en donde se desarrolla, en fin, una política civilizada. Allí, sin lugar a dudas, se impone la política del Frente Popular: atraer izquierdistas e izquierdizantes, buenos o malos, sinceros o pícaros, no importa. Tentarlos. Crear tentaciones para su ambición particular; inventar tentaciones como el demonio”.67
Aunque esta afirmación parece definitiva, Mao no fue un ferviente adepto a la idea de un Frente Popular y mantuvo serias diferencias con Moscú en la aplicación de las directrices del VII Congreso. A esto había que sumar otro factor: la desconexión entre los comunistas desde el inicio de “la gran marcha”, desde noviembre de 1934 hasta junio de 1936. Mao no tuvo contacto con los dirigentes del Comintern, excepto durante un breve período en el otoño de 1935. Una vez que las comunicaciones por radio se restablecieron, el Comintern criticó la “Larga marcha” por poco realista, dio órdenes de terminar la guerra civil y formar un Frente Popular contra Japón, expedición que fue cancelada por los líderes comunistas chinos por varias razones, entre ellas la instrucción de Moscú por radio. Desde fines de febrero empezaron aperturas de diálogo con Chiang, quien envió representantes para negociar con el PCChino, lo que fue respondido por los comunistas con sus condiciones a finales de abril de 1936 –que incluían libertad política para todos los movimientos anti japoneses, creación de un Gobierno de base nacional de defensa, liberación de todos los prisioneros políticos patrióticos, término de la guerra civil, incluyendo los ataques al área soviética, y reconocimiento de la posición legal del área chino soviética–, a lo que el KTM respondió afirmando que la participación del PCChino en una guerra contra Japón era bienvenida, pero que el ejército comunista debía ser reorganizado y estar a la par con el ejército de Nanking.
Desde la perspectiva de Mao, la búsqueda de un frente común con Chiang era un grave error del Comintern pues, a su juicio, el militar no entendía la realidad de la política China. Entonces ¿por qué Mao terminó cediendo a las presiones del Comintern? En primer lugar, porque para 1935 la posición del dirigente chino era todavía débil dentro de su partido, teniendo aún varios rivales ante los cuales legitimarse como los favoritos de Moscú, llamados los 28 bolcheviques. Además, Mao todavía esperaba asegurar asistencia material de los soviéticos, para lo cual tenía que mantener algún grado de fidelidad con la URSS. Pero el factor más importante era que el dirigente deseaba utilizar la cuestión nacional como elemento de agitación y así transformarse en el líder del nacionalismo anti japonés. De esta manera, expandiría la influencia comunista y mantendría, al mismo tiempo, la buena relación con los soviéticos.68 El conocido incidente de Xian cambió la correlación de fuerzas entre el Mao y el KMT. El conocido incidente fue el aprisionamiento de Chiang Kai-Shek por los líderes de Xian, capital de la provincia de Shensei, los cuales eran abiertos al Frente Popular y querían, por esta vía, presionar al KMT a pactar con el PCChino. Stalin ordenó al PCChino luchar por la liberación de Chiang y, aunque estos no tomaron ninguna posición oficial por una semana, se abocaron posteriormente a la liberación de Chiang, que ocurrió finalmente el 25 de diciembre de 1936. Sin duda, esta cuestión derivó rápidamente en el pacto entre el KMT y el PCChino, en el que los comunistas aceptaron, algo apesadumbrados, luchar por la realización de los “Tres Principios del Pueblo”escritos por el fundador del KMT Sun Yat-Sen,y de esta manera detener las revueltas armadas, la sovietización y las confiscaciones de tierras. Asimismo, esto significaba poner al Ejército Rojo bajo la dirección del comando nacional del KMT, lo cual no implicó, al menos en la forma, renunciar a su autoproclamado rol de liderazgo ni a los objetivos revolucionarios de dicho ejército sobre las áreas ocupadas. Esta sería la gran diferencia de independencia que tenía el PCChino en comparación con los otros del mundo: sólo en China y en la URSS los comunistas manejaban su propio ejército y tenían su propio territorio.69
De esta manera, la guerra chino japonesa activó la formación del Frente Popular hacia 1937. Para los comunistas esto significó adoptar la estrategia del Frente Popular “por abajo”, mediante políticas de desarrollo para ganar el “apoyo masivo” (utilizando la terminología nacionalista) y, al mismo tiempo, trabajar por un Frente Popular “por arriba” sobre la base de la cooperación entre el PCChino y el KMT. Esta alianza frentepopulista mostró sorprendentes resultados al comienzo, pero a medida que los japoneses bajaron sus ofensivas, los viejos antagonismos comenzaron a renacer, así como la desconfianza y los conflictos por la influencia en el nivel local. En esta esfera los comunistas obtuvieron los mejores resultados, llenando rápidamente el vacío administrativo que había quedado inicialmente con los ataques de Japón, trabajando con la población local, organizando la resistencia, creando instituciones e iniciando nuevas políticas sociales –rentas e intereses fueron cesados para los pobres, con cooperativas de terratenientes y/o prestamistas que se les aseguraba su pago–. El resultado fue que durante 1937 el PCChino logró formar una variedad de organizaciones de masas en las que participó una amplia gama de sectores sociales (milicia local, seguridad e inteligencia, salud y educación pública, organizaciones de mujeres) atrayendo hacia dentro de la estructura política a personas que no estaban en el partido, incluso a aristócratas, todo justificado por la lucha común contra los japoneses.70
Entre 1939 y 1940 el Frente Popular chino consolidó el poder de los comunistas. Para Mao este dominio tenía tres componentes clave: el propio Frente Popular, la lucha armada y la construcción de partido.71 Al mismo tiempo, las alianzas que fijaba el Frente Popular podían tener, en el sistema de Mao, aliados temporales que podían ser modificados eventualmente. Esto sucedió al fin de la guerra con los japoneses en que el enemigo volvió a ser el KMT, enfrentados en la guerra civil de 1945-49. En este nuevo escenario, Mao declamó por el valor absoluto del partido, el frente unido y la milicia. En este escenario, el término “Frente Popular” cambió de sentido, pues el objetivo era ganar apoyo masivo para el nuevo régimen, transformando el concepto de patriotismo en la aceptación del liderazgo del partido, y en el que el nuevo enemigo fueron los terratenientes. Con este argumento se llevó a cabo una reforma agraria y de eliminación de los grandes propietarios, en el que también se consiguió eliminar a las clases rurales más acomodadas. Ya en 1957 la transformación de la sociedad china estaba “completa”, a decir de Mao, con una reconstrucción económica y con una nueva constitución (de 1954), con la colectivización de la agricultura, la creación de cooperativas y con toda la industria estatizada.72
La experiencia China demostró cuán lejos podía llegar el límite del frentepopulismo y cuán subordinados podían quedar los disímiles objetivos políticos de comunistas y nacionalistas ante la definición de un antagonista en común. Sin embargo, la aplicación de la “táctica de Yenán” también demostró que la subordinación de unos intereses por otros fue contextual y que varió según las necesidades de legitimación del frentepopulismo chino, que una vez acabada la amenaza nipona reeditó el conflicto entre comunistas y nacionalistas.
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Las condiciones del surgimiento del populismo latinoamericano –entendido más como una polifonía de voces– están vinculadas a las consecuencias y crisis del modelo de producción capitalista liberal de laissez-faire en las sociedades latinoamericanas.