Perspectivas de la clínica de la urgencia. Ines Sotelo
analista interviene en la medida que detiene el discurso del paciente por medio de lo que interpreta y por este acto mayor que consiste en decir que se terminó…” (17), conclusión que atraviesa vez a vez cada sesión, cada entrevista, cada urgencia, cada análisis.
1- MILLER, J.-A. El banquete de los analistas, Paidós, Bs. As., 2000.
2- LACAN, J. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, en: Momentos cruciales de la experiencia analítica, Manantial, Bs. As., 1987.
3- LAURENT, E. Psicoanálisis y salud mental, Tres Haches, Bs. As., 2000.
4- MILLER, J.-A. El banquete de los analistas, op. cit.
5- LACAN, J. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, op. cit.
6- Ibid.
7- LAURENT, E. Psicoanálisis y salud mental, op. cit.
8- LAURENT, E. Ciudades analíticas, Tres Haches, Bs. As., 2004.
9- BRODSKY, G. “Hic et nunc”, El Caldero 5, Nueva Serie, Bs. As., 2008, pág. 43.
10- LAURENT, E. Ciudades analíticas, op. cit.
11- MILLER, J.-A. Introducción al método psicoanalítico, Paidós, Bs. As., 2004.
12- SELDES, R. “La urgencia subjetiva”, en: SOTELO, I. (comp.) Tiempos de urgencia. Estrategias del sujeto, estrategias del analista, JCE Ediciones, Bs. As., 2005.
13- MILLER, J.-A. Introducción al método psicoanalítico, op. cit.
14- MILLER, J.-A. Los signos del goce, Paidós, Bs. As., 1998.
15- LAURENT, E. “¿Cómo tragarse la píldora?”, en: Ciudades analíticas, op. cit.
16- Ibid.
17- MILLER, J.-A. Los signos del goce, op. cit.
Trauma, ansiedad y síntoma: lecturas y respuestas clínicas GUILLERMO BELAGA (*) E INÉS SOTELO
La clínica y la época
En la práctica clínica hay que operar inscribiendo el síntoma en el lazo social en donde se manifiesta. Esto resulta imprescindible en tanto es el contexto –actual– el que lo determina en su forma.
Es necesario conocer entonces las coordenadas de la época para situar en cada presentación el trauma subjetivo en tanto causa al sujeto, ya que –como enseña Freud– el trauma siempre tendrá el carácter de lo umheimlich, de la “inquietante familiaridad”, de una topología exterior/interior. Siempre será posible hallar en cada caso singular, una “incoherencia” entre un mundo que tiene una ley organizada en el conjunto de los dichos que armaron la matriz imaginario-simbólica de las tradiciones e ideales de la persona, y la emergencia de lo real sin ley.
En su estudio sobre las megalópolis, Paul Virilio las denomina Ciudad pánico, explicando que la ciudad occidental dejó de ser un lugar de lo político, de la civitas, y a partir de la desregulación y la desrealización que ha penetrado en la misma, se ha operado una inversión: la ciudad, que alguna vez fue el corazón de la civilización, se ha vuelto el corazón de la desestructuración de la humanidad.
La inseguridad será una patología propia de las megalópolis, donde se mezcla catástrofe técnica, accidente individual o colectivo, violencia urbana, terrorismo, etc. El “peligro” conduce a los sujetos a la inseguridad indeterminable e incalculable.
El siglo XX fue el escenario del paso de la civilización agrícola construida alrededor de un real de la naturaleza, a la civilización industrial. En ella los artificios se multiplicaron y el nuevo real de la ciencia devoró a la naturaleza.
Este discurso dominante tiene un poder universalizante, y se expresa en la pluralización de los significantes identificatorios, es decir con sujetos sin referencia y compelidos a construirse “autonómicamente”, vinculados a una proliferación de objetos técnicos que inducen a modos de gozar “autoeróticos”.
Esta condición que se impone al individuo solo, desarraigado, con su única referencia en el discurso de la ciencia como dador de sentido, tiene su correlato en un “malvivir” frenético y ansiógeno, en el vacío y el miedo.
Los acontecimientos sociales de fines de siglo XX y principios del XXI, motivan que en nuestra investigación clínica, para entender cada vez la subjetivación de la época, debamos hacer una relectura de “El malestar en la cultura” de Freud, para mantener la conexión entre clínica y ética en el abordaje de los síntomas y el sufrimiento de los que consultan. En este texto se propone pensar sobre dos programas: el de la felicidad y el de la culpa. Nos interesa detenernos sobre el primer término por su uso actual ya que cotidianamente verificamos cómo la felicidad es una de las promesas imperativas de la época.
Al hablar del imperativo kantiano: “tú debes actuar”, Lacan acerca al concepto de programa como imperativo universal, “para todos”. Programa de civilización que para Freud estaba ligado a la figura del superyó.
Siguiendo con esta lectura de la actualidad, Eric Laurent ha retomado “El malestar en la civilización” replanteándolo como la época del “trauma generalizado”.
De esta manera, en la ciudad donde reina el vacío, donde los sujetos se encuentran funcionando sin punto de capitón, impera un sistema en el cual la Ciencia –como decíamos– al situarse como un discurso verdadero, es el único anclaje en cuanto hace una descripción programada de cada uno: desde la programación genética, hasta el cálculo cada vez más preciso de los riesgos posibles. Hace existir una causalidad programada, y a partir de su supuesta consistencia discursiva surge el concepto de trauma como todo lo ligado a la irrupción de una causa no programable. El trauma es la manifestación del fracaso de cualquier programa universal.
La Investigación
La conexión entre trauma, urgencia y ansiedad en la clínica actual podemos particularizarla a partir de los resultados de la investigación: “Análisis de la demanda e intervenciones en la urgencia en salud mental: Investigación en el Hospital Central de San Isidro”. Puntualizaremos también con una viñeta clínica la irrupción de la ansiedad sintomática, su lazo con lo traumático y la consulta en un particular dispositivo de urgencia.
Esta investigación fue realizada por la Práctica Profesional Clínica de la Urgencia y el Hospital Central de San Isidro, en el cual se realizaron las entrevistas de urgencia para la toma de protocolos.
Se decidió realizar una caracterización de la población que acude a la consulta en urgencia, investigando las diferentes intervenciones que se produjeron en las consultas, como así también la resolución de las mismas.
En este trabajo nos detendremos a analizar los resultados en relación con el diagnóstico. Desde la perspectiva del psicoanálisis