Las clientelas del general Wilches. Nectalí Ariza
acerca del clientelismo en Colombia puede leerse en Laura Guerrero, “Clientelismo político. ¿Desviación de la política o forma de representación? Estado del arte sobre las aproximaciones al clientelismo en Colombia, 1972-2002”. Este trabajo sintetiza las diversas aproximaciones analíticas de los estudiosos del fenómeno clientelista en Colombia y reseña sus fuentes teóricas: los funcionalistas lo explican como una contraprestación recíproca inherente a la existencia política de las sociedades (Fernando Tonnies, Max Weber, Talcott Parsons, Mauss, Malinovski, Richard Thurwald, Redfild y Boscof); los marxistas lo analizan desde la dominación de clase (en el caso colombiano, principalmente Miranda Ontaneda); desde el estructural funcionalismo (en Colombia, los ya citados, Leal Buitrago y Dávila Ladrón de Guevara) se enfatiza la existencia de la sociedad mediante sistemas y subsistemas interrelacionados; la autora también evoca los enfoques institucionalistas, neoinstitucionalistas y socioantropológicos. No obstante, toda vez que la realidad es esquiva a los modelos, suele recordarse que entre los estudiosos impera cierto eclecticismo interpretativo12.
El clientelismo dado en el siglo XIX colombiano tuvo sus particularidades, pues se trataba de una sociedad tradicional en la que sobrevivían valores propios de la vida colonial, pero en la que se procuraba establecer una sociedad política democrática; por esto la política, al menos discursivamente, tenía un horizonte legal moderno, una contradicción que suele caracterizarse como “ficción democrática”. En ese entonces muchas de las prácticas políticas llevadas a cabo por Wilches y los políticos de su tiempo, que hoy escandalizan, eran moneda corriente. El intercambio clientelista, crudo y manifiesto, era incluso, políticamente, lo más moderno que ellos podían imaginar
En el Santander que vivió Wilches cabe la explicación del fenómeno clientelista expuesta por Gunner Lind, quien lo analiza en la Europa moderna, y ubica a las familias como actores sociales fundamentales. Lind encuentra que el comportamiento clientelista puede expresarse entre parientes, en el seno de la comunidad, que puede darse de manera accidental, pero igualmente adrede, y que implica una conversión de recursos: «La forma más amplia de clientelismo es la red de gran escala que conecta a los grandes señores y sus familias con muchos clientes, con sus familias y con sus clientes […]. En el otro extremo, el más estrecho, se encuentra el contacto verdaderamente dual entre un padrino y un cliente aislado » 13.
Lo expuesto por Lind sobre este fenómeno, encaminado a favorecer o a controlar la administración pública por parte de una o varias familias, resulta aproximado al clientelismo en el que participó Wilches. Esto sin olvidar que en el contexto lo público y lo privado presentaban fronteras endebles, y que muchas veces los caudillos decidían en lo público como lo hacían con su vida y su hacienda. No obstante, debían vivir con la tensión permanente del deber ser, de la institucionalidad por ellos proclamada y escrita en las constituciones. De tal suerte, los políticos del siglo XIX colombiano se vieron atrapados en una dinámica contradictoria, con dos factores en dirección opuesta: el del discurso y el de las prácticas políticas.
La relación patrón-clientelas parece ser directamente proporcional al caudillismo típico de la política colombiana y latinoamericana en general, e inherente, en parte, a las prácticas de los partidos en todo el mundo. Del fenómeno caudillista, Deas recuerda que en Colombia durante la primera parte del siglo XIX, hombres como el general Mosquera tuvieron que buscar los votos con cerveza, música, cohetes, chicha, asados, peleas de gallos y periódicos14.
Entre las investigaciones dedicadas al caudillismo fue pionera la de Lynch, Caudillos en Hispanoamérica 1800-185015, en la que hizo un seguimiento a las carreras vitales de varios caudillos emblemáticos. También deben citarse algunos artículos de François-Xavier Guerra, como “De la política antigua a la política moderna: algunas proposiciones”16, donde llamó la atención acerca de lo valioso que puede resultar el análisis de los actores políticos y sociales en la comprensión de la política latinoamericana. Entre los autores colombianos merece mención el trabajo de Fernán González, “Caudillismo y regionalismo en el siglo XIX latinoamericano”, que enfatiza un hecho generalizado en los países surgidos después de las independencias: la confrontación entre jefes regionales que buscaban un nuevo equilibrio del poder del Estado. El hecho habría coadyuvado a que la sociedad política colombiana alcanzase nuevos estadios en el proceso de construcción del Estado colombiano17. En tal sentido, el trabajo de González da una explicación del caudillismo, sin caer en calificaciones positivas ni negativas, sencillamente muestra el fenómeno en relación con la dispersión del poder desencadenada después del hundimiento del Estado español a comienzos del siglo XIX.
Entre los estudios más recientes puede citarse el de Cardozo Sáenz, “El caudillismo y militarismo en Venezuela. Orígenes, conceptualización y consecuencias”18, que procura establecer, desde la esfera conceptual, la relación existente entre el militarismo y el caudillismo en el caso venezolano, donde destaca una práctica común de los caudillos: el uso de la fuerza y del aparato militar que, dicho sea, no es una cuestión exclusiva del caso latinoamericano, sino una tendencia universal, evidente en los procesos políticos tanto de orden estatal como regional. Como se quiera, la lista de trabajos sobre el caudillismo es amplia. Ahora bien, este trabajo centra la atención en el clientelismo, uno de los mecanismos políticos implementados por los caudillos y por políticos de toda suerte. Una relación no necesariamente instrumentalizada por los patrones, puesto que los clientes también pueden inclinar la balanza del poder político.
Para analizar el clientelismo del caudillo santandereano se estudió la forma como este dispuso de los bienes del Estado. Además, se procuró una lectura detallada del contexto de la época, mediante el seguimiento a diversos procesos políticos, para lo cual, se elaboraron cuatro bases de datos: nombramientos, elecciones, correspondencia, conflictos. Con las dos primeras se identificó la disposición de cargos tanto por parte de Wilches como por otros patrones que dominaron el aparato del Estado, así como la actuación en el juego electoral; la base de correspondencia permitió conocer las negociaciones directas entre el patrón y sus clientes; y la base de conflictos, principalmente las guerras, permitió observar el rol de los políticos en diferentes esferas de actuación en pro del aparato político. En conjunto, las bases permitieron una aproximación desde el análisis de redes y la elaboración de gráficos que representan el universo relacional y clientelista de Wilches. En tal sentido, cabe señalar que este trabajo, si bien resalta la actuación de un caudillo, no se limita a ello, sino que involucra a cerca de mil actores, que aparecen en diferentes momentos a lo largo de la narración (véase anexo pág. 359).
Acerca de Wilches se han escrito otros trabajos basados en el archivo de la familia, compuesto de unas dos mil cartas y diversos documentos que suman unos doce expedientes, custodiados por el Archivo Histórico de la Escuela de Historia de la UIS. Tal correspondencia fue una fuente excepcional para observar el problema aquí abordado: el clientelismo. Además, se consultaron fuentes oficiales, memorias de presidentes, de los actores involucrados y prensa, entre otras. Respecto a los trabajos basados en el archivo familiar, quizás el más antiguo sea el escrito por Gustavo Otero Muñoz y publicado en 1936, obra que pese a su perfil apologético resulta de interés, pues contiene cartas y datos que desaparecieron del archivo citado, o que nunca llegaron a él. Posteriormente se escribieron algunas tesis de grado y de maestría, también artículos, acerca de Solón Wilches o de temas que hacen parte del contexto en el que actuó19. También se deben agregar a las publicaciones mencionadas algunos resultados parciales de esta investigación, publicados en artículos de las revistas Estudios Sociales de la Universidad del Litoral, Argentina; en el Anuario de Historia Regional y de las Fronteras de la UIS; en la revista Historia y Espacio de la Universidad del Valle y en el Anuario de Historia Social y de la Cultura de la Universidad Nacional de Colombia.20.
Los capítulos expuestos contienen el siguiente orden. El primero, «El tiempo y el espacio de Solón Wilches», comprende un resumen global de la andadura política del caudillo, algunos datos biográficos, el contexto en el que vivió, su sociabilidad política e información acerca de la red clientelar de la familia. En el segundo capítulo, «Solón Wilches en la cúspide del poder político», se narran las circunstancias sociopolíticas dadas entre 1878 y 1883, correspondientes al mejor tiempo del general, cuando las quinas se convirtieron en el primer producto de exportación e ingresos del país y Santander