De la revolución a la industrialización. Sergio de La Pena
desarrolladas "a principios del siglo XX provocó una situación mundial de trastornos revolucionarios nacionalistas [...] la industrialización y la creciente fuerza de sus gobiernos nacionales se vio supeditada a la influencia de los inversionistas extranjeros [... ] Las causas de la Revolución mexicana se repitieron en Irán, China y Rusia. Estos países habían sufrido una continua influencia y abusos del extranjero...", John Masón Hart, El México revolucionario, Alianza Editorial Mexicana, México, 1990. Finalmente, Enrique Semo destaca las características y aspiraciones presentes en esa época y que compartieron los movimientos revolucionarios: "la Revolución de 1910-20 se produce al mismo tiempo que la primera Revolución socialista en la historia de la humanidad, la Revolución de octubre, y en el mismo momento en que una serie de otras revoluciones, sin adquirir un carácter socialista exhiben la presencia de las fuerzas del socialismo en la escena de la historia. Me refiero a la Revolución china, que se inicia en 1911; a la otra Revolución rusa, que tiene lugar en 1905 y que está marcada por la presencia del proletariado ruso a través de los soviets; a la Revolución turca de 1905, etcétera". Enrique Semo, "Reflexiones sobre la Revolución mexicana", en Adolfo Gilly et al., op. cit., p. 138. En otro artículo plantea: "La Revolución china y la mexicana pueden y deben ser comparadas. Pertenecen a la misma época. Conocieron problemas similares e incluso sus profundas diferencias resultan ilustrativas [...] tanto la Revolución mexicana como la china fueron en sus inicios revoluciones burguesas. No se plantearon la socialización de los medios de producción y el derrocamiento del capitalismo, sino la solución del problema agrario y la independencia nacional". Enrique Semo, "La Revolución de 1910-1920: algunos problemas de interpretación", en Historia mexicana. Economía y lucha de clases, Era, México, 1978, p. 239, capítulos VI y VIH de la segunda parte. [regresar]
12 Traducida al español en 1994. Hans Werner Tobler, La Revolución mexicana, Alianza Editorial Mexicana, México, 1994.[regresar]
13 Traducida al español en 1988. François Xavier Guerra, México: del antiguo régimen a la Revolución, 2t„ FCE, México, 1988.[regresar]
14 Traducida al español en 1996. Alan Knight, La Revolución mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen constitucional, 2t., Grijalbo, México, 1996.[regresar]
15 Traducida en 1990. John Tutino, De la insurrección a la revolución en México. Las bases sociales de la violencia agraria, 1750-1940, Era, México, 1990.[regresar]
16 John Masón Hart, El México revolucionario. Gestación y proceso de la Revolución mexicana, Alianza Editorial Mexicana, México, 1990.[regresar]
17 François Furet, El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, FCE, México, 1995, p. 44.[regresar]
18 Aquí consideramos al revisionismo como una corriente historiográfica entre cuyas características principales destacan: negar la Revolución como una vía para el cambio o minimizar el papel de las revoluciones como periodos de intensas transformaciones, destacando las continuidades más que los cambios; considerar que en la consolidación de la modernidad entendida como democracia y el crecimiento económico, las revoluciones juegan un papel entorpecedor, pues tienden a generar regímenes políticos autoritarios y producen enorme destrucción; enfatizar la falta de autonomía en la participación de las masas y por tanto rechazar que por esta vía puedan obtener la satisfacción a sus demandas; destacar la dirección de las elites letradas en quienes recae el poder. A la perspectiva revolucionaria como vía de cambio opone la perspectiva reformista por medio de lo político, es decir, a través de procedimientos democráticos. François Furet, Pensar la Revolución francesa, Ediciones Petrel, Barcelona, 1980. Como bien plantea Hobsbawm: "El ataque revisionista contra la Revolución no reflejaba el temor ante un peligro de agitación social más, sino un ajuste de cuentas contra el 'banco de la izquierda', principalmente un ajuste de cuentas con el pasado de los propios escritores, es decir con el marxismo..." Eric Hobsbawm, "Sobrevivir al revisionismo", en Los ecos de La Marsellesa, Editorial Crítica, Barcelona, 1992, p. 142. Josep Fontana considera que el objetivo esencial del revisionismo era "negar la Revolución misma como fenómeno con consecuencias de transformación social —acusando a los que defendían interpretaciones sociales de actuar por motivos políticos, como si los revisionistas no lo fueran— y presentarla como el origen de todas las aberraciones políticas del siglo XX". Josep Fontana, La historia de los hombres. El siglo XX, Editorial Crítica, Barcelona, 2002, p. 100. Para un análisis más exhaustivo de las premisas teóricas del revisionismo y sus implicaciones, consultar Teresa Aguirre, "Implicaciones del revisionismo en la historiografía reciente de América Latina", en Actas del III Congreso de Historiadores Latinoamericanistas, ADHILAC, Universidad de Vigo y Universidad de Santiago de Compostela, disco compacto, ISBN 84932470-8-1, 2002. [regresar]
19 Enrique Semo, "La Revolución de 1910-1920: algunos problemas de interpretación", op. cit., p. 233. [regresar]
20 Alan Knight plantea que "con la Revolución llegó un nuevo igualitarismo y se desmoronaron las diferencias de clase y condición. La gente no sabía ya cuál era su lugar con exactitud [...] empezaron a desaparecer los viejos estilos de vestir (...) se había permitido descender el prestigio del blanco [...) ahora el hombre blanco era objeto de escarnio y burla de numerosos indios", Alan Knight, La Revolución mexicana. Del porfiñato al nuevo régimen constitucional, op. cit., pp. 1068-1069. [regresar]
21 Los países latinoamericanos productores y exportadores de materias primas y bienes agrícolas mostraban una tendencia a la reducción en la demanda y en los precios de bienes exportados, por la sustitución de materias primas naturales por sintéticas y por la reducida elasticidad-demanda de los bienes agrícolas (su consumo se incrementa en menor proporción que el incremento del ingreso). En cambio como importadores de manufacturas y tecnología (bienes de capital) debíamos pagar precios más altos por estos bienes; la relación entre los precios de las exportaciones y de las importaciones tendía a ser desfavorable para América Latina (reducción del precio de las exportaciones e incremento del precio de las importaciones) generando un deterioro de los términos de intercambio. Proceso que fue muy claro hasta 1935, con la segunda guerra mundial y en la inmediata posguerra, los precios de las exportaciones latinoamericanas se elevaron y la relación de intercambio fue positiva.[regresar]
22 Enrique Semo, “La hacienda mexicana y la transición del feudalismo al capitalismo", en Historia mexicana. Economía y lucha de clases, op. cit., y "La vida en una hacienda-aserradero mexicana a principios del siglo XIX", en Enrique Florescano, Haciendas, latifundios y plantaciones en América Latina (Simposio CLACSO) , Siglo XXI Editores, México, 1975.[regresar]
23 Friedrich Katz, La servidumbre agraria en México en la época porfiriana, SepSetentas, México, 1976.[regresar]
24 Stephen Haber (comp.), Cómo se rezagó la América Latina. Ensayos sobre las historias económicas de Brasil y México, 1800-1914, El Trimestre Económico, colección Lecturas núm. 89, FCE, México, 1999,