Lo que callan las palabras. Manuel Alvar Ezquerra

Lo que callan las palabras - Manuel Alvar Ezquerra


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de barrer’. El paso desde este valor al de los desperdicios es fácil de imaginar. Sebastián de Covarrubias (1611) fue muy escueto al tratar la palabra, recogida con la forma habitual en la Edad Media, la etimológica: «vasura, la vascosidad y polvo que se coge del suelo con la escoba, cuasi versura, del verbo verro, is por barrer».

      batata Véase patata.

      batiburrillo Si miramos en el diccionario de la Academia la palabra batiburrillo veremos que coloquialmente es la ‘mezcla desordenada de cosas, que no guardan relación entre sí’ como, también coloquialmente, ‘en la conversación y en los escritos, mezcla de cosas inconexas y que no vienen a propósito’. Batiburrillo se formó a partir de la voz baturrillo, derivado nominal del verbo batir con el valor de ‘mover y revolver alguna sustancia para que se condense o trabe, o para que se licue o disuelva’, que se debió cruzar con zurriburri ‘barullo, confusión’, pasando de baturrillo a batiburrillo. El único de nuestros repertorios anteriores al Diccionario de Autoridades que registra la palabra baturrillo es el Tesoro de la Lengua Castellana (1693) de Juan Francisco de Ayala Manrique, de la que dice atinadamente: «voz popular y poco seria que significa cosa líquida que se incorpora como betún o caldo de diferentes mixturas; díjose del verbo batir, porque se puede menear y se mezcla batiéndolo, como los huevos». Por su parte, batiburrillo es una forma reciente en la lengua, que no aparece en el DRAE hasta 1925 (15ª ed.), aunque ya se documenta en 1769.

      baturrillo Véase batiburrillo.

      bauxita Define la Real Academia Española en su diccionario la bauxita como el ‘óxido hidratado de aluminio que contiene generalmente cierta cantidad de óxido de ­hierro y suele ser de color blanquecino, gris o rojizo’. De ella se extrae el aluminio. El nombre se deriva de Les Baux, localidad de Provenza (Francia), donde fue identificada por vez primera.

      bechamel o besamel o besamela El diccionario académico registra la palabra bajo esas tres formas, aunque prefiere las que tienen -s-, cuyo significado es el de ‘salsa blanca que se hace con harina, crema de leche y mantequilla’. Procede del francés béchamel, por Louis de Béchameil (1630-1703), marqués de Nointel, a cuyo cocinero se atribuye el invento para acompañar al bacalao, por más que, al parecer, la receta fuese llevada a Francia por los cocineros italianos de Catalina de Médici (1519-1589), casada con Enrique II de Orléans (1519-1559) en 1533. La salsa, con modificaciones, y más o menos espesa, según los usos que se haga de ella, no tardó mucho en popularizarse y difundirse por todas las cocinas.

      berlina Es el coche de cuatro puertas, así llamado porque los primeros se fabricaron en la ciudad alemana de Berlín, aunque entonces eran los tirados por caballos y de dos asientos.

      berrear En cualquiera de los usos generales de berrear significa ‘dar gritos’, sean los animales, especialmente los becerros, sean los niños (‘llorar o gritar desaforadamente’) o las personas mayores (‘gritar o cantar desentonadamente’). Se trata de una voz de origen onomatopéyico, según la Academia, o de un derivado del latín VERRES ‘cerdo, verraco’, seguramente por sus sonoros gruñidos. Si se trata de una onomatopeya, no está de más recordar que berr es voz para llamar a las ovejas y cabras (son los becerros los animales que berrean principalmente), e igualmente la voz de algunos animales. Véase también el artículo berrinche.

      berrinche La palabra berrinche es de uso coloquial, empleándose en España con el solo sentido de ‘coraje, enojo grande, y más comúnmente el de los niños’. Es un derivado de la voz latina VERRES ‘cerdo, verraco’, por los fuertes gruñidos que emite este animal, o por su respiración anhelante. El término latino es una onomatopeya de esa respiración, formada sobre la base werr. Por otro lado, como ha quedado dicho en la palabra anterior, berr es la voz de algunos animales. Véase también el artículo berrear.

      berza La berza es la col, así como el nombre de algunos potajes regionales que la tienen como ingrediente. Procede de la voz del latín vulgar VĬRDĬA plural de VĬRDIS, del clásico VIRĬDIS ‘verde’. Esto quiere decir que la berza se llama berza porque es verde. Y si es así, ¿por qué se escribe con b inicial y no con v? Por un lado está la confusión que se producía en las grafías desde la Edad Media. Por otro, una decisión de la Academia: cuando los primeros académicos redactaban el Diccionario de Autoridades, le tocó el turno a la palabra berza el 12 de diciembre de 1720. Los académicos estaban convencidos de que debía escribirse con v por su etimología, pero D. Antonio Dongo escribió un largo alegato defendiendo la procedencia de BRASSICA (‘col’ en latín), convenciendo a la mayoría. Como las decisiones en la Institución se adoptan por votación, resultó ganadora la grafía berza, que la apartaba de lo verde.

      También se utiliza berza para designar coloquialmente la borrachera, aunque el diccionario académico no recoge este sentido. No sé yo cuál haya podido ser el paso de la col a la borrachera, aunque probablemente se deba a que tradicionalmente ha sido considerada buena para prevenir y curar la intoxicación etílica, como decía Catón, cuyas enseñanzas recogió Sebastián de Covarrubias (1611) en un largo artículo: «berza, una especie de col muy conocida y usada en Castilla […]. Púdose decir berza, cuasi bresza, de brassica, su nombre latino. Las que venden todo género de verduras toman el nombre de las berzas, y las llamamos berceras, las cuales, estando unas cerca de otras, suelen reñir y tratarse muy mal de palabras, y así, cuando dos o tres mujeres se han dicho los nombres de las Pascuas, decimos haberse tratado como unas berceras. La berza dicen ser enemiga de la vid, y con todo eso la suelen poner por ramo en la taberna, y lo mismo hacen de la yedra la una y la otra verdes, y resisten a la borrachez; y así están pregonando templanza a los que entran a beber, y al tabernero pena si echa agua al vino, porque, según Catón, si el vino aguado se echa en un vaso hecho de yedra, se sale el vino y se queda el agua […]».

      Es un derivado de berza el término berzotas (‘persona ignorante o necia’ según la definición del diccionario de la Academia, aunque no explica el origen), formado con el sufijo aumentativo de carácter despectivo -otas.

      besamel o besamela Véase bechamel.

      besugo Define la Academia en su diccionario la palabra besugo como ‘pez teleósteo, acantopterigio, provisto de algunos dientes cónicos en la parte anterior de las mandíbulas, y de dos filas de otros tuberculosos en la posterior. El besugo común con una mancha negra sobre la axila de las aletas torácicas, y el de Laredo, de mayor tamaño y con la mancha sobre las aletas, son comunes en el mar Cantábrico y muy apreciados por su carne’, pero nada dice del origen de su nombre, que no parece muy claro. Corominas y Pascual exponen que quizás proceda del occitano besu(c) o besugue ‘bizco’, por los ojos abultados del pescado, del mismo origen que bisojo ‘bizco’. Es también la forma de los ojos, y el aspecto de su cabeza, lo que ha llevado a la otra acepción que vemos en el DRAE, ‘persona torpe o necia’, que nada tiene que ver con el comportamiento del animal. El nombre es conocido desde antiguo en la lengua, y Sebastián de Covarrubias, ponderando la calidad de su carne, puso en el Tesoro de la lengua castellana o española (1611): «besugo, cuasi belsugo, por ser la carne de este pescado delicada y sabrosa y libre de espinas, fuera de la que tiene en medio, que con facilidad se despide y aparta de la carne. Decimos estar uno helado como un besugo porque se traen en tiempo que hace muchos hielos y caminan de noche con ellos, porque no se corrompan, y así hay un casi proverbio del vizcaíno que dice besugo mata mulo, y da mulo, porque fatiga los machos, por la prisa que traen con ellos, pero con la ganancia se repara todo el daño».

      bicoca La palabra bicoca es de uso coloquial tanto para referirse a la ‘ganga (bien que se adquiere a bajo precio)’ como a la ‘cosa de poca estima y aprecio’, como puede leerse en la segunda y primera acepciones del diccionario académico, siendo de mayor empleo aquella que esta. El DRAE nos explica el origen de la voz, procedente del italiano bicocca, y este de Bicocca, población italiana al oeste de Milán, y nombre de la batalla que en este lugar libraron franceses y españoles en 1522, con lo que se relaciona el tercero de los sentidos que vemos aparecer en el repertorio de la Academia, aunque ya anticuado, ‘fortificación pequeña y de poca defensa’. En esa batalla, las tropas imperiales estaban fortificadas en Bicocca, siendo atacadas por las francesas, muy superiores en número. Sin embargo, la mejor táctica española, y el empleo de arcabuces, armas de fuego portátiles, hizo que el desigual enfrentamiento se convirtiera en una fácil y


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