Las clientelas del general Wilches. Nectalí Ariza
Gallardo era el portavoz de los liberales de Pamplona y de Cúcuta, mientras que Paredes era el de Soto.
42 Gaceta de Santander, 10 de octubre de 1865, p. 561.
43 Gaceta de Santander, 27 de noviembre de 1865, p. 613.
44 Gaceta de Santander, 6 de junio de 1867, p. 177; 20 de junio de 1867, p. 201.
45 Gaceta de Santander, 7 de octubre de 1869, p. 186.
46 WEBER Max. Economía y Sociedad. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2002, p. 229. El célebre sociólogo considera partidos de patronazgo aquellos cuya orientación busca oficialmente, o de hecho exclusivamente, el poder para el jefe y la ocupación de los puestos administrativos en beneficio de sus propios cuadros, a diferencia de partidos racionales, estamentales y clasistas, o ideológicos, caracterizados por el sociólogo alemán.
47 La amplia correspondencia de los clientes a Solón Wilches es variopinta en solicitudes. Veamos algunos ejemplos: el 23 de octubre de 1873 Concepción Sánchez le pedía desde Bogotá que intercediera para que liberaran a su marido «encarcelado y maltratado injustamente»; Olinto Amaya desde Pamplona le decía en marzo de 1886: «Santos Carvajal desea que se le nombre juez inspector en lo civil»; Ricardo Niz recordaba, el 4 de junio de 1874, que ya antes le había escrito pidiéndole que lo nombraran registrador de Ocaña, «pero lo que hicieron fue nombrar a un tal Figueroa (godo recalcitrante) para que nos hiciera la guerra […] como este señor se excusó solicita nuevamente la intervención para su nombramiento» (Archivo Histórico Regional, Archivo de Solón Wilches, c.1). La correspondencia del Archivo de Solón Wilches está referenciada por fechas, origen, destino, remitente y destinatario, número de caja y, en algunos casos, número de carpeta; cuando la información está incompleta se indica s. m. d. (sin más datos).
48 Agustín Codazzi, geógrafo de origen italiano, fue contratado por el gobierno neogranadino para dirigir una expedición por diferentes regiones, conocida como la Expedición Corográfica. Dejó una obra titulada con el nombre de la expedición, de gran valor para conocer el país de entonces. Codazzi murió en su labor en 1859, en un pequeño pueblo cerca de Valledupar que hoy lleva su nombre. Ancízar, su acompañante, era un intelectual de la élite social bogotana, protegido del general Mosquera, cofundador del periódico El Neogranadino y que participó en el Gobierno de José Hilario López (1849-1853). Puede contarse entre los liberales radicales, si bien se conoce más su perfil intelectual que su perfil político, fue uno de los fundadores de la Universidad Nacional de Colombia, de la que fue rector en 1867.
49 ANCÍZAR Manuel. Peregrinación de Alpha. Bogotá: Empresa Nacional de Publicaciones, 1956, p. 127.
50 ESTRADA Antonio. Historia documentada de los primeros cuatro años de vida del Estado de Santander, 1857-1858. Vol. I. Maracaibo: Tipografía Los Ecos del Zulia, 1896, pp. 333-337.
51 JOHNSON David. Santander siglo XIX, cambios socioeconómicos. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1984, p. 266. Durante el federalismo se hicieron dos censos, el primero en 1851 y el segundo en 1870; también hubo censos en 1895 y 1912. En 1851 no existía el Estado de Santander, y en 1895 el censo no incluyó los departamentos de Santander (el Estado desapareció en 1886, transformado en Departamento). Los datos de población presentados corresponden a proyecciones y a la suma de población de los distritos que antes (1851) y después (1895) conformaron los territorios de los departamentos. Al respecto, véase la obra de Estrada arriba citada; también se puede consultar la fuente URRUTIA Miguel y ARRUBLA Mario. Compendio de estadísticas históricas de Colombia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Dirección de Divulgación Cultural, 1970, 312 p.
52 SAFFORD Frank. Aspectos del siglo XIX en Colombia. Medellín: Ediciones Hombre Nuevo, 1977, p. 29.
53 Ibíd., pp. 37-51. El colombianista norteamericano señala que los extranjeros lograron escalar socialmente y acumularon riqueza en virtud de su calificación técnica.
54 JOHNSON David. “Reyes González Hermanos: la formación del capital durante la Regeneración en Colombia”. Banco de la República: Boletín Cultural y Bibliográfico, 1986, vol. 23, n.˚ 9, pp. 25-43. Acerca de los comerciantes y la participación de los emprendedores europeos, véase AVELLANEDA Maribel. “Los comerciantes de la Bucaramanga de finales del siglo XIX”. Tesis de pregrado en Historia. Bucaramanga: Universidad Industrial de Santander, Escuela de Historia, 1999, 117 p.
55 En el selvático territorio de Santander había pocos caminos al Magdalena: desde Vélez al río Carare (afluente del río Magdalena) estaba el Camino del Carare; en Soto estaban el Marta, el Sogamoso y el Cañaverales, los dos primeros llevaban al río Sogamoso y el tercero al río Lebrija. Los puertos más dinámicos eran el de Botijas, en el río Lebrija, y Los Cachos, sobre el río Zulia, por el cual se comercializaban productos desde San José de Cúcuta hasta el golfo de Maracaibo. Otra ruta en la Provincia de Ocaña llegaba hasta el Puerto Nacional en el río Magdalena. Para información acerca tanto de las rutas hacia los ríos Sogamoso y Lebrija, como de sus puertos, véase CARREÑO TARAZONA Clara I. “Las vías hacia el Magdalena. Los caminos de Lebrija y de Sogamoso en el siglo XIX”. Apuntes, 2010, vol. 23, n.˚ 2, pp. 104-117. Los caminos de carretas apenas comunicaban las capitales provinciales: de Cúcuta a Pamplona, de allí a Bucaramanga, al Socorro, a Tunja y a Bogotá. La montañosa geografía de Santander implicaba arduos desplazamientos; los contemporáneos narran que un viaje desde Bogotá hasta las ciudades de las provincias de Santander demoraba de una a dos semanas, si se llegaba hasta Cúcuta.
56 KALMANOVITZ Salomón. Economía y Nación. Bogotá: Siglo XXI, 1986, p. 177. Respecto al café y su expansión en Colombia, también se puede consultar BERGQUIST Charles. Café y conflicto en Colombia, 1886-1910: la guerra de los Mil Días, sus antecedentes y consecuencias. Medellín: Faes, 1981, 328 p.; PALACIOS Marco. El café en Colombia: una historia económica y social. Bogotá: Editorial Presencia, 1979; CARLYLE Robert. “El transporte y la industria del café en Colombia”. En: BEJARANO Jesús. El siglo XIX en Colombia visto por historiadores norteamericanos. Bogotá: Editorial La carreta, 1977.
57 Informe del presidente Solón Wilches a la Asamblea del Estado. Socorro: Imprenta del Estado, 15 de septiembre de 1879, p. 32. En: Archivo Histórico Regional de la UIS.
58 Informe del presidente Narciso Cadena. Socorro: Imprenta de I. Céspedes, 1873, p. 16. En: Archivo Histórico Regional.
59 En la Constitución federalista de 1853 se estableció que las tierras baldías dependían de la Nación (art. 3, numeral 7); en los años inmediatos, a las provincias que conformaron posteriormente el Estado de Santander se les asignaron aproximadamente unas 80.000 hectáreas, y en la Constitución de 1863 se precisó que cada Estado dispondría de una cantidad de tierras baldías para su sostenimiento fiscal; así, mediante una ley de 1865, a Santander le asignaron 120.000 hectáreas. En total unas 200.000 hectáreas, cifra que puede corroborase siguiendo los datos publicados en la Gaceta, por supuesto,